Aguas Tuertas y Gabardito

by Julen

Strava: https://strava.app.link/tdWzqGERPBb

Había leído que Siresa es, sobre todo, su Monasterio de San Pedro, donde se educó en su día Alfonso I de Aragón allá a finales del siglo XI. Bueno, ojo, que era rey de Aragón, Sobrarbe, Ribagorza y Pamplona. Toma nota, hablamos de Alfonso el Batallador. En la época en que vivió me temo que eso de «el batallador» se podía traducir, con perdón, por a hostia limpia contra los musulmanes. Porque el tipo se puso pim pam pim pam y logro victorias hasta en Córdoba y Valencia. Ahí es nada el chaval que nació en Hecho (parece que no es del todo seguro) más o menos por 1073. En fin, difícil meterse en la piel del colega, ahora que han pasado solo casi mil años. Eso sí, a su muerte, se jodió el reino de Aragón, que se volvió a dividir con el de Navarra. Tanta hostia para luego no arreglar lo de casa. Hay que ver cómo son estos hombres.

Por la tarde me tomé una Coca-Cola en el único bar del pueblo que vi como alternativa al hotel. Era multiterraza, con tres zonas diferenciadas. Yo elegí una algo más protegida del aire que, aunque no podíamos decir que fuera fresco, ya andaba culebreando. Al de poco una pareja se sienta en la mesa de al lado con tan mala suerte que sus cigarrillos lanzaban todo el humo para donde estaba yo. Les propuse un intercambio de mesa en plan amable y la chica me miró con un careto que lo decía todo. Lo terminó de arreglar con un «ya verás como cambie el viento, de qué te va a servir». Haciendo amistades, ya veis.

Volví al hotel y por fin pude guardar la segunda bici en un almacén de esos de cómo te puedes atrever a enseñar semejante cerdería a un cliente. Allí quedaron la de monte y la de carretera, haciéndose compañía mutuamente, como buenas amigas. Antes no había podido guardarla porque la señora que atendía en recepción de momento tenía prohibido bajar escaleras. Había sufrido una operación muy mala de la rodilla, que hasta con muletas había andado hasta hace cuatro días.

Llegó, por fin, la hora de la cena. El entrenador dice que arroz. Veo un risoto de setas. Pues vamos. ¿Y de primero? Un carpaccio de salmón y aguacate. Buen plan, ¿no? Lo que no sabía es que las cantidades eran típicamente asturianas o gallegas. Y a uno, al que le enseñaron que no hay que dejar nada en el plato, no le quedó más remedio que rechazar el postre del menú y pedir un cortado en su lugar como fórmula para sobrevivir. KO en el primer asalto. Todiosss, así muero de indigestión. A dormir.

Amenezco con el día agradable. He dormido con las ventanas abiertas y no he pasado frío. El verano aquí también aprieta. Otra vez le hago caso al entrenador y desayuno lo que él manda. A las ocho cojo la bici de monte del almacén. Manga corta, aunque está nublado.

Desde Siresa una de esas opciones de ruta «sí o sí» es subirse hasta Aguas Tuertas, primera por la carretera asfaltada y luego por la pista, bastante pedregosa, por cierto. Copio y pego de la publicidad que se hace de Aguas Tuertas: «uno de los parajes más singulares y bellos del Pirineo Aragonés donde el río Aragón Subordán forma entre verdes praderas una sucesión de pequeños meandros a lo largo de una gran planicie de más de 2 km de longitud y 350 metros de anchura».

Subir hasta allí implica atravesar la Boca del Infierno y la Selva de Oza. Estamos en el parque natural de los valles occidentales.

Había visto amenaza de lluvia a primera hora, aunque cuando he empezado a pedalear el día se había abierto. Sin embargo, las nubes, cargadas de humedad, no se iban. Tras atravesar la Boca del infierno se han animado a dejar lluvia horizontal y algún que otro chaparrón de vez en cuando. Y a medida que ganaba altura, la temperatura bajaba. No diré que he pasado frío, pero los ocho grados de Aguas Tuertas y la fina lluvia que caía me han animado a ponerme el chubasquero. Conste que la parte final de la subida y el valle que se abre junto al refugio, son de diez.

Ah, claro, y como había vacas, hemos aprovechado para charlar un rato con una ternera. Estaba para comérsela. Perdón, perdón, no quería decir eso, ¿vale?

La bajada, por la misma ruta de subida, hasta el camping de la Selva de Oza ha durado un suspiro. Se veía mucha gente subiendo a pie. En bici no he visto a nadie. Más fotos al cañón del río Aragón Subordán. Imposible no pararse a intentar hacer justicia al lugar.

La segunda subida del día me conducía al refugio de Gabardito, uno de esos alojamientos que son muy populares en el Pirineo. Pasamos por un puente sobre el río desde el que se ve una poza espectacular. El cartel avisa: Baño muy peligroso. Luce el sol por unos breves momentos.

Breves, bien breves. Llueve con cierta intensidad por momentos. Bueno, subiendo hasta se agradece. Precioso el ascenso. Y con recompensa final.

Ya solo queda bajar de nuevo y coger la pista Lo Escarrón que nos deja en Hecho sin tocar asfalto. El estómago refunfuña y le damos gusto con una empanada de puerro con bechamel. La chica me avisa: ojo con la bechamel, que se desparrama. Joder, cómo me he puesto. Desparramaba a la perfección.

Callejeo un poco por Hecho con la bici antes de volver hasta el hotel en Siresa. Y ya está, fin de etapa. Hoy, buenas sensaciones, no como ayer. Hacía tiempo.

Datos de los puertos del día:

    • Puente de Selva de Oza a Aguas Tuertas: Altitud: 1.615 m. Distancia: 10,6 km. Desnivel: 503 m. Pendiente Media: 4,6 %. Coeficiente: 93. (En realidad, desde Siresa son 770m de desnivel).
    • Refugio de Gabardito: Altitud: 1.388 m. Distancia: 6,8 km. Desnivel: 474 m. Pendiente Media: 6,97 %. Coeficiente: 97.

Jornada siguiente >>

Artículos relacionados

1 comentario

El asesinato de Fago – Consultoría artesana en red 15/08/2023 - 06:35

[…] Jornada siguiente >> […]

Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.