Sobre la lectura fragmentada: digitalización paradójica

by Julen

Es evidente que la digitalización ha traído consigo un teórico mayor volumen de acceso a lecturas. Sin tener nada claro que más sea mejor, esta lectura digitalizada funciona —creo que es evidente— de otra manera. Antes de intentar explicarme os recomendaría la lectura de una pequeña joya de Judy Wajcman: Esclavos del tiempo. Para daros más pistas sobre este libro, quedaros con su subtítulo: Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital. Sin embargo, no esperéis la típica crítica acérrima sobre un mundo digital que nos idiotiza, en línea con muchos pensadores del estilo de Nicholas Carr, Jaron Lanier o Michel Desmurguet, por citar ejemplos de uno y otro lado del Atlántico. Judy Wajcman se coloca las gafas de género y nos propone una reflexión bien documentada en torno a un mundo repleto de interrupciones debido a la inmediatez de la tecnología.

Hoy el trabajo del conocimiento se organiza en gran parte a través de formas de comunicación mediadas, en la medida en que se transmiten información e instrucciones por vía de los diversos dispositivos y aplicaciones que forman el repertorio de comunicaciones de los trabajadores. Teniendo esto en cuenta, la opinión común de que los trabajadores experimentan las comunicaciones mediadas como interrupciones a su verdadero trabajo resulta del todo inapropiada.

El caso es que cada vez leo más de forma más fragmentada. ¿Gano o pierdo con este tipo de lectura? Antes de nada, quizá convenga distinguir entre diferentes «fragmentos». Por ejemplo:

  • El título de un post, de un libro, de un artículo académico o de divulgación. Es un fragmento que muchas veces decide si doy el siguiente paso. A veces incluso me quedo solo con la idea de lo que, entiendo, trata de comunicar. Es un caso de fragmentación extrema: únicamente hay un titular.
  • Otro tipo de fragmentación tiene que ver con la lectura en diagonal de un artículo o post de extensión reducida (no más de cinco minutos, por ejemplo). Doy el siguiente paso tras el titular: llevo a cabo una lectura que no es, no obstante, minuciosa. Este ejercicio me ayuda a descubrir pequeñas piezas de contenido que pueden ser relevantes. En mi caso, si de verdad lo son, quedarán almacenadas en mis bookmarks de Diigo.
  • Una tercera forma en que leo de forma fragmentada es rescatar algún texto concreto de una publicación académica. La distingo del tipo anterior porque el texto completo es más largo. Muchas veces me voy directamente al apartado de conclusiones o, según el caso, a la parte de discusión o de estado del arte.

Mi lectura fragmentada parte casi siempre de mis suscripciones a fuentes RSS. Uso Feedly de modo intensivo —cada vez más— y sé que es la vía de acceso a esta forma de leer que nace, crece y muere en digital. Tacho «muere» porque muchas veces son textos reutilizables, sobre todo si se van a vivir a Diigo. De acuerdo con mis hábitos, como digo, la lectura fragmentada es digital casi en un cien por cien.

Y aquí llega la otra parte de la reflexión: ¿cómo leo los textos «largos», esos que hemos asociado normalmente a la idea de «libro» o de «publicación académica» (paper de mayor o menor extensión)? Antes leía casi siempre en papel, pero la tesis doctoral trajo consigo un cambio de hábito profundo: ahora leo libros por igual en papel o en digital. Y diría que la progresión se decanta por el formato digital. Entre otras razones debido a la comodidad y la posibilidad buscar y reutilizar contenido más fácilmente. Claro que aquí tengo un problema de conciencia: uso un Kindle de Amazon. Sí, me provoca mucho ruido interno.

A veces me parece que la lectura fragmentada no me «cunde» como esa otra que plantea una dedicación de varias horas. Incluso me planteo si no me genera desasosiego, tanto intelectual como emocional. Leo y sé que lo estoy haciendo de una forma en que previamente no lo hacía. Siempre he sido de subrayar, de repensar los textos a medida que los voy interiorizando.

Dicho lo anterior, este año, por ejemplo, si seguís el blog, habréis visto que he estado leyendo mucha novela negra. De media, algo así como una a la semana. Muchas de ellas las he reseñado en los posts de los martes. Es evidente que me gusta leer. Me encanta. La literatura del género negro que leo no admite «lectura fragmentada». De hecho creo que me sienta bien porque me hace volver a aquella otra forma de leer, previa a la digitalización —aunque también leo novela negra en ebook—. ¿Qué opinas de la lectura fragmentada? Me gustaría escuchar tu opinión. ¿También te ha atrapado?

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3 comentarios

Carmen de Miguel 27/12/2021 - 10:42

Coincido plenamente contigo, Julen, en cuanto a la lectura fragmentada, pues me ocurre parecido. Además, hay otra fragmentación que yo tengo y que podríamos llamar temporal: no soy capaz de leer un solo libro a la vez. Siempre tengo 4, 5, 6… y voy pasando de uno a otro tras ratos cortos de lectura. Esto lo relaciono con las nuevas formas de interactuar que tienen sobre todo las personas de las últimas generaciones, saltando constantemente de un dispositivo a otro, de un programa a otro, de una aplicación a otra. La tan mencionada falta de concentración que ocasionan las nuevas tecnologías.

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Julen 27/12/2021 - 13:04

Menos mal, Carmen, que yo me libro de esta otra fragmentación que citas. De todas formas, no tengo tan claro que esta diferente forma de leer no tenga algún otro tipo de efecto positivo. Conste que me cuesta encontrarlo, pero estoy convencido de que no todo deberíamos entenderlo por el lado oscuro. En fin, lo que es evidente que es que «falta de concentración» que comentas es pan nuestro de cada día 😉

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Isabel 01/01/2022 - 16:40

Pues yo no sé que decir. Por un lado, siempre he sido de leer más de un libro a la vez, y, por el medio, me curaba con alguna fantástica novela de las que devoras de un tirón.

La pantallas me casan, pero tampoco se puede dejar de usarlas. Sin embargo, o leo o no leo. Es decir, si algo no me convence ni siquiera leo en diagonal. Sea un libro, una película o una canción, decido rápido no dedicarle tiempo. Sin embargo, hay muchos textos en digital que van a parar a mis marcadores, procurando etiquetarlos de forma correcta, o pongo el enlace y una anotación en mi wiki de trabajo para no emplear el tiempo en ese momento (y no dispersarme) pero sabiendo que le voy a dar uso en un tema que me interesa.

Por otro lado, reconozco mi afición a destrozar y recontextualizar textos (esas perlas que te hablan) para introducirlos, referenciados por supuesto, en mis propias divagaciones.

Creo que el efecto de la fragmentación no es el mismo para quienes llevamos años con disciplina lectora. Creo que tiene más que ver con el uso del tiempo. Ya no todo me produce curiosidad ilimitada, pero hay temas en los que mi curiosidad se ha hecho más profunda, aunque tenga que aplazar lecturas por cuestión del tiempo disponible.

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