Perder clientes por la conexión que ofreces a Internet

by Julen

Angry Birds Part IICada mes de mayo nos vamos a Las Landas. Cogemos un fin de semana, le añadimos uno o dos días por delante o por detrás, y nos acercamos a intentar no hacer gran cosa esos días y descansar. Entre los miles de establecimientos que uno puede elegir nosotros ya teníamos el nuestro. Un sitio agradable, muy cerca del mar, con buenas infraestructuras y que nos proporcionaba lo que pedíamos.

Por aquello del famoso roaming en una Europa unida pero menos, buscábamos un alojamiento que ofreciera conexión wifi a Internet. Bien, pues comento cómo están las cosas en pleno siglo XXI. No sé si será cosa de los queridos vecinos franceses o si se trata de algo que no debería generalizar. Me refiero a la forma en que te ofrecen una conexión a Internet a día de hoy.

Por resumirlo: 21 euros por tres días de conexión y solo a través de una IP. O sea, que si te acercas allí con un smartphone y un portátil o si vas en pareja o con amigos y os lleváis más de un equipo, el asunto es este: solo os podréis conectar a través de uno de los aparatos que llevéis. En nuestro caso, para animar un poco más el servicio, sin indicarnos cuando lo contratamos, que eso era así. Vamos, un chollo: te dan una tarjeta en la que «rascas» tu contraseña de la suerte… et voilà! Sí, glorioso, ya tienes tu conexión a Internet.

Quiso el azar que uno de los días -no me digáis por qué- la calidad de la conexión era más bien triste. Iba y venía. Y para complicarlo aún más resultó que el sistema te daba unos «minutos de cortesía» para conectarte sin necesidad de ese rasca y gana tu Internet. Vamos, que ya no sabía cuándo estaba conectado por deferencia del proveedor y cuándo a través de mi rasca y gana.

En fin, que digo yo: ¿a estas alturas de la película merece la pena andarse con estas miserias? Porque al final en vez de tener un cliente contento con su conexión acabas por conseguir que un tipo cascarrabias como yo tenga un motivo más para practicar ese extraño deporte tan humano de encabronarse. Yo creo que si te cobran algo más en la tarifa y se olvidan de todo ese trasiego de tarjetas de rasca y gana con la que mostrar su lado más cutre, mucho mejor, ¿no? ¿Qué sentido tiene racanear una conexión a Internet hoy en día?

Quiero pensar que el tiempo se llevará por delante estas miserias. Pero cuando hoy en día las sufres, yo reconozco que me hago mala sangre. Sale lo peor de mí. Y conste que luego cuando pasas por recepción con cara de perros, ahí que te dan otra tarjeta para aplacar la mala uva que llevas. Seguro que no soy el primero. ¿Quién decide poner en marcha este tipo de servicios y qué sale ganando con ellos? No tengo respuesta.

El caso es que casi seguro que no volveremos a este sitio. Lo teníamos por un lugar agradable -lo sigue siendo- pero hay detalles con los que yo particularmente no puedo. Ya ves, te ofrecen un servicio añadido, la conexión a Internet, y acaban por estropearlo todo.

Vale, ya sé. Sí, soy un cascarrabias. Pero de veras que eso de que la hostelería viva en el pasado…

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2 comentarios

jaio 20/05/2013 - 08:41

Es esa brecha digital que se está dando más en ‘el primer mundo’ que en los demás. En Latinoamérica, tienes conexión wifi rápida y abierta en cada bar, restaurante o plaza del pueblo donde la buscas. En Mozambique has de tener paciencia porque las infraestructuras no son idóneas, pero te conectas. Sin problemas. Aquí tienen la osadía de pretender cobrar una hora de wifi casi lo que tú pagas por un mes en casa, por un servicio que debería ser gratuito. Lo que cuentas es ya muy cutre. A mí en Burdeos me daban unos papelitos con unas claves imposibles que caducaban a la hora. Eran gratuitos, y me daban un manojo de ellos, pero un coñazo… decían que era por seguridad. Yo sí creo que hoy es uno de los servicios a tener en cuenta para elegir alojamiento, que tenga wifi gratuito. Como ducha dentro de la habitación… ¡Feliz estancia!

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Iván 20/05/2013 - 11:32

Coincido con Jaio, en otros países por ejemplo de Asia y el Este de Europa me he encontrado mucho mejores conexiones ( gratuitas y abiertas) que en nuestras latitudes. Así que resulta curioso que en hostales de esos países uno tenga mejores conexiones a internet que en muchos de los hoteles y lugares públicos de Europa Occidental. Imagino que al menos es para darle vueltas a la cosa.

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