Venganza, de Javier Díaz Carmona #NovelaNegra 86

by Julen

Javier Díaz Carmona cierra su trilogía sobre Osmany Arechabala con Venganza. De nuevo publicada por Grijalbo, la novela arranca solo unos días después del tiroteo que tiene lugar en el Karpin, un centro para la recuperación de animales en el valle de Karrantza, en el extremo oriental de la Bizkaia interior. Con ese tiroteo terminaba la entrega anterior, Solas, que también reseñamos en este espacio (al igual que la primera de la serie, Justicia). Así que, casi sin tiempo para asimilar la trepidante acción final de Solas, nos vemos arrastrados a una nueva intriga.

La inspectora Miren Ruíz de Heredia ha aprendido una gran lección: hay que desconfiar siempre de la primera versión de los hechos. Tras los funestos sucesos ocurridos en la comarca de Las Encarnaciones, Miren sigue pensando que algo no encaja, que hay alguien más detrás de tanta sangre. Su obsesión es el viejo Osmany Arechabala. Pero para demostrar que el cubano tuvo algo que ver, deberá dar con él antes de que lo hagan otros… Y es que Osmany no está solo en el punto de mira de la inspectora; son muchos los que no soportan que haya metido las narices en los turbios asuntos que el Bilbao más oscuro y despiadado intenta ocultar.

De nuevo tenemos a este casi anciano exmilitar cubano en el centro de la acción. Y de nuevo lo tenemos implicado por una causa de fuerza mayor que le afecta en lo familiar. A su alrededor se suceden los episodios luctuosos, a cual más violento. Bilbao continúa siendo protagonista de la novela. No tanto quizá como, por ejemplo, en la primera entrega de la trilogía, pero desde luego que mantiene su presencia. Llueve, ambiente gris, humedad. No hay hueco para la alegría. Todo o casi todo es tragedia.

Como ya me sucedió con las dos anteriores, me la he devorado en un par de días. Y eso que no es que precisamente estemos ante una novela corta. A mí, al menos, me enganchan los textos de Javier Díaz Carmona. Supongo que saber de los lugares que se presentan en la obra, más o menos reales, me otorga una conexión adicional con el relato, claro está. No obstante, al margen de este factor emocional, tengo la sensación de que la construcción de la trama es muy sólida, con muy buen ritmo y un hilvanado muy bien traído que va desarrollando la madeja argumental a base de retazos.

Se cierra la trilogía. Habrá que esperar por dónde continúa la producción literaria del autor. Echaremos de menos a Osmany, no hay duda. Conste que soy de los que prefiero series cortas que no estirar al personaje hasta el infinito. Bueno, por supuesto que con algunas excepciones maravillosas. Kinsey Millhone es irrepetible.

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1 comentario

Iñaki Murua 05/12/2023 - 08:30

Tenía previsto leer la tercera entrega de las aventuras de Osmany; después de tu reseña, más 😉

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