Centrípeto y obsesivo

by Julen

Remolino...Hacia dentro, hacia dentro. Una obsesión que se recrea sobre sí misma. Recursiva, maniaca, insistente. No hay otra opción. La escuchas, la miras, la observas. Y sigue ahí, cada vez más dentro. Se retuerce, gira sobre sí misma y continúa hacia lo más profundo. Has perdido el control, es evidente.

¿Qué hay allá abajo? Difícil de explicar. Se adivina un magma, una masa viscosa que parece arremolinarse. Pero sin demasiada prisa, sabedora de su poder. Gira sin apenas impulso externo. Sabe que en sí misma anida la fuerza suficiente para que el movimiento no se pare. Insiste, porque es forma de ser. Una y otra vez. Porque no sabe hacer otra cosa.

Se deleita, se regurgita. Es más de lo mismo. Es un camino del que nadie antes ha regresado. Porque no hay posibilidad alguna de mirar atrás. Y no habiendo atrás, no queda sino dar el siguiente paso. Un paso que se parece mucho al anterior, que sigue su trayectoria, que no renuncia a convertirse en un movimiento mecánico. Uno, dos, tres. No hay que pensar mucho más. Todo seguirá como siempre ha sido.

Por supuesto que el proceso de realimenta de tus desechos. Parece que sale pero solo es para volver con brío renovado al circuito. Las conexiones están ahí aunque no las veas. El combustible continúa activo y con un flujo regular. Sin que hagas nada. Tan solo hacer lo que ya estabas haciendo. La zona de confort se sostiene a sí misma y se gusta, ¿verdad?

 

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2 comentarios

Juana 13/01/2013 - 13:26

La inercia …. la poderosa inercia ….

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Isabel 13/01/2013 - 13:38

Pero, veces, alguno de esos desechos producto de la propia prepotencia nos da una buena lección de humildad y el proceso cambia… para bien. 🙂

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