Balance de 2020 y perspectivas para 2021

by Julen

Aunque no todos los años lo llevo a cabo, este repito –como ya hice el anterior– y hago balance del año que acaba de terminar al tiempo que miro al que estrenamos. Supongo que lo atípico de 2020 empuja de alguna forma a escribir este tipo de artículos. Leo blogs de colegas y veo cómo se repiten los análisis. El momento nos pide dejar por escrito las sensaciones de lo que ha acontecido y de cómo lo hemos digerido. En mi post de hace un año escribía:

Para bien o para mal, lo cierto es que me siento muy a gusto trabajando desde el despacho de mi casa. Pero hay que andarse con ojo para no volverse un ermitaño. De relaciones –en buena parte– vive el consultor.

No me digáis que no tiene su retranca el asunto, ¿verdad? No tiene desperdicio eso de que escribiera lo a gusto que estaba trabajando «desde el despacho de mi casa». Pues no habrá sido porque 2020 no me haya proporcionado las condicionesa para pasar horas y horas aquí metido, entre estas cuatro paredes. Como suele decir mi madre: ¿No quieres taza? Pues toma taza y media. Solo que no ha sido taza y media, han sido tazones a quintales. Eso que nos ha traído la covid-19. Y aquí seguimos, dicho sea de paso, sin la perspectiva clara de que, al menos durante los primeros meses de este 2021, podamos volver a la normalidad. Ya sabemos que ahora la aspiración solo alcanza a la nueva normalidad. Y no es como la de antes, para nada.

Este año que termina ha sido el segundo de mi particular vuelta a la normalidad tras los tres años largos que dedicamos al doctorado. Ahí me queda una espina clavada porque no he tenido ningún proyecto claro de investigación/consultoría en torno a la innovación de usuario. Sí que he seguido manejando los conceptos que desarrollamos en la tesis doctoral a través de más de una tutorización de proyecto fin de grado en LEINN, pero no he conseguido cerrar un proyecto específico en esta materia. Presentamos uno justo antes del confinamiento en mi última reunión «presencial-presencial» allá por un 13 de marzo de 2020. Luego las circunstancias que todos conocemos hicieron que aquella propuesta, de verdad muy atractiva, no saliera para delante. Tenía que ver con servicios sociales y me parecía que nos podía aportar una nueva dimensión al enfoque de innovación de usuario. Tendrá que esperar.

Si hay que resumir de alguna manera este 2020, me temo que no voy a ser muy original. Para mí ha supuesto un aprendizaje brutal sobre cómo trasladar los proyectos de consultoría y formación a un entorno online. Un caso sobresale sobre los demás: la adaptación de los programas KnowInn de 5S digitales que llevamos a cabo en pleno confinamiento, entre los meses de abril y julio. Supuso una época de trabajo como creo que no había conocido en toda mi trayectoria como consultor artesano. Sacamos adelante aquellos programas, hay que reconocerlo, a base de un sobreesfuerzo considerable. Eso sí, la recompensa fue espectacular porque, como ya comentaba hace unos días, recibimos la mejor de las valoraciones de entre todos los programas que Euskalit ha realizado en 2020. Y son muchos.

El aprendizaje derivado de migrar los contenidos y la pedagogía a un entorno online nos ha obligado a un rediseño completo de la experiencia docente. Pero lo mismo ha ocurrido –en cuanto a la relación de trabajo– en la consultoría. Un botón de muestra han sido los proyectos con Soraluce, una cooperativa con la que llevo ya un par de años colaborando. En este caso, además, obligados a manejarnos en un entorno concreto: Teams, de Microsoft. Hubo que diseñar todo un nuevo sistema de formación y soporte a distancia para garantizar que unas máquinas con un elevadísimo componente técnico fueran montadas por personas a las que había que formar y asesorar, antes y durante el montaje y la puesta a punto en casa del cliente.

Otro de los sectores en los que he seguido trabajando muy a gusto en 2020 ha sido el de las industrias creativas y culturales a través de KSI Berritzaile. Primero fue a través de un programa de formación, que también tuvimos que crear desde cero en un entorno cien por cien online, y luego mediante diversos proyectos de consultoría.

Dentro de la línea de continuidad con años precedentes, hay que citar también entre los proyectos destacados, la colaboración que mantenemos con HUHEZI, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea. Ahora mismo ya está en marcha la edición renovada del Máster de Cooperativismo y Gestión Socioempresarial. Además de haber colaborado en el rediseño, me encargo en esta primera edición de coordinar un módulo denominado Estrategia empresarial cooperativa en la era digital. Incluye contenidos relacionados con estrategia, marketing y transformación digital. La clave: interpretar todo esto desde la perspectiva del cooperativismo y de la economía social. El módulo lo vamos a impartir entre abril y julio de este 2021 e incluye también un reto empresarial ya que, entre las líneas pedagógicas del máster, se incluye el que tiene que ver con el aprendizaje basado en retos. El máster, por cierto, es también online. Doble reto: pedagógico y de contenidos.

En este repaso a lo más destacado de 2020 dejo para el final mi colaboración con Enpresagintza, la Facultad de Empresariales de Mondragon Unibertsitatea. Sigo involucrado con las clases de ética en el grado de Business Data Analytics. Mentiría si no digo que estoy encantado con este trabajo. Poco a poco soy cada vez más consciente de lo potente del enfoque ético en todo lo que tiene que ver con la ciencia de los datos y también con la transformación digital en su más amplio sentido. Además, ahora en enero arrancaremos ya en el nuevo edificio de Zorrotzaurre (toco madera con el asunto de las restricciones por distanciamiento social) tras las primeras clases online del primer cuatrimestre. Creo sinceramente que este enfoque ético de los datos tiene mucho recorrido, más allá del plano docente. Tiempo al tiempo. Además, continúa la colaboración con el máster de marketing digital, centrada sobre todo en los trabajos fin de máster.

He tutorizado también cuatro proyectos de leinners, cada uno con su particularidad, como no puede ser de otra manera. Dos de las defensas se han llevado a cabo en este último cuatrimestre y han resultado experiencias muy interesantes y diría que radicalmente distintas. Una marca de complementos de moda para la mujer y una startup que dirige sus esfuerzos a la producción de biogás mediante nanopartículas en el sector primario evidencian esto que os comento. Dos proyectos muy potentes, la verdad, de los que merecen la pena y te reconcilian con el ideario de Mondragon Team Academy.

Más allá de estos proyectos que comparto, ha sido un año atípico de viajes en bici. Lo arrancamos con la tradicional salida de vacaciones de Navidad: tres días por la comarca de las Cinco Villas entre el Prepirineo aragonés y la Hoya de Huesca a temperaturas gélidas. Una foto de esa ruta me sirvió, por cierto, para la felicitación navideña. Luego llegó el confinamiento y estuvimos en casa sin un triste rodillo que llevarnos a las piernas. Tuvimos que cancelar la ruta habitual de Semana Santa, que esta vez pintaba muy bonita: las Aldeias Históricas de Portugal. Luego, cuando  pudimos volver a pedalear, resurgió el problema de la rodilla izquierda y tuvimos que pasar por una nueva infiltración (van tres ya). Me tiene preocupado porque no acabo de levantar cabeza. Eso sí, en verano pudimos improvisar una ruta de doce días con salida y llegada aquí en casa.

Pero el sucedido del año relacionado con la bici fue, lamentablemente, el robo que sufrí a finales de noviembre. Tras cinco años con la Oiz M-Team que dio lugar al doctorado, cambié por fin a una OIz M-Pro TR. Era una bici muy distinta a la de 2015: pasaba por fin a las ruedas de 29 pulgadas, 120 milímetros de recorrido en las suspensiones frente a los 100 anteriores, un ángulo de dirección con dos grados menos lo que la hacía más tranquila y ruedas con cubiertas de 2,35. Todo eso desapareció del garaje comunitario. Eso sí, a la semana Orbea tenía el detallazo de pasarme una estupenda Oiz de las que tienen de demo. Es la que tengo ahora; además, por cierto, de que pudiera detener la venta de la Oiz de 2015, que ha vuelto a casa y quizá se quede conmigo para siempre porque he creído recibir un mensaje del más allá para que así sea 😉

Entre mis cosas pendientes sigue mi nivel de euskera. Ya me vale con este asunto. Sigo defendiéndome pero no es de recibo que no le pegue un arreón. Ha sido, además, un año de mucha lectura, tanto de la sesuda como de novela negra. Y también el confinamiento hizo que me introdujera en el mundo de las series. De lo mejor, con mucha diferencia, The Office. Lo que nos hemos podido reír con Michael Scott y compañía. Creo que Scranton está ya entre nuestros lugares de culto.

Si tengo que hablar de aprendizajes, este ha sido el año en el que, como mucha otra gente, nos hemos soltado el pelo (es un decir) en materia de videoconferencias. Pero en mi caso particular ha sido, sobre todo, el año de migrar contenidos a entornos online, sea en Moodle o en Google Sites, una plataforma que me parece muy versátil… si aceptas Google como animal de compañía, claro está.

¿Qué decir de 2021? Claro, que no joda tanto con el coronavirus. Este 2020 se ha llevado a mi suegra por delante, si no directramente de covid-19, sí indirectamente. Supongo que hemos aprendido que, de verdad, la salud es lo primero. En lo profesional tampoco vislumbro cambios radicales. Sigo empeñado en buscar una conexión potente con Bilbao Berrikuntza Faktoria y As Fabrik como proyectos emblemáticos de Mondragon Unibertsitatea en Bilbao. Seguro que seguimos dando pasos. En cuanto a contenidos, entre una cosa y otra, ando bastante liado con enfoques de transformación digital responsable, de humanismo digital o como quieras llamar una digitalización basada en las personas y que tenga en cuenta un enfoque ético.

En cuanto a números ha sido un año digno de facturación para la que estaba cayendo. Han sido 74.000 euros de facturación frente a los 100.000 del año anterior. O sea, una reducción del 25%, pero también es verdad que los gastos han caído en picado. Desaparecidos los viajes y lo que los rodea, no puedo sino estar satisfecho del año que cerramos. Además, 2021 no pinta mal. Tocamos madera.

Bueno, pues hasta aquí este rápido balance de 2020, un año diferente donde los haya. Seguro que todas nos vamos a acordar de lo que pasó. Ahora mismo, mientras escribo esto, el panorama no pinta nada bien. Las estadísticas son tozudas y dicen que la evolución es negativa. Así que toca seguir resistiendo. Si 2020 fue el año en que escribimos Somos dos trabajando en casa y desde casa, esperemos que 2021 sea el año en que eso se quede en una opción, no en una imposición.

Imagen de iXimus en Pixabay.

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5 comentarios

JUAN JOSÉ BRIZUELA AGUAYO 04/01/2021 - 13:55

Bueno, estos resúmenes del 2020 siempre vienen bien porque te dan pistas mirando las cosas con perspectiva, aunque no lo parezca.
Y sí, estoy plenamente convencido de que 2021 será un tanto mejor. Además seguro que también sacamos cosas positivas de 2020. Para el año venidero.
Abrazotes y recuerdos en casa … y cuidaos mucho

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Julen 08/01/2021 - 07:02

Pues seguiremos haciéndolos… 😉

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amalio rey 07/01/2021 - 19:26

¡¡¡Eres incombustible, chaval!!! Con la que ha caído, que hayas conseguido facturar 75 mil euros y adaptarte tan rápido a los cambios bruscos que se han dado, con lo joven que eres, por diossss, hay que hacerte un molde para replicarte ya!!!!
Me alegro que todo te haya ido tan bien porque es completamente merecido. Te lo curras y le pones cariño. ¡¡a seguir así!! Ojalá que 2021 sea bueno para todos…

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Julen 08/01/2021 - 07:00

Respecto a la facturación, ten en cuenta, Amalio, que mi relación con la universidad no se ha modificado y esa parte siempre me hace de colchón en épocas bajas. Además, ahora estoy colaborando no solo con la Facultad de Empesariales, sino también con la de Humanidades y Ciencias de la Educación. Si a eso le añadimos que los programas con Euskalit en 2020 se duplicaron debido al éxito que tuvimos en la convocatoria, los números salían relativamente fácil.

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Balance de 2021… mirando a 2028 – Consultoría artesana en red 29/12/2021 - 05:31

[…] Al igual que el año pasado (no siempre cumplo), vamos con un post de balance del año que estamos terminando. Sí, otro, tras 2020, muy condicionado por la pandemia. Aunque ahora que ya tenemos experiencia, no creo que lo haya sido tanto como el año anterior. Desde luego que todo el cursillo acelerado de dinamización online que aprendimos nos ha servido para disfrutar más de todo ese ingente volumen de horas delante de las pantallas. […]

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