El tiempo, recurso escaso

by Julen

Es curioso encontrar dos referencias tan pegadas en el tiempo, en dos lugares sin aparente conexión (¿?) hablando sobre la falta de tiempo, valga la redundancia. Uno, Enrique Dans, que llega derrengado a casa con la duda en el cuerpo de si el tiempo lo estamos dedicando a algo a lo que deberíamos dedicárselo. Otro, el amigo Cornellà, que reflexiona sobre el No Time. En un proyecto que estoy finalizando con una de las facultades de la Universidad de Mondragón he llegado a escribir que una de las tres restricciones más importantes es la percepción de falta de tiempo (que no la falta de tiempo). Este detalle es importante, porque el tiempo parece que es el mismo para todos (60 segundos cada minuto, 60 minutos cada hora, 24 horas cada día…), pero no; es evidente que no lo es. El tiempo dura según cómo lo percibas.
Si en Francia ya hay quien ha generado el estatuto del blogger donde rápidamente se dice eso de que «amigo, en el trabajo ni se te ocurra bloguear», esto es que alguien le ha visto las orejas al lobo. No pierdas el tiempo… porque tu tiempo (el tuyo, como trabajador) me pertenece que para eso lo compré contrato en mano. Me diste tu tiempo, luego me pertenece. ¿Es esto digno?
El tiempo para publicar un blog es de cada uno y cada uno decide coleccionar sellos, cultivar zanahorias o bloguear sobre lo divino y lo humano. Pero el tiempo es el elemento de transacción básico utilizado en la relación de trabajo. Es un tiempo absoluto, donde tu actividad me pertenece y por ello te digo: no debes bloguear, no debes hablar con quien no debes, estás aquí para producir.
Ridículo: ¿quién usa el correo electrónico sólo para temas de trabajo?, ¿quién no llama a su madre cuando está pachucha?, ¿quién no baja a tomar un café para charlar un rato sobre temas de no-trabajo en momentos de teórico sí-trabajo? Quizá las únicas personas que no lo hagan sean los adictos al trabajo. Pero eso, amigos/as, es una enfermedad, tan grave cuanto mayor sea el tiempo de sí-trabajo que estés consumiendo.
Si las conciencias se nos estropean por considerar que estamos usando mal el tiempo, vamos a tener que volver al principio. No es problema escribir en 12 blogs, no es problema hacer maquetas de barcos empleando 8 horas al día; esos no son problemas. El problema es no conseguir el flujo (Mihaly Csikszentmihalyi dixit) para ser creativo y aportar lo que valemos. Si no me dejas mantener una comunicación digna, la que yo quiero, la que yo necesito, no me gusta tu modelo. Corto y cambio.
Ah, como casi siempre, hay otro punto de vista alternativo, quizá mucho más interesante: el placer de perder el tiempo.

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2 comentarios

Alorza 16/11/2005 - 08:24

Suena muy interesante. Tengo que leerlo, si consigo tiempo ;-P

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Telémaco 16/11/2005 - 10:21

¡Muy interesante!. Efectivamente el tiempo es nuestro recurso más valioso y más limitado, un minuto perdido de nuestro tiempo no es recuperable.
Y la verdadera lucha de poder no es para ganar dinero, es para controlar el tiempo de los demás.

Y esto es bastante paradójico porque vendemos nuestro tiempo a los demás para ganar dinero que nos permita comprar el derecho a disfrutar de nuestro tiempo.

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