La cultura «extreme», sea de lo que sea

by Julen

Extreme

Quizá pudiera publicar esto en el blog del doctorado porque la idea original me ha venido del mundo del mountain bike, pero, en fin, lo escribo aquí. Tiene que ver con esta manía reciente por colocar el apellido «extreme» a un evento con el fin de hacerlo apetitoso. Cuanto más bestia, mejor. Cuanto más al límite, mejor. Y si lo traspasa, ¡bingo!

La línea que separa el esfuerzo de la idiotez es muy fina. Claro que aquí cada cual elige cómo quiere vivir y hasta dónde esto de extreme tiene sentido. Porque, claro, lo mismo alguien me dice que yo mismo pedaleando veinte etapas consecutivas hasta llegar a los más de 1.600 kilómetros y 30.000 metros de desnivel acumulado, como recorrí en la Transibérica, soy de la partida de los extreme. Bueno, no, no penséis de esta forma. Lo mío es Verano Azul porque de lo que estoy hablando es, por poner un ejemplo, de esfuerzos al estilo de la Madrid-Lisboa: 770 kms de continuo en 55 horas como mucho para terminarla. Es solo un botón de ejemplo. Buscad cualquier carrera o marcha y añadir extreme, seguro que os quedáis ojopláticos por ver quién la tiene más larga. Perdón, ya me entendéis. Y si no, a los hechos me remito. Dice de sí misma la susodicha Madrid-Lisboa, Powerade mediante:

Una aventura extraordinaria, de día y de noche, sin parar.
La prueba más larga y dura del mundo.

Serán los tiempos que corren que obligan a rellenar de «experiencias únicas» nuestras vidas. No mola una tarde tranquila sin hacer nada. No, porque debes saberlo: estás desperdiciando tu vida. Mientras podrías tirarte por un barranco, hacer diez maratones en otros tantos días o correr por el monte como si no hubiera un mañana, estás en cambio tirado en el sofá leyendo un buen libro, viendo dibujos animados en un claro retorno a tu infancia o pensando simplemente lo que harás mañana. Pues eso, que sepas que estás tirando tu vida por la ventana.

Riesgo, adrenalina, emoción. Si no rellenas tu depósito con este carburante no eres nadie. Nadie en cuanto a persona supuestamente motivada. Nos estás demostrando que te has quedado fuera de juego. El presente se te está escapando. Lo estás dejando pasar. Por eso debes rellenar con gasolina de octanaje elevado, repleta de sustancias que te despierten, que abran todos los poros de tu piel. Porque hoy, si no eres extreme, eres mediocre. Alguien ha hecho desaparecer el término medio. O estás donde quienes quieren ganar o mejor te apartas y dejas paso.

Conste que lo extreme puedes encontrarlo bien en el supermercado o bien consecuencia de tu propia iniciativa. La oferta extreme tiende a infinito y sigue creciendo. Puedes llegar a la experiencia religiosa corriendo, andando, en bici, nadando, en piragua o en patinete. Hay oferta suficiente como para que nadie tenga excusa. Pero si eso se queda corto, recuerda que puedes fabricarte tus propias experiencias extreme. Las drogas van cambiando con el paso del tiempo, pero siguen siendo drogas. Hoy la droga eres tú mismo. Solo tienes que autoconvecerte de que tu vida merece un revolcón extreme. Y entonces, más allá de poder comenzar con la oferta de todo a cien, descubres que hay otra vía más auténtica: tu propia idiotez automotivación. No obstante, no descartes las drogas tradicionales, que lo extreme también las admite.

No hay duda. O eres extreme o estás vacío. Vamos, levántate. Tú puedes hacerlo. Aplica la dosis justa de cabezonería, aderézalo con algo de reto personal, echa una pizca de estupidez y a vivir al límite. ¿Alguien dijo que llevabas una vida aburrida? Se van a enterar. Eso sí, como la Madrid-Lisboa, a mayor gloria de Powerade.

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9 comentarios

Miguel 09/11/2016 - 11:43

Brillante amigo Julen

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Julen 16/11/2016 - 06:30

Gracias, joven 🙂

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Juan Manuel Muñoz Luque 09/11/2016 - 13:39

Haré un comentario «moderado». Estoy de acuerdo contigo, las ofertas «extreme» inundaron el mercado de los deportes en la naturaleza y el nivel de idiotez/motivación aumentó mucho. Por aquí, lo que antes eran rutas cicloturistas ahora son pruebas denominadas maratón dentro del Circuito Provincial de Ciclismo BTT y además nacieron pruebas con el calificativo incluido en su nombre, como la «Huelva Extrema», que fue ampliando su recorrido y participación hasta llegar en 2016 a contar con más de 2.000 participantes.
En fin se droga como quiere. Saludos desde el «cantinho» onubense.

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Julen 16/11/2016 - 06:31

Dices bien, Juan, cada cual usa las drogas que le funcionan. Pero curioso que unas de prohíban y otras se ensalcen. Mí no entender 🙁

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Angel Vitoria 10/11/2016 - 17:03

Relacionado con esta cultura del extreme, también ha surgido una especie nueva de atleta…el FLIPATLETA, 😉

http://www.maldangoratri.com/?p=961

Por cierto, realizar el próximo domingo la Behobia San Sebastián jarreando, ¿puede pasar por extreme??? 🙂

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Julen 16/11/2016 - 06:40

Ya sé, Ángel, que viste los toros desde la barrera en la Behobia. Lo que hay que hacer para volver, ¿eh? jejeje. Por cierto, el enlace da para hacer unas buenas risas, aunque me temo que los de Bilbao somos primos hermanos de los navarros, ¿no? 😛

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Isabel 06/12/2016 - 13:23

Pues a mí me ronda la tentación de apartarme y dejar que pasen, cada vez más… De hecho, aunque a la fuerza porque los días y las horas son lo que son, ya me he apartado de muchas cosas.
¿Sabes qué echo de menos? Una tarde de sábado blogeando sin rumbo y de forma asíncrona. Está en mi lista de cosas a recuperar en 2017 🙂

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Julen 07/12/2016 - 21:38

Eso de «dejar pasar el tiempo» con la tranquilidad de que lo estamos disfrutando creo que nos lo hemos cargado.

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Trabajo e infelicidad | Consultoría artesana en red 28/12/2016 - 05:30

[…] fuerte, a hiperocupar tu tiempo, a lograr metas más allá de tus límites, a luchar sin descanso. Extreme es lo que nos venden. Y autoayuda si fracasamos en el intento, que el negocio no debe faltar. Es […]

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