World Happiness Report 2019

by Julen

Qué sería de nosotras las personas que habitamos este planeta si no anduviéramos dándole vuelta y vuelta al asunto de cómo ser felices. Ya contamos por aquí que hasta las empresas parecen haberse puesto manos a la obra y dicen haber creado el puesto de trabajo fundamental: el Chief Happiness Officer. Como siempre, la realidad supera todo lo que podamos imaginar. El caso es que, sea como sea, la felicidad nos ocupa y, por supuesto, nos preocupa. Lo mismo no somos felices porque andamos preocupados por la felicidad. Quién sabe.

La cuestión es que ya tenemos aquí el World Happiness Report 2019.

The World Happiness Report is a landmark survey of the state of global happiness that ranks 156 countries by how happy their citizens perceive themselves to be. This year’s World Happiness Report focuses on happiness and the community: how happiness has evolved over the past dozen years, with a focus on the technologies, social norms, conflicts and government policies that have driven those changes.

La investigación es la investigación y vamos a suponer que hay rigor en los métodos. Claro que el objeto a investigar se las trae porque al final siempre acaba pasando por el tamiz de cada cual. Y ahí me temo que el disenso es importante. ¿De dónde viene la felicidad de cada ser humano que pisa el planeta? Habrá estándares, pero no hay duda de que lo que importa es que cada cual perciba que sí, que realmente es feliz. Habrá personas que lo consigan (o crean que lo consigan) con bien poco y otras que necesitarán llenar el zurrón con un montón de ingredientes. Viva la diversidad humana.

Para justificar la actualidad del informe, hay incluso un capítulo dedicado a la relación entre Big Data y felicidad. Tengo que pasarlo a mis colegas que coordinan el nuevo grado en Business Data Analytics de Mondragon Unibertsitatea. Quizá puedan lucir palmito de que ese grado también contribuye a la felicidad de quienes terminen matriculadas/os en él. No es mal argumento de venta: a la felicidad a través del dato. Se lo cedo como eslogan para próximas ediciones. Y es que en la sección segunda de ese capítulo ya nos informan de qué datos correlacionan con la felicidad.

En el informe de este 2019, el punto de mira se ha centrado en la comunidad. En su capítulo cuatro se repasa la importancia de las conexiones para generar felicidad. Los vínculos interpersonales son fundamentales en nuestro bienestar. Nada nuevo bajo el sol, ¿verdad? Pero está bien que este tipo de sesudas investigaciones nos lo recuerden: necesitamos a los demás, necesitamos conectar y establecer lazos. En tiempos de migraciones brutales no es mal recordatorio: si no creamos vínculos con la gente que llega nueva a un territorio somos responsables de generar infelicidad. Y me viene a la cabeza una historia cercana -en otro plano, pero conectada directamente con este concepto- relacionada con el trastorno reactivo del apego que afecta a algunas personas adoptadas.

En fin, una buena lectura para empezar la semana. El informe es largo y hay que digerirlo en dosis adecuadas. Pero puede merecer la pena hurgar en aquello que nos hace felices. Ya habrá días para enfrentarnos con otro tipo de miserias. De momento jugamos en el lado del vaso medio lleno. Ánimo 🙂

Ah, y una bola extra: aprovechad para echar un vistazo a la propuesta de ColaBoraBora sobre sostevidabilidad.

 

Artículos relacionados

1 comentario

Lo han conseguido: el trabajo no es relevante en mi vida – Consultoría artesana en red 07/09/2022 - 06:20

[…] Por supuesto que todo esto mientras, al mismo tiempo, no se corta en lanzar proclamas de Chief Happiness Officers, mindfulness, gestión del talento y toda la parafernalia del marketing de buen rollo en torno a la […]

Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.