La trilogía de Scott Manson, de Philip Kerr #NovelaNegra 90

by Julen

Pasada la temporada navideña, con obligaciones familiares de por medio y algún que otro achaque de salud (como tanta otra gente en esta época), volvemos con reseñas de nuestra lecturas del género negro. En esta ocasión, no nos referimos a una única novela, sino a las tres que Philip Kerr dedicó en su día a Scott Manson. Las publicó entre 2014 y 2015 y en ellas da cuenta de su particular visión del fútbol de élite. A través de las páginas de Mercado de invierno, La mano de Dios y Falso nueve, el autor nos coloca frente a un deporte que sucumbe al dinero (todo vale) y que, a la vez, desata pasiones.

He leído las tres novelas de un tirón y reconozco que, a medida que avanzaban las tramas, me sentía en torno a la misma idea de fondo. El concepto inicial tiene su punto de originalidad: un segundo entrenador de un equipo de la Premier League británica, Scott Manson, con un pasado carcelario muy particular, que investiga la muerte del primer entrenador del equipo. Scott Manson, un escocés peculiar, medio negro y medio alemán, fue antes futbolista y pasó incluso por el Arsenal. Como entrenador su hoja de servicios comenzó nada más y nada menos que en la estructura del Barcelona. Habla inglés, alemán, francés, español e italiano. Y, cómo no, se nos presenta mujeriego y con una ética personal y de trabajo muy típica de los protagonistas masculinos del género negro. Diría que en este caso casi caricaturesca.

Como digo, me he leído las tres novelas de seguido, aunque reconozco que tuve mi crisis al comenzar la segundo. Quizá lo que me animó a continuar la lectura fue la retranca que el autor empleaba de vez en cuando.  Personalmente, el fútbol de élite cada vez me parece más basura. He sido futbolero de niño, como tantos otros, pero hoy me incluyo entre quienes no ven deporte en el fútbol de élite, sino un ejemplo más del capitalismo global. Del peor, vaya. No obstante, el gusanillo estaba ahí y al final las vacaciones me han proporcionado el tiempo suficiente para leer las tres novelas. Si sois forofos del fútbol, tiene su gracia la mezcla de realidad y ficción que usa el autor.

Os dejo con algunas citas que me llamaron la atención.

Esas cosas que pueden pasar por dedicarte al deporte de élite:

Es una dura realidad, pero incluso hoy, ser deportista puede acabar contigo.

Sí, sí, hay mención al Athletic de Bilbao. ¡Cómo olvidar aquella equipación!

¿Ha existido peor equipación que la que llevaba el Athletic de Bilbao en 2004, que parecían los intestinos de un gordo?

Futbolistas de élite, o sea, discapacitados intelectuales:

Organizar un equipo de jóvenes que cobran en exceso y que con frecuencia son discapacitados intelectuales puede ser como organizar una manada de gatos.

Money, money, money.

Hoy en día el fútbol mueve mucho más dinero que nunca. Es una ballena atada a la borda de un barco, que es la economía mundial. Y cuanto más dinero mueva, más tiburones llegarán para alimentarse.

El fútbol y el dinero van de la mano. El fútbol se ha convertido en una importante herramienta de marketing, puede que en la más destacada en la actualidad. ¿De qué otro modo vas a llegar al tan importante mercado de los hombres?

Hoy en día se mueve tantísimo dinero en el mundo del fútbol que es fácil conseguir que los jugadores cambien de opinión; de hecho, con la cifra adecuada en un contrato, no hay ni uno solo al que, si se quiere, no se le pueda hacer representar a Linda Blair en El exorcista.

La retranca de autocitarse, hay que ver cómo estiramos el ego:

Debería haber buscado a un negro. Alguien como Roddy Doyle o Phil Kerr. Dicen que Kerr cobra más, aunque, por lo visto, le da igual el reconocimiento. Según los rumores, les ha escrito libros a varios futbolistas. Puede que se deba a que, de entre los negros que hay por ahí escribiendo, es el que menos rastro deja.

Un nuevo juego con mucho futuro:

A veces, pienso que hay terreno abonado de sobra para que otro Andrew Wainstein invente un juego llamado Fantasy Football Madness, en el que los jugadores tengan que montar un equipo imaginario de futbolistas reales y que se ganen los puntos en función de lo caras que sean las casas y los coches de dichos jugadores, y de las veces que salen en la prensa sensacionalista; y darían puntos adicionales sus extravagantes parejas —las WAG—, sus extrañas mascotas, sus espléndidas bodas a lo Cenicienta, los estúpidos nombres que les ponen a sus hijos, los tatuajes mal escritos que llevan, los peinados de mierda que se hacen y los polvos que echan fuera del matrimonio.

Y una última cita para la reina Sofía, sí, para la reina Sofia:

—Es él —me dijo Charlie mientras arrancaba—. Y ella. La reina Sofía. Es como llaman a la zorra de su mujer en la prensa. Porque es una estirada de la hostia.

 

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