Trabajo y autoestima

by Julen

Brutal el dato: si hay un colectivo que ha crecido en los últimos años ese es el de trabajadores que cobran una renta complementaria a sus ingresos porque estos son insuficientes para cubrir las necesidades básicas. Son más de 12.000. Son conclusiones que se extraen de los datos sobre la Renta de Garantía de Ingresos elaborados por Lanbide y facilitados por el consejero de Empleo y Políticas Sociales, Ángel Toña, en una respuesta reciente a la parlamentaria del PSE Txaro Sarasua. Hasta aquí hemos llegado en esta parte del sur de Islandia. Sí, aquí también.

El capitalismo global ha triunfado. Lo ha colonizado todo a base de pedir mucho y dar poco. Pide flexibilidad, pide innovación, pide costes baratos. No importa que los precios se desliguen de sus estructuras de coste para navegar en las aguas de los intangibles. No importa que los salarios caigan a mayor gloria del valor para el accionista y la conquista de los mercados. Te pagamos y danos las gracias.

La moderna maquinaria empresarial plena de coachings, excelencia y buenas prácticas. El management de libro ligero de aeropuerto campea a sus anchas. Management y éxito en la balda de arriba. Autoayuda en la de abajo. Arriba el combustible, abajo el mercado del alma que conquista emociones a base de mindfulness o lo que que la ocasión requiera. La maquinaria continúa engrasada.

Entre tanto la renta de garantía de ingresos acude al rescate de quien trabaja pero no gana lo suficiente. El trabajo incapacitante, miniempleos para ocupar por un tiempo el vacío en que te hemos sumergido. Tu autoestima a la altura de tus ingresos. Lo hemos conseguido: te hemos sacado de la lista del desempleo a mayor gloria de las estadísticas oficiales, de la recuperación económica, de la luz al final del túnel.

Tiene todas las de ser una derrota absoluta. Trabajar y necesitar caridad. Olvida lo de pedir porque no tienes trabajo. Trabaja y pide. Trabaja y sigue en la miseria. Trabaja en lo que sea, bajo la cobertura social que presta este capitalismo global que va ganando la partida, arrasando a su paso todo lo que toca. Es lo último en productividad, el trabajo que no da, el trabajo que no llena, el trabajo que hunde nuestra autoestima. Lo último que nos quedaba por ver.

Nota.- Sí, es un simple berrinche. Pero la realidad a veces supera el peor de los escenarios de ficción.

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8 comentarios

Isabel 24/06/2015 - 17:33

Ese era el lema de la medalla del día de la madre: “dar mucho, pedir poco”. Ahora se venden como piezas de coleccionismo pero parece que la perversidad de el lema caló y se traduce tal cual en lo que dices: Tu autoestima a la altura de tus ingresos. Es perverso el sistema, a las madres también se les pedía que trabajaran mucho a cambio de mercadear con los sentimientos y no tener nada. Y si eso se pretendía con la mitad de la población, ¿por qué no hacerlo extensivo al resto?

Será que se me ha contagiado el berrinche 🙁

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Julen 25/06/2015 - 05:56

El ninguneo de la gente a través de su trabajo, lo que nos faltaba por ver 🙁

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m'angel manovell 24/06/2015 - 22:09

más que un berrinche, parece la traducción de un escenario cada vez mayor y cada vez más reiterativo; aún el trabajo que llena desploma la autoestima…pero esto con un paseo por la ciudad postal se arregla

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Julen 25/06/2015 - 05:52

Lo tremendo es que crezca el número de personas que trabajando tienen que tirar de este tipo de ayudas 🙁

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