03 Sacecorbo – Armallones #EspañaVaciadaMTB

by Julen

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Si ayer os comentaba que Torrecuadradilla, el último pueblecito antes de nuestro final de etapa, llegaba en 2022 a los 28 habitantes, Sacecorbo es ya otra cosa. Casi llega a los cien, se queda en 99 habitantes. Im presionante, que diría Jesulín. Nosotros entramos al pueblo dejando a la izquierda su cementario, que queda anexo a la ermita de San Roque. Además, en la Plaza Mayor encontramos la iglesia parroquial, del siglo XVI, «construida en sillería, con atrio y una imponente espadaña con dos vanos para campanas, reloj y campanil, acompañado por pirámides y bolas que sirven de adorno». Además, en el paseo vespertino encontramos curiosas muestras de arte popular.

Estamos en la Alcarria Alta, en el Alto Tajo, «la zona más septentrional, en la orilla derecha del río Tajuña, donde el páramo alcarreño alcanza su mayor altitud», por contraposición a la Alcarria Baja. Explico esto porque la Alcarria, en su conjunto, es una comarca que abarca un territorio extenso. Como siempre, echamos mano de la Wikipedia:

La Alcarria es una comarca natural castellana situada en la submeseta Sur, que comprende la mayor parte del centro y sur de la provincia de Guadalajara, el noroeste de la provincia de Cuenca y el sureste de la provincia de Madrid, pudiendo considerarse alcarreños también algunos municipios de la comarca de Tarancón (Cuenca) y de la mesa de Ocaña (Toledo). Es una comarca transitoria entre las serranías del sistema Ibérico y la llanura de la Mancha.

Cenamos entre una tremenda algarabía. Se ve que la cercana Semana Santa ha traído al pueblo a más gente de la habitual. Pues bien, como quiera que nuestro hotel es el único establecimiento donde tomar algo en el pueblo, adivinad dónde estaba el ambiente. Entre grito y grito nos metimos un par de platos combinados y una ensalada. Luego lo bajamos un poco con un paseo nocturno. Estaba muy agradable el pueblo.

Por la mañana, en la barra del bar atendía una pareja de ancianitos octogenarios. Junto a la clientela habitual, Alberto y yo pidiendo dos tostadas con aceite. Pues no hay pan. Viva la alimentación de calidad mediante bollería industrial. Eso sí, un par de plátanos han minimizado pérdidas. Nos dan la cuenta, de esas a boli en papel de estraza. Y cash, por supuesto. La abuela dice que ella no sabe nada de manejar el datáfono. En fin, vamos con la etapa de hoy.

Hemos empezado con un ambiente gélido. Los cuatro grados bajo cero previstos se traducían en una considerable pereza para salir a pedalear. La sensación era de que allá fuera hacia mucho, mucho frío. Eeeenga, hemos venido porque hemos querido, ¿no?

Salimos por una pista que nos deja enseguida en la carretera que va hacia las salinas de San Juan en Saelices, el primer hito que tenía marcado en la ruta. Las zonas de umbría hasta llegar hasta allí me dejan los dedos de las manos helados. Menos mal que la mayor parte del tiempo se pedaleaba al solete.

Nos topamos con las salinas tras una larga bajada. En 2007 fueron declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento. «Constan de dos pozos o norias, cocederos y recocederos, albercas, canalizaciones, un almacén o alfolí y una ermita singular de planta elipsoidal«. Ahí es nada la cosa. Echa un vistazo a la fotografía aérea, tomada del sitio web de las salinas, que aporta información muy completa.

Allí al lado de ermita paramos un rato. Hay visitas guiadas, pero no a la hora y el día en que estamos nosotros allí.

El siguiente punto marcado en la ruta estaba en Ablanque. Seguimos ruta por carretera. Pasamos Saelices de la Sal y luego Riba de Saelices para encarar un pequeño puerto. Al otro lado queda Ablanque y allí se ubica la Burbuja Antisaturno. Así lo presentan:

El lugar donde arte, confort rural y astroturismo se dan la mano. Dentro del Parque Natural del Alto Tajo, con los cielos más oscuros de toda Europa Occidental después de Canarias, recientemente declarados como Reserva Starlight.

La salida de Ablanque nos introduce en un precioso valle por el que vamos ganando altura poco a poco. Asoman los primeros brotes de cereal y convierten el paisaje en una alfombra verde salpicada aquí y allá de algunos árboles de tono más intenso.

Al final de la subida, hemos tomado un corto desvío para acceder al Monasterio de Santa María de Buenafuente del Sistal, de la Madre de Dios, que lleva una congregación de monjas cistercienses (también llamadas bernardas). El asunto es que estaba todo cerrado a pesar de que se veía un complejo con numerosas dependencias. Por si acaso, toma nota de la rutina si lo tuyo es la vocación cisterciense:

6:00 Maitines
7:30 Laudes
8:15 Tercia y eucaristía
12:40 Sexta
15:30 Nona (17:15 en verano)
18:30 Vísperas
21:00 Completas (21:45 en verano)

Vamos, tienes el día apañado desde que te levantas hasta que te acuestas.

Otro de los momentos estelares de la etapa de hoy consistía en cruzar el río Tajo por su Puente de San Pedro (la imagen de los gancheros sobre troncos río abajo es icónica) y acceder luego al Mirador de Zaorejas. Una carretera encantadora nos iba proporcionando estupendas vistas a este río Tajo todavía joven.

Hace un millón de años el terreno era prácticamente plano. Poco a poco el río Tajo se fue encajonando entre rocas duras Calizas, lo que originó las escarpadas paredes que dan inicio a la forma de cañón. Más adelante se dulcificó la pendiente de las laderas al alcanzar el río los estratos inferiores de rocas blandas (margas). Pues esta es la explicación que vas a encontrar si te acercas al mirador de Zaorejas sobre un Tajo que recorre por aquí sus primeros kilómetros. El verano pasado lo cruzamos con la bici a bordo de un barco junto a su desembocadura en Lisboa; hoy lo hacemos muy cerca de su nacimiento.

En Zaorejas hemos hecho la parada para el avituallamiento sólido del día. Allí hay un centro de interpretación del río Tajo y también un hotel donde hemos descansado un rato junto a otro millón y medio de clientes que se empeñaban en gritar cada cual más alto.

Tras el baño de multitudes sólo restaban algo más de 15 kilómetros. En buena parte han transcurrido por tranquilas pistas entre pinos. Por dos veces se nos han cruzado ejemplares de algún tipo de «mamífero artiodáctilo de la familia cervidae«. En fin, apuesto por los corzos, pero no pongo la mano en el fuego.

Nada, aquí en Armallones duchado, con la colada hecha y hielo en la rodilla, que ha empezado a protestar. Cruzó los dedos. Seguimos.

Kilómetros totales hasta esta etapa: 237, 07.

Metros de desnivel acumulado hasta esta etapa: 3.942.

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📷 Fotografías de la ruta.

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1 comentario

04 Armallones – Tragacete #EspañaVaciadaMTB – Consultoría artesana en red 05/04/2023 - 17:30

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