Burocracia y control

by Julen

20070323elpepivin_1Supongo que quien financia una actividad empresarial con dinero público tiene que asegurarse de que el uso que se hace de esa pasta es el adecuado. Supongo que tiene que establecer mecanismos de control. Supongo que la experiencia dice que de vez en cuando (espero que solo sea así) hay gente que quiere colar gato por liebre. Todo esto lo supongo porque cuando sufres el control y la burocracia en extremos delirantes, entonces empiezas a odiar a la Administración pública.

El control puede ejercerse sobre tres momentos: cuando te financian algo, cuando se está ejecutando y cuando ya se ha realizado. ¿Hace falta que el ejército controlador despliegue artillería a cascoporro en cada uno de esos tres hitos? El más delirante -con un caso que me ocupa ahora mismo- es el control durante el proceso. Son tantas las normas que hay que conocer que llega un momento en que sucumbes a la ingeniería social que ha conseguido que no alcance a leer los últimos párrafos de los requerimientos.

Claro que entonces el desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento. Hay normas. Alguien le dedicó un tiempo a pautar todo lo pautable. Da igual que eso supongo que cuando hay muchas personas involucradas el follón que te montas es espectacular. Además, quienes no están tan involucrados como tú en el proceso, ponen cara de alucinados al ver lo estricto de ese control de proceso. Sencillamente les cuesta creérselo. Pero sí, es así.

Pero lo triste viene al final. Porque si los controles se colocan en el paso previo para conseguir financiación y durante el proceso, en la práctica la intensidad se pierde por lo que se refiere al control del resultado. No hay preguntas ni capacidad real de evaluar el resultado. Lo que se evalúa es si está conforme a la burocracia del proceso. ¿Esa firma?, ¿ese formulario?, ¿esa liquidación?,¿esa factura? Bien, si está todo eso, OK. Pero, ¿qué tal los resultados? Ni idea, quien financia no tiene esa capacidad.

Y aquí seguimos empleando tiempo en burocracia, en mantener a flote la decencia de lo que hacemos ante los ojos inquisidores de la Administración. Cumplimos, eso tenlo por seguro. Pero con la convicción de que el tiempo que estamos empleando no guarda relación con la importancia de las actividades.

Importa hacer las cosas bien y que consigamos resultados. Pero la energía que tenemos que desplegar en la justificación del proceso ante terceras partes es impresionante. Kafka sigue vivo en El Proceso. Pasan los años y la maraña de controles y documentación crece. Y nada de soportes digitales. Este mundo de burocracia y control sigue aferrado al papel.

Vale, estás leyendo un momento pataleo. Gracias por estar ahí. Ya sé que me entiendes. A lo mejor tú también lo estás sufriendo. Paciencia. Respira hondo. Cuenta hasta diez. No merece la pena enfadarse por esto. No merece la pena enfadarse por esto. No merece la pena enfadarse por esto. Buffff, qué paciencia hay que tener.

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6 comentarios

Jon S. 24/10/2012 - 11:41

Ánimo Julen… 🙂

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Iván 24/10/2012 - 12:11

Siempre me he manejado muy mal con la burocracia, a veces he cometido errores o me he desesperado como nunca lo he hecho. No es nada sencillo para el menda tampoco eso de lidiar con esos saraos. Pues nada Julen, a pillar la bici y para el monte 🙂

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Isabel 25/10/2012 - 09:15

Lo más doloroso es, efectivamente, que «No hay preguntas ni capacidad real de evaluar el resultado». Es una absoluta aberración.

Me sumo al pataleo 🙁

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Andoni 26/10/2012 - 09:46

Animo Julen que ya nos va quedando menos

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Carme 26/10/2012 - 20:20

Muchos ánimos!
Unas palabras de apoyo de tus lectores.
Un abrazo

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Julen 28/10/2012 - 19:52

Gracias a tod*s por los ánimos, este viernes pasado tuve sesión intensiva. IN PRESIONANTE, que diría aquel famoso 🙂

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