Por qué la desigualdad es nuestro gran fracaso

by Julen

Moving In, Occupy Oakland Move In Day (5 of 31)Es como un tornado que destroza todo a su paso. Solo que sus efectos a veces no son tan evidentes. En vez de dejar el típico rastro de infraestructuradas arrasadas, la desigualdad dinamita la confianza en el seno de una sociedad. La fractura interna que provoca genera daños irreparables. Hace falta mucho tiempo para volver a confiar. Sí, nuestros tiempos modernos viven infectados de desigualdad extrema.

El virus sigue extendiéndose por doquier. Nos podemos fijar ahora, por ejemplo, en el peligro real de pérdida de neutralidad de la red. ¿Por qué un bit va a ser igual a otro bit? Nada, que unos paguen -gente rica que se hará más rica- para viajar en primera clase mientras la chusma se apelotona en los vagones de tercera. Quienes más tienen a mejor, quienes menos a peor. Y que siga la fiesta. Internet, eso tan estupendo, se convierte en otro agente activo de desigualdad.

Marco Antonio Moreno ha escrito un estupendo artículo en El Blog Salmón comentando el libro de moda de Thomas Piketty, Capital en el siglo XXI. En él una frase sirve para dibujar lo que está pasando: «un primer mundo en la periferia del tercer mundo y un tercer mundo en el corazón del primer mundo«. Sí, lo hemos conseguido. La desigualdad instalada en el sistema. Al primer mundo le hacía falta miseria. Y a la misería le hacía falta riqueza extrema. En las dosis justas, estos dos mundos conviven en un conglomerado verdaderamente letal.

Por supuesto que, como se recoge en la argumentación de la Economía del Bien Común, quien es rico no tiene que hacer nada para seguir siéndolo. O se pone a gastar en cantidades importantes o su patrimonio crecerá… ¡porque sí! Así de fácil. ¿Tienes dinero? Entonces recibirás regalos, buenas condiciones para tu dinero en el banco, favores personales y lo que haga falta. Sencillamente el mundo se empeñará en que, a no ser que lo hagas rematadamente mal, tu fortuna siga creciendo. Más desigualdad si no hacemos nada. Más desigualdad «por sistema». Es la norma. Es la ley.

Como digo, para mí lo peor de todo esto es la fractura social que se genera. ¿Cómo se va a fiar la parte desfavorecida del sistema? Imposible. La única forma de recuperar dignidad acabará siendo la violencia. No habrá otra forma. Una parte de la sociedad, mayoritaria, contra una minoría atrincherada en sus búnkers de hormigón armado. Unos contra otros. ¿Acaso hay otra posibilidad? ¿O alguien cree que toda esa gente ninguneada se va a quedar de brazos cruzados? Puede que durante un tiempo no peleen pero el motín a bordo de este mundo desigual es cuestión de tiempo.

La rebelión en el primer mundo son movimientos ciudadanos salpicados de más o menos violencia contra el sistema. La rebelión en el tercero y en el cuarto es mucho más desesperada. Asaltarán todas las vallas que les pongamos por delante. Sean con concertinas o con guardianes de la legalidad armados con los mejores rifles automáticos del mercado. La desigualdad es nuestra tumba como sociedad. En la empresa nuestra de cada día, ¿qué hacemos cuando distanciamos retribuciones entre quienes más ganan y quienes menos? ¿Ah, pensabas que la empresa no es también un campo de batalla entre la élite y la plebe? Pues ya ves, más de lo mismo.

Tú decides. La bomba de relojería está activada. De eso no queda duda. Y sí, quiero pensar que podemos desactivarla antes de que explote. Pero es evidente que está activada. Nos lo hemos ganado a pulso en los últimos treinta años. Seguramente el mayor de nuestros fracasos. ¿Que somos inocentes? No hacer nada es ahondar en la desigualdad. O la combatimos desde diversos frentes simultáneamente o acabará por estallando de la peor manera posible.

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3 comentarios

antonio angel 14/05/2014 - 23:40

La desigualdad retributiva dentro de la empresa; una gran aportación al equipararla a la «exterior», o una de las fuentes de la externa?
El empresario/a agente social, buena reflexión para otro post

Gracias Julen

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Julen 15/05/2014 - 07:20

La desigualdad dentro de la empresa es una de las ramificaciones de todo este desastre. No, no es neutra la empresa. También contribuye a agrandar la brecha, lamentablemente.

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sociedades de aprendizaje mutuo | iniciativa vorpalina 20/05/2014 - 22:16

[…] de humildad, evita la acumulación en favor de la distribución de riqueza compartida, favorece la igualdad en detrimento de la desigualdad, y la cooperación saludable en detrimento de la competencia […]

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