Las redacciones

by Julen

De niño, el sistema escolar me obligó a escribir muchas, muchísimas redacciones. Si al principio fueron simples dictados, luego llegó el momento del papel en blanco y un tema. Fueron tantas a lo largo de los años que supongo que lograron que la escritura se quedara a vivir conmigo, como una forma natural de ser. Podría haber ocurrido lo contrario y que no sintonizaran con quien soy, pero ahora, desde la distancia, me doy cuenta de que fueron capaces de mover ficha en mi aprendizaje.

Se me daba muy bien. Desde el principio. Recuerdo incluso que en séptimo de EGB tuve un problema serio con un profesor del colegio porque decía que aquel texto que había escrito lo tenía de que haber copiado de algún sitio. Aunque no hubiera ChatGPT de por medio, el caso era el mismo: aquel texto, insistía, no podía ser mío. Tenía que venir no ya de una inteligencia artificial generativa, sino de otro humano con muchos más galones literarios.

La redacción era (y supongo que lo sigue siendo) un mecanismo muy simple. Nos inquiere en dos planos: qué contar y cómo hacerlo. No hay más. Bueno, sí, normalmente con una extensión predeterminada y con la obligación de escribir con suficiente buena letra como para no predisponer en tu contra a quien te lo iba a corregir. Porque la redacción era a mano, claro. Todo ello dentro de un plazo limitado de tiempo. Era muy distinto llevarte la obligación a casa que ponerte con ello solo durante el breve espacio que te concedieran en clase.

Con tantas y tantas redacciones, las había más sosas y otras que daban más juego. Las temáticas, en general, se limitaban a un universo cercano para el cual tuviéramos referencias. Yo prefería las que implicaran descripciones. No me digáis por qué. Aquella que os comentaba de séptimo de EGB recuerdo que tenía que ver el rostro de un señor mayor. Hubo que navegar por las arrugas de su piel y sus profundas cejas para imaginar mil batallas escondidas en la retina de sus ojos.

Imagen de Bruno /Germany en Pixabay.

Artículos relacionados

1 comentario

Iñaki+Murua 26/05/2023 - 08:22

Claro, eres un ejemplar del 64 (cosecha excelente, por otra parte, y no solo en Rioja, jejeje) y tuviste éxito en el proceso escolar.
Yo no era tan creativo y solía quedarme en contar lo obvio, sobre todo en aquellas redacciones del tipo «Escribe sobre la primavera», sin indicar la intención del texto, a quién podía estar dirigidor, etc. etc.

Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.