Los partidos del River

by Julen

De pequeño era futbolero. Como cualquier niño de mi barrio. No había plan B. El fútbol era el juego —porque eso es lo que era— que nos definía. Jugábamos al balón. Implicaba buscar campas adecuadas y en una zona como la nuestra, en la que no sobraban precisamente terrenos llanos, aquella era la prioridad.

Esta afición, en mi caso, suponía también ir a ver partidos de fútbol. Con mi padre, muchas mañanas de domingo íbamos a ver partidos del Santurtzi. Mi madre nos llevaba en coche y luego, al terminar, nos venía a buscar. Eran partidos que se jugaban el domingo por la mañana. O sea, con bocadillo para el descanso, por supuesto.

Sin embargo, además de esos partidos, otros que me hacían especial ilusión eran los del River. Es como siempre se ha llamado al Sestao. Curiosamente, es un club que desapareció debido a problemas económicos y que, a su vuelta, incluyó ya esa denominación oficial. Hoy es el Sestao River. Entonces, cuando yo de pequeño iba a ver sus partidos, era solo el Sestao. Pero todos lo conocíamos por el River.

Iba a ver aquellos partidos porque me llevaba un vecino. Y lo hacíamos a pie. Calculo que serían cuatro o cinco kilómetros para ir hasta el campo de fútbol y otros tantos para volver. Para mí eran partidos especiales. Quizá porque tenía la suerte de que solo sucedía un par de veces por temporada, pero tengo recuerdos muy bonitos de aquellas ocasiones tan especiales. El caso es que, desde entonces, nunca más he vuelto a ver un partido del River en su campo. Quizá algún día haya que volver, ¿no?

Imagen de wsyperek en Pixabay.

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