Felicidad compulsiva

by Julen

No hay otra forma de pasar por aquí. La condena lo es a cadena perpetua. Colocados los grilletes de la felicidad, solo te queda disfrutar del viaje. La gente pasa a tu lado y te reafirma en las convicciones. Sus rostros no mienten: son felices. Lo dicen por todas partes: Un mundo feliz.

En el viaje aparecen nuevas enfermedades. Son los daños colaterales de la felicidad masiva y ubicua. No puede ser de otra manera. La presión siempre está ahí y no afloja. No se trata de renunciar ahora que, por fin, lo hemos conseguido. Es una felicidad comprometida, corresponsable en forma y fondo. Es por tu bien, no lo olvides.

El estándar crece y crece. Se usan distintas varas de medir. Dime cómo me mides y te diré cómo me comportaré. Es una felicidad única, omnipresente, recursiva. Es una felicidad imposible de negar porque no hay palabras para no sentirla. Tan solo tienes que pasar de vez en cuando por la sección de autoayuda en la librería de cualquier gran almacén.

La felicidad es íntima y es negocio. Se acerca disfrazada de técnica, de introspección y de un arsenal publicitario jamás conocido. Es wellness, es autoconocimiento, es cuerpo y alma, plenitud. Es dirección única y sin posibilidad de giro. Continúa, no te detengas. Sigue el paso, no mires atrás. La felicidad solía ser, pero hace ya tiempo que pasó a la acción. Cosas del capitalismo global.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.