Balas de plata, de Élmer Mendoza #NovelaNegra 41

by Julen

Supongo que cada cual es, en buena parte, esclavo de donde nace. Élmer Mendoza es de Culiacán, capital de Sinaloa, uno de los 31 estados que conforman México. Es un estado de los que queda al noroeste, allá cada vez más cerca de la frontera con los Estados Unidos de América. O sea, cerca de los negocios —seguramente la lista es larga— asociados a ella. Porque ya lo escribió Don Winslow, reciente ganador del premio Pepe Carvalho de novela negra, en El poder del perro: el negocio de verdad son los 3.169 kilómetros de esa frontera. Por mucho que Trump insista en levantar el muro, esos más de 3.000 kilómetros son la gran llamada al tráfico de todo lo imaginable y de todo lo inimaginable.

Sinaloa me trae a la cabeza de inmediato a Los Tigres del Norte. Si los narcocorridos son un género ya consolidado, algo parecido, aunque con más matices, ocurre con la narcoliteratura. En mi caso reconozco que leer El poder del perro supuso un antes y un después para tomar conciencia del fenómeno del narco mexicano. Ahí, en su cercanía con Estados Unidos, es un territorio que se convierte en escenario de ficción y realidad. Porque la narcoliteratura, en el fondo, no hace sino reflejar «el complejo fenómeno social, político, económico y cultural del narcotráfico», tal como se dice en la Wikipedia. Y ahí, claro está, pueden darse variantes nacionales. Colombia es mucha Colombia y por qué no considerar que el sicariato tiene también su propia carta de naturaleza. Lee La virgen de los sicarios y luego me cuentas.

Uno de los autores de mayor prestigio (quizá el principal) en este género de la narcoliteratura en México es, sin duda, Élmer Mendoza. Pues bien, como ya sabéis nuestra afición a las series, en este caso os traemos una breve reseña de Balas de plata, la primera de las novelas protagonizadas por Edgar El Zurdo Mendieta, que obtuvo en su día, por cierto, el Premio Tusquets 2007. En una reciente entrevista, el autor se explicaba sobre su visión pesimista de la violencia asociada al narcotráfico en México:

Si hay mercado legal de drogas igual habrá bandas y se pelearán. La organización de los delincuentes es una organización antigua y elemental. De tal suerte que siempre es la ley del más fuerte. No creo que se resuelva, no hay manera. Tendría que convertirse México en otro país, que hubiera igualdad de oportunidades, una excelente educación, que todas las familias tuviera un nivel económico aceptable y educar a nuestros hijos y nietos en el respeto a las leyes.

Leer a Mendoza es sumergirte en otro idioma. Los giros y expresiones que emplea en su escritura te trasladan, también, a otra realidad paralela. La mezcla entre policías, sicarios, jefas y jefes de la droga, política y una reinterpretación brutal de los valores de lealtad al servicio de la supervivencia y la ambición se vuelve explosiva. Los límites no existen. Sobrevivir, matar, vengar, dar escarmientos. Todo en una trama con multitud de personajes que te trasladan, como digo a otra realidad. A veces incluso parece que me adentro en el realismo mágico de Rivera Letelier. Hasta tal punto lo que lees se acerca al puro delirio.

Te pago para que mates no para que preguntes. Está visto que este mundo lo tenemos que arreglar los que no ocultamos la podredumbre.

¿Qué pistas aportar sobre esta novela? Prepárate para un aluvión de expresiones que solo eres capaz de entender (o creer entender) por el contexto. Vas a bajar a las profundidades del alma humana, vas a recorrer antros, gentes de dobles y triples vidas, narcos omnipresentes, muertos porque sí y una investigación en la que el Zurdo Mendieta se va encontrando con sus propias miserias. La perversión en su más amplio repertorio de registros te sale al encuentro y es fácil dejarse arrastrar. Solo es la primera entrega de la serie. Este pasado 2021 el autor presentó la sexta. El personaje le sigue dando juego. Seguro que esta primera no es la única que leo. De hecho, ya estoy con la segunda. Tiempo al tiempo.

¿Escucharon de acribillados a mansalva? Yo lo ordené. ¿De corrupción policiaca? Fuimos los dos, ellos por sus sueldos de hambre y yo porque lo quería todo. Financiamos bandas de música, campañas políticas y programas de ayuda en caso de ciclones, incendios, inundaciones. Mi nombre era un nombre que se pensaba. Marcelo Valdés es hombre no pedazo. ¿Cuántos corridos tengo? Suficientes para amenizar una fiesta.

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2 comentarios

La prueba del ácido, de Élmer Mendoza #NovelaNegra 43 – Consultoría artesana en red 08/02/2022 - 05:31

[…] comenté hace un par de semanas, cuando reseñé la primera de las novelas que Élmer Mendoza ha escrito con el Zurdo Mendieta de protagonista, que no sería la única de […]

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Corazón de Kaláshnikov, de Alejandro Páez Varela #NovelaNegra 61 – Consultoría artesana en red 15/11/2022 - 05:31

[…] aquí tres reseñas de otras tantas obras de otro de sus autores referentes, Élmer Mendoza: Balas de plata, La prueba del ácido y Ella entró por la ventana del baño. Todas ellas tenían como protagonista […]

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