Bici nueva, detallazo de Orbea

by Julen

Cuando el sábado pasado compartí el disgusto de quedarme sin la nueva Oiz M-Pro TR que había comprado recientemente, reconozco que no sé me pasó por la cabeza considerar la posibilidad de que hoy sería el día en que pudiera disponer de otra nueva Oiz sobre la que pedalear. Es cierto que ese mismo día se pusieron en contacto conmigo el gerente de Orbea, Jon Fernández, y el director de marketing, Ander Olariaga, para interesarse por el asunto. Al día siguiente fue María Retegi, responsable de atención al cliente, quien me contactó para que diéramos de alta el sucedido en su sistema y que se activara también el seguimiento a través de sus canales. Me decía que «no en pocas ocasiones hemos recuperado bicis robadas de esta manera». Quién sabé, quizá todavía algún día seamos capaces de dar con ella.

Jon me dejó un mensaje de WhatsApp muy directo: ¿qué talla es? En ese momento se activaron mis neuronas. La pregunta solo tenía sentido si se ponían a localizar una nueva bici. Ander ya me dijo que andaba moviéndose para conseguirla. Da la casualidad de que no son precisamente los mejores momentos para dar con una bici de estas características. Las ventas están disparadas, faltan componentes y en general todo anda demorado por una situación de mercado excepcional. No me quise hacer ilusiones. Además, por mucho que uno tenga conexión emocional con su bici, no me parece sano andar rumiendo constantemente algo que queda en el pasado y sobre lo que no puedes actuar.

La casualidad quería que ayer viernes iba a coincidir con Ander en una clases que imparto todos los años sobre transformación digital en el MBA Executive que desde Mondragon Unibertsitatea impartimos junto a la Cámara de Gipuzkoa. Son ya varios años en los que en esta clase se vienen de Orbea a presentar su caso, que suele resultar muy inspirador como ejemplo de evolución empresarial que termina por integrar la variable digital en su ADN. Fue entonces, poco antes de comenzar la clase, cuando veo que aparece Ander junto a una bici. Una Oiz, talla S. No había duda: allí estaba para que quien escribe este post la disfrutara a partir de ahora.

La bici nos acompañó durante toda la clase, allí junto a la mesa del profesor, a la vista de todo el mundo. A Ander le sirvió incluso para apoyar algunas de sus explicaciones. Soy un tipo que se emociona enseguida, de lágrima fácil. No, no penséis que llegué hasta ahí, pero sí que mientras Ander daba su charla y la gente le hacía preguntas, mi cabeza se iba a esta conexión que desde hace años tengo que el mundo de la bici de montaña. Uno siempre piensa que, más allá de los artefactos que la hacen posible, el viaje va proporcionando conexiones y químicas diversas. Yo venía del mundo Specialized y aterricé en el de Orbea. El cambio me sirvió para hacer una tesis doctoral. Quizá entonces se alinearon no sé muy bien qué astros. Pues bien, ayer fue un día muy especial en el que esa alineación debió de ser de las que suceden cada no sé cuántos cientos de años. Orbea había tenido el detallazo de entregarme una nueva Oiz.

No me quiero extender mucho más. A las nueve entramos en clase de nuevo. Como quiera que mis hábitos de madrugar me siguen acompañándo, me ha dado tiempo de escribir estas líneas rápidas. No sé, le decía a Ander que me siento un poco abrumado. El jueves salí a rodar con mi Oiz de 2015, la del doctorado. En este momento estoy pensando que no la voy a vender. Tengo que pensar qué hago con ella porque algo ha sucedido para se merezca que la relación continúe. En teoría estaba destinada a la venta, pero ahora todo ha cambiado. Sí, tengo un título de doctor, pero no deja de ser un papel. La bici, en cambio, es el artefacto que lo hizo posible. Y ahora que ha pasado lo que ha pasado, la relación entre los diversos elementos de este curioso puzle, es obvio, ha cambiado.

Hasta aquí esta pequeña historia de sucedidos. Un doctorado, una bici, un robo, un detallazo de Orbea, una venta frustrada, un contacto en directo en una clase de un MBA que le da una presencia hipnótica a la Orbea Oiz… No sé, supongo, como decía, que tiene que ver con químicas personales, con una forma de entender la relación de las marcas con cierto tipo de usuario. Antes y ahora tengo claro que seguiré pedaleando. Mientras pueda. Sabiendo que para mí la bici es un medio para conocer lugares y gentes. Pero que también es un artefacto que genera a su alrededor unas impresionantes dinámicas de conexión emocional. Eso ya lo descubrimos con el doctorado y el tiempo nos lo ha confirmado.

Termino copiando el comentario que me dejó Amalio Rey en el post en el que compartía la experiencia del robo de la bici. Amalio, ya ves qué cosas nos pasan. Mentxu, también me he acordado de ti, tus deseos son órdenes.

No sé por qué me parece que esta historia no se va a quedar ahí, que las redes que has activado y la propia implicación de Orbea pueden traerte sorpresas. Por otra parte, tiene lo suyo lo que cuentas de regresar a la anterior bicicleta que pretendías vender. ¿va a ser que los objetos tienen vida y esa Orbea -la de la tesis- se había quedado con ganas de ti? Todo me parece muy curioso. Hasta puede pasar que el o los que te la robaron lean el post. En fin, que esta historia va a tener varios capítulos más, ya verás…
¡¡Ánimo!!

Se ve que estamos en un siguiente capítulo. Seguramente no será el último. Muchas gracias a tanta y tanta gente que ha querido dejar constancia de su apoyo. Uno no sabe si lo merecía, pero, en fin. Aquí estamos. Os dejo, que tengo que espabilar. Toca seguir dando clase en esta lluviosa y fría mañana de sábado aquí en Donostia. Mila esker Orbeari.

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7 comentarios

amalio rey 05/12/2020 - 11:24

jooooo… ¡¡qué bueno, Julen!! Claro que lo merecías, campeón!! Orbea ha estado a la altura, me alegro mucho por ti y por la marca. Por cierto, te juro que cuando escribí eso nunca me puse en el escenario de que te repusieran la bici con una nueva, sino de que iban a encontrar la tuya, que darían con el que te la robó o algo más curioso e inesperado. Tus posts de bicis transmiten una pasión y una energía que se te tenía que devolver de alguna manera. Te dirè algo más. ¡¡Ya tienes el storytelling perfecto para el arranque de tu libro!! Empieza por la historia del robo y el triangulo amoroso con tus dos Oiz’s!! Tenías la idea de escribir un libro a partir de la tesis, pues mira, este episodio te regala una «voz ensayística» muy de agradecer. Una historia para inspirarte y emocionarte. ¡¡disfruta, que te lo mereces!! y ¡¡bravo por Orbea!!
PD/ Curiosamente te han dado la sorpresa de la bici (el aula de la foto) en el mismísimo sitio donde, como sabes, doy formación todos los años en Gipuzkoa, en el Master Executive de la Cámara de Comercio. Esto tiene algo de mágico porque todos los puntos se conectan!!! Me has alegrado la mañana, my friend 🙂

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Unitxer 05/12/2020 - 12:52

Pila bat pozten naiz. Hunkitu eta ukitu egin nau.

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Amaia Aizpuru 05/12/2020 - 14:10

Julen, serán cosas de la edad como bien dices que yo también me emociono cada vez más rápido y estas historias de personas, conexiones y emociones cada vez me tocan más. No tengo duda de que te mereces eso y más. Lo que nos transmites es muy muy especial. Me quedo con que más allá de los objetos lo más bonito es la construcción de esas redes, conexiones que «literalmente» te dan vida y te la alegran. Disfruta tus dos bicis, y me pregunto… dónde las vas a guardar? un beso!

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antonio angel perez ballester 05/12/2020 - 16:28

Emocionante, Julen. Detallazo de Orbea. A disfrutarlo y como dice Amalio, probablemente no quede esto aquí.

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Antonio 05/12/2020 - 17:42

Ves por ahí sembrando buenas semillas que recogerás una buena cosecha. Eres N buen ejemplo. Enhorabuena! Todos sabemos que lo mereces! Buen pedal!!

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Juan Manuel 06/12/2020 - 09:58

Merecido, sin duda. Eres un buen tejedor, sembrador o redero y este es tu premio. Disfruta de la pasión, de la amistad y de la bici. Y ponla a buen recaudo.

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JUAN JOSÉ BRIZUELA AGUAYO 06/12/2020 - 12:51

Benditas marcas DE VERDAD, Julen.
Bendit=s consumidor=s DE VERDAD, que conectan de manera especial con sus MARCAS.
Enorme ORBEA
Enorme JULEN.

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