Mis impuestos, para la mina

by Julen

Decadence 5Dos noticias se suceden en el informativo. La primera anuncia que la televisión francesa se acerca a conocer el aeropuerto fantasma levantado por iniciativa de un tal Fabra en Castellón y del que presentaba en su día como un «aeropuerto para las personas«. La segunda narra cómo los mineros inician movilizaciones que partirán de diversas zonas mineras: la marcha negra. Dinero invertido en un primer caso, dinero que parece que no se invertirá en un segundo.

Las comparativas son odiosas cuando se trata de «ayudar». Supongo que es una cuestión de prioridades. Decidir a qué se destina dinero para ayudar cuando las cosas van mal es una buena forma de conocer cómo se quiere gobernar. Pero lo de la minería es cosa aparte porque los números que antes salían ahora ya no dan. La mina en este primer mundo ha perdido competitividad y debe ser sacrificada en el altar de la moderna economía global. Se hunde aquella forma de vivir arrancada a la tierra que se pisa.

Aquí cerca de donde vivo, en esta parte del sur de Islandia, hay muchas heridas que dejaron las minas que en su día se explotaban. De hecho he crecido en la zona minera de Bizkaia. El paisaje evidencia una anormalidad que hace pensar. Es ley de vida. Hurgar en el subsuelo para contribuir al progreso. Pero pocos trabajos resultan tan salvajes y mortales. En época contemporánea parece tremendo leerlo, pero los muertos se pueden contar por miles. China está a la cabeza, no parece haber duda, pero Latinoamérica también ocupa un trágico lugar en el podio. Y no hay que olvidar que aquí en Europa Francia sufrió en el Pays de Calais a principios de siglo el desastre de Courrieres donde murieron más de 1.000 personas. Hoy en el Centre Historique Minier de Lawarde puedes conocer detalles mientras visitas el montaje que han preparado para los turistas explicando cómo se explotaba el carbón en aquella zona.

Así que ponte en el lugar de un minero y de su familia. Enciendes la televisión y escuchas cómo se destina una partida ingente de dinero a un aeropuerto aquí y otro allá. A mayor gloria de sus impulsores, políticos con una elevada visión de futuro. Y mientras tanto, la «viabilidad» de la extracción de carbón requiere una inversión que nadie parece querer asumir. Es cuestión de dinero. No es rentable. Los números no salen. No como con los aeropuertos, infraestructuras de progreso. Frente a ese futuro las minas son un lastre social y medioambiental. Y no hay dinero. Hay que darles sepultura. De hurgar en la tierra ya sabe bastante esta gente.

Porque la minería parece destinada a la tragedia. Bien en forma de muertes asociadas agrandes catástrofes que impregnan la memoria colectiva de los lugares en que suceden, o bien en forma de luchas violentas por mantener la actividad y los puestos de trabajo. ¿Hay opción? ¿Es un destino que no se elige sino que se impone? No lo sé, pero en conflictos como el que sucede ahora solo puedes hacer una cosa: estar con los mineros.

Hay lugares que evocan, sitios donde el corazón se encoge al reconocer un presente que solo es un destello de lo que fue. El ambiente parece cargado de olvido, de decrepitud, de orgullo y vergüenza unidos en la tragedia. Personas, familias, gente que fue elegida por la vida para arrancarle al suelo un futuro que bien podría resultar una tumba de ingentes proporciones. Por eso, las minas y su gente bien merecen reconocimiento social y si hace falta que pongan un impuesto,  que nos pregunten si queremos marcar esa casilla en la declaración del IRPF.

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8 comentarios

Mamen 23/06/2012 - 12:20

Creo que hay que utilizar los recursos propios antes que los ajenos aunque digan que sale más «caro» , no se si tienen en cuenta la vida de estas familias ni la situación en la que se quedan estos pequeños pueblos que viven de las minas
lo barato sale caro. (es mi opinión)

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Julen 02/07/2012 - 05:21

Pues sí, esta gente queda en situación muy delicada, según parece. De ahí el apoyo. Por cierto, Mamen, he borrado un comentario más o menos duplicado similar a este que tenías en el blog. Gracias por darte una vuelta por aquí.

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Amalio Rey 24/06/2012 - 10:04

No podía estar más de acuerdo, colega. Es hora de que cambien los criterios para fijar prioridades. La competitividad global y la división internacional del trabajo son estribillos que ya suenan cansinos. La minería es dura, pero es una cultura y un modo de vida que habría que preservar como los idiomas y cualquier tradición. Yo marcaría también esa casilla…

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Julen 02/07/2012 - 05:18

Quizá, Amalio, esa sea la cuestión: preservar ciertos valores culturales. Y ahí a lo mejor hay que colocar impuestos.

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Jordi 25/06/2012 - 09:11

Por ahora la única casilla que nos dejan marcar es la destinada a la banca.

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Julen 02/07/2012 - 05:18

Jordi, y además viene por defecto 🙁

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Iván 27/06/2012 - 22:45

Es un tema complicado todo esto. Con lo de la mina, hay una letra pequeña que nadie dice. No me gusta decir esto, pero es que en muchas cuencas como las de Asturias han vivido de puta madre con prejubilaciones y fondos mineros, miles de millones desde hace 20 años que como era dinero fácil se tiraba. Muchos de esos mineros y familias que conozco no dan la imagen esa que venden de pobres, eran de esos que van con coches de puta madre, con dinero fresco subvencionado que era gastado los fines de semana a titiplen. Por cierto, en Asturias habría para escribir mucho con lo casos de corrupción y malversación con esos fondos mineros….. Desde hace una década ya se sabe que se iba a acabar esas subvenciones, nadie hizo nada estos pasados años para ver las orejas al lobo.

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Julen 02/07/2012 - 05:17

Seguro que hay desmanes, Iván, pero lo que no es de recibo es que nuestros impuestos vayan antes para salvar bancos que para dar soporte a quienes pierden su trabajo. No conozco con detalle la situación de la mina en Asturias y León y hablo más desde el corazón. Es lo que me dice.

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