Peregrinación a Aneto

by Julen

Strava: https://www.strava.com/activities/9568149039

Sigo viendo mucha gente por esta parte de los Pirineos. Castejón de Sos no es Aínsa, pero no le desmerece en cuanto a sensación de que el pueblo «está a tope». Sin ir más lejos, ayer para cenar tenía localizado un sitio majo con comida variada de picoteo, incluyendo cosillas vegetarianas. ¿Para beber? Una Coca-Cola Zero. Pues no me queda. Y es cuando me explica que tiene las existencias bajo mínimos, que se lo han llevado casi todo. Menos mal que la hamburguesa vegana no debe de estar entre lo más solicitado jeje.

Hablando con la familia, decidí hacer un guiño a mi nieta. En broma a veces la llamamos Aneto y vi que hay un pueblo un poco al sur de Vielha que se llama así. Así que, ni corto ni perezoso, diseñé una ruta de ida y vuelta por carretera, aunque con una ligera variante al volver.

Despertador a las 6:15. La señora que lleva la casa me había dejado algunas cosas de desayuno porque el horario oficial comienzaba a las ocho y, claro, yo prefiero salir antes y sentir un poco de frío mañanero.

La ruta es muy sencilla: coger la N-260 (el llamado «eje pirenaico») y luego la N-230 (la que sube desde El Pont de Suert hacia Vielha) hasta el desvío a Aneto. La vuelta incluye una variante por Bonansa y Espés. Supone dejar la N-260 durante algunos kilómetros para encontrarla de nuevo más adelante entre el pueblo de Laspaúles y el Coll de Fadas.

Comenzamos subiendo el Coll de Fadas y el Coll de L’Espina, que son dos en uno porque hay dos cimas con una pequeña bajada entre ellas. Salgo con manga corta porque, aunque hay nueve grados, tenemos que salvar un desnivel de algo más de 500 metros. O sea, que cogeremos calor con los sudores de la subida. La carretera, con muy poco tráfico a primera hora de la mañana, curvea para ir ganando altura. Pasamos Bisaurri y nos encontramos con la embotelladora de Aguas Veri, el «Agua del Pirineo». La pendiente es muy constante y se pedalea bastante ágil. No obstante, si quiero seguir haciendo más bici de carretera, tengo que poner más desarrollo. Cada vez soy más consciente de este asunto. A los diez kilómetros coronamos el puerto (la foto está tomada desde el otro lado).

Imagen tomada de De Cherubino – Treballo de qui la cargó

Arriba hay que dejarse de bromas y abrigarse hasta que terminamos la bajada, muy entretenida, por cierto. Atravesamos Laspaúles, un lugar que cuenta con su particular Parque Temático de las Brujas. Otro día espero comentaros de qué va el tema. Seguimos descendiendo mientras dejamos a derecha e izquierda pequeñas carreteras locales que dan acceso a pueblos, muchos de ellos ya pertenecientes al municipio de Montanuy, como el propio Aneto, adonde nos dirigimos.

Por fin llegamos a la N-230 y la tomamos en dirección norte. Desde este cruce hasta Aneto hay que pedalear 15 kilómetros, los cuatro últimos con una buena pendiente. Le tenía respeto por el tráfico, pero ha sido muy llevadero. Sí que hay cierto movimiento de camiones, pero no he sentido agobio en ningún momento y eso que de vez en cuando se echa de menos un arcén. En esos 15 kilómetros no me cruzado con nadie más en bici. Por algo será, digo yo. 

Vamos paralelos al río Noguera Ribargozana, que primero llevamos a nuestra izquierda y luego a la derecha, tras cruzarlo un poco antes de llegar a Forcat. Pasamos dos pequeñas centrales hidroeléctricas, la de Bono y la de Senet, y, por fin, cogemos el desvío hacia Aneto.

Entrada a Aneto

El pueblo queda a la derecha de la carretera según se sube, pegado a la ladera. Cuenta con una ermita románica de los siglos XI-XII, la de San Clemente, y también se ubica en el pueblo un centro de interpretación del Parque Natural Posets-Maladeta. De hecho hasta allí me he ido y he estado un rato de charla con la chica que lo atendía. Para ser un miércoles, estaba la mujer sorprendida porque era ya la tercera persona que pasaba por el centro y apenas eran poco más de las diez, la hora de apertura. Un sinvivir de aglomeraciones.

En la plaza de la iglesia

Le he comentado por qué me había acercado hasta el pueblo y es cuando me contado que se decía que la toponimia podía tener que ver con el eneldo, una planta herbácea bastante común por la zona. Su nombre científico es anethum graveolens. Y de este «anethum» podría provenir el nombre de Aneto. ¿Otra razón? Según me decía, Aneto sería el pueblo que, en línea recta, queda más cerca de la cima del Aneto: a diez kilómetros. En fin, en estas cosas que cada cual elija lo que más le guste.

Me he acercado hasta un bar restaurante que estaba abierto (el único en el pueblo). Lo cierto es que tenía muy buena pinta. Allí nos hemos tomado un café con leche, mientras la gente que trabajaba en el restaurante estaban dedicados a sus faenas con muy buen humor, coreando las canciones que escuchaban en el hilo musical. Ambiente típico de Aneto un miércoles cualquiera a las 10:30 de la mañana, ya se sabe.

Tras estar un rato allí bien a gusto, había que volverse, no quedaba otra. Los 15 kilómetros de vuelta por la N-230 eran pan comido. He parado un momento al de poco de coger de nuevo el «eje pirenaico», junto a una oficina de turismo del Ayuntamiento de Montanuy. A la sombra, entre los árboles, con el río Noguera Ribargozana detrás se estaba bien. Tocaba ingerir un gel. Perfecto. A subir el puerto de Bonansa. En la parte alta, se comparte de nuevo tramo con la Transpirenaica, que viene desde El Pont de Suert y que en los últimos kilómetros coincidía con la carretera. 

Señalización ciclista

Vamos a compartir tramo hasta casi llegar a Espés, donde la Transpirenaica entra por una pista hacia la izquierda, en dirección al Tozal de Selvaplana, Gabás y luego Seira, en donde paré cuando venía de Aínsa anteayer con el coche. Tras coronar el Alto de Bonansa, bajamos entre paredones y nos tocará subir de nuevo otro puerto, el de Espés. Tanto el de Bonansa como el de Espés cuentan con señalización ciclista.

Bajando del Puerto de Bonansa

El calor aprieta y pensaba que iba a encontrar alguna fuente antes de tomar el desvío hacia Espés. He tenido que esperar a llegar a este pueblo para el avituallamiento líquido. Qué gusto estas fuentes de los pueblos, con agua continua y fresca a pesar del calor. Gloria bendita. 

Ya solo quedaba alcanzar de nuevo la N-260, tras una ligera bajada desde el Alto de Espés. Toca remar otra vez hacia arriba, aunque solo para salvar apenas un desnivel de cien metros. Entra algo de viento de frente, pero terminamos enseguida para disfrutar, por fin, de los diez kilómetros de bajada hasta Castejón de Sos, con muy buenas vistas. En una curva a derecha he tenido un pequeño susto con la rueda trasera. Me pienso que voy con las ruedas gordas y no es así. Hay que andar con más ojo. Bueno, sin más. Poco antes de las dos de la tarde, etapa finalizada.

Vistas cerca del puerto de Espés

Los puertos del día:

  • Coll de Fadas y Coll de L’Espina: Altitud: 1.470 m. Distancia: 10,8 km. Desnivel: 573 m. Pendiente Media: 5,3 %. Coeficiente: 93. (En mi caso, el desnivel ha sido de 503 metros, saliendo desde la parte alta de Castejón).
  • Puerto de Bonansa. Altitud: 1.366 m. Distancia: 6,16 km. Desnivel: 436 m. Pendiente Media: 7,0 %. Coeficiente: 93.
  • Puerto de Espés. Altitud: 1455 m. Distancia: 9,65 km. Desnivel: 504 m. Pendiente Media: 5,22 %.

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1 comentario

De Aínsa a Castejón de Sos – Consultoría artesana en red 15/08/2023 - 06:41

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