Obsesiones

by Julen

Cine

Serie: Ángela. Entrega: 17.

Se despertó bañada en sudor, la mente fuera de sí, el corazón desbocado. Las imágenes pasando a enorme velocidad por una pantalla gigante que parecía comerse todo el horizonte. No sabía cuánto tiempo había pasado porque tampoco recordaba haber caído en ese sueño tan vengativo. Hacía ya varias semanas que no escribía para poner en limpio sus emociones y al final se habían atropellado unas a otras en aquel caos efervescente.

Trató de serenar la respiración; todo lo que viene, va. Intentó convencerse de que podía dominar la situación. Solo era cuestión de dejar pasar un cierto tiempo. Siempre le habían explicado que el tiempo volvía a poner cada cosa en su sitio. Solo había que esperar. Nada más. No había que insistir, tampoco obsesionarse. No, no había que obsesionarse.

Por eso el asunto se ponía feo. Había dejado de escribir y ahora se veía sobrepasada por su propia historia. El papel central que tenía asignado parecía renegar de su propietaria. Todo se había enredado y no era fácil distinguir entre realidad y ficción. Eran ya unos cuantos años de construir relatos con los que alimentar su vida. Dentro de ellos podía jugar a la realidad para dejar que el tiempo hiciera su labor: cada cosa volvía a su sitio.

Pero ahora había que volver a empezar y no era fácil. No conseguía tomar distancia respecto a la pantalla. Era gigante, descomunal y su rostro lo abarcaba todo. Ninguna rendija para algo que no fuera ella. El pulso seguía acelerado. Obsesiones que creía dominadas y que ahora reclamaban venganza. Decidió no combatir y asumir aquella pequeña derrota. A fin de cuentas tenía que reconstruir el relato y volver a hilar fino el argumento. Reconocer el fracaso de aquel momento -se autoconvenció- tendría efectos terapéuticos a largo plazo. Y se tranquilizó. Y volvió al sueño.

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