02 Mandayona – Sacecorbo #EspañaVaciadaMTB

by Julen

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Mandayona perfectamente podría ser un topónimo vasco. Cambiamos la «y» por una «i» y lo podríamos ubicar en algún que otro valle de nuestro lugar de origen. De todas formas, no es la única opción para encontrar el origen toponímico del pueblo. Ayer salimos de la city y hoy aterrizamos en este pueblo a caballo entre las comarcas de la Alcarria y la Serranía. En 2022 contaba, según parece, con 298 habitantes. Ya empezamos a notar que lo que se dice aglomeraciones y atascos no vamos a encontrar. Si allá por 1940 casi llega a los mil habitantes, hoy ya veis hasta dónde hemos llegado.

Pernoctar en este tipo de pueblos no proporciona muchas opciones. Dimos un paseo por la vega del río Dulce, que se ha aprovechado para ubicar el campo de fútbol del Club Deportivo Mandayona. Césped natural y bastante bien cuidado, toma nota.

Nos dio tiempo a fijarnos en la cartelistica local, toda ella rebosante de alternativas radicales.

Cenamos en un chiringuito junto al río. No había mucho donde elegir. Unos nachos y un bocadillo de lomo con queso fue lo más digno que pudimos elegir.

A la hora del desayuno tuvimos oportunidad de charlar un rato con el dueño del hostal. Curiosa su historia porque se vino a regentar el establecimiento dejando atrás su rutina en Madrid. Decidió apostar por esta otra forma de vida. Mandayona es «cruce de caminos» y por aquí, por lo que nos dijo, pernocta bastante gente: el Camino de Santiago y el del Cid se dan cita en el pueblo. Así que no le va mal.Empezamos a dar pedales y, joder, qué frío hace. El GPS ha llegado a marcar dos grados bajo cero. Las zonas de umbría imponían. Menos mal que los primeros kilómetros eran realmente bonitos.

La ruta nos ha conducido por el Parque natural del Barranco del Río Dulce. Eso nos ha supuesto atravesar las hoces de Aragosa, La Cabrera y Pelegrina, en ocasiones por senderos encantadores. Hemos podido aprender también de la vegetación de la zona y ver a algunos corzos pastando entre los campos de un cereal que comienza a brotar.

Pelegrina, a la salida del barranco, presume de buen castillo. Ahí somos conscientes que pedaleamos también sobre el tramo 10 de la ruta de Don Quijote. A esto se añade que desde h e tiempo hemos visto señalizacion del GR-10. Diossss, que exceso de caminos.

Ya por carretera, accedemos a un par de miradores bien chulos. El segundo ha recibido el nombre de alguien que metió horas por la zona: el mismísimo Félix Rodríguez de la Fuente. Para los que tenemos nuestros años, todo un mito de la televisión allá por los años 70 con su celebérrimo El hombre y la tierra. Es pensar en él y que te venga a la cabeza la cabecera del programa y su sintonía, incluyendo alguna que otra escena mítica con una anaconda de dimensiones estratosféricas de por medio. ¿Os suena? El caso es que por aquí en esta zona guardaba, según parece, material de filmación. Asuntos de buitres leonados y bichos por el estilo. Bueno, y Castilla Libre, por supuesto.

Después de esta entretenida parte de nuestro recorrido nos hemos topado con el supuesto progreso en forma de autovía A-2. Paralelos a ella, hemos cruzado Torremocha del Campo, con parada incluida para tomar un cafelito. Después nos hemos liado un poco y hemos llegado a coger la mismísima autovía durante un kilómetro para llegar a Algora.

A partir de aquí la locomotora de Mundaka ha puesto el turbo y a duras penas le he podido seguir. Íbamos en dirección sur hacia el embalse de La Tajera, en el río Tajuña, previo paso por El Sotillo. El bar estaba cerrado. Tira millas. Bueno, una señora mayor se empeñaba en decirnos que el track que llevábamos no tenía salida porque daba al pantano. Pero no, había alternativa.

Comenzaba aquí una segunda parte de la etapa en la que no había un triste bar que llevarse al gaznate. Desde El Sotillo te olvidas de la civilización hasta que no alcanzamos el fin de etapa en Sacecorbo. Bueno, sí, dejamos a un lado de la carretera Torrecuadradilla, que en 2022 llegaba a los 28 habitantes. Nada de bares: una parroquia, el cementerio y un lavadero público. Fin. Jeje, craso error. El centro social, con tres parroquianos, estaba abierto. Tupendoooo. Allí hemos departido un buen rato con ellos.

Uno de ellos nos decía que el embalse era «pequeño». Claro, no hay color comparando con el de Buendía o Entrepeñas, pero a nosotros, al menos, nos ha parecido tremendo por los kilómetros que hemos pedaleado acompañándolo. No hay duda de que este tipo de embalses ha contribuido a la despoblación. La obra se inauguró no tan lejos en el tiempo. Fue en 1993. O sea, que no sólo Franco inauguraba pantanos.

Y así llegamos a Sacecorbo. Nos quedaban algo menos de 15 kilómetros, todos por carretera. Una subida, llaneo y al único hostal del pueblo, que hace al mismo tiempo de restaurante y centro social.

Kilómetros totales hasta esta etapa: 157,55.

Metros de desnivel acumulado hasta esta etapa: 2.443.

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📷 Fotografías de la ruta.

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2 comentarios

03 Sacecorbo – Armallones #EspañaVaciadaMTB – Consultoría artesana en red 04/04/2023 - 17:41

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