10 El Peral – Vara de Rey – Villarrobledo #EspañaVaciadaMTB

by Julen

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Pasamos una tarde fantástica en El Peral. El pueblo tiene su encanto. Frente a la despoblación galopante de los del Alto Tajo y la Serranía de Cuenca, aquí aún hay cierta vida. Claro que la despoblación también ha afectado, pero da la impresión de que tuvo que ver, sobre todo, con la década de los 60, la típica de la emigración a zonas industriales en busca de trabajo. Si miras la evolución de la demografía, la caída más notoria de población se produjo entonces. Luego se ha mantenido con dignidad.

El ayuntamiento, por lo que veo, tiene su página oficial alojada en Facebook. Cómo son. Pero, ojo, que los que también están en Facebook son los del Club BTT Pino Rincón, que organizan, cómo no, su marcha. La última fue el 22 de octubre del año pasado, según he podido indagar.

Sin embargo, es evidente que aquí hay que venir el día 1 de mayo, que es cuando celebran la Virgen del Espino.

La noche anterior, se le cantan los mayos a la Virgen en el soportal de la iglesia, a los que asisten todo el pueblo de El Peral, vecinos de los pueblos de alrededor y peraleños que tuvieron que salir fuera para trabajar. Al día siguiente, se la lleva en procesión a la ermita donde se la entra subastando las varas. Posteriormente, se reparte al pueblo la caridad.

La lista de visitas obligadas en el pueblo incluye: las ermitas de la Virgen del Espino, la de San Cosme y San Damián (foto más abajo), y la de San Isidro , el Rollo, que queda a la entrada del pueblo, la iglesia del siglo XV-XVI, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción y de estilo renacentista con un pórtico bien chulo (foto más abajo), y, por fin, la Casa de Luján.

El plan B añade ver la puesta de sol desde el parque junto a la plaza de toros, tomarse algo en el Centro Recreativo Cultural, ir a comprar unas galletas donde Antonia o pasear por la vega del río Valdemembra.

Un detalle que llama la atención son los enrejados de las ventanas de las casas. Aquí puedes ver uno con detalles mudéjares.

Bueno, y también los portones de acceso a los patios, algunos de considerables dimensiones. ¿Qué habrá hoy en día ahí detrás?

Mención aparte merece la extraordinaria acogida que hemos recibido en Casa Flores, un establecimiento rural que, como decía ayer, hemos podido estrenar. Coincidió nuestra estancia con el cumpleaños del anfitrión y eso hizo que nos invitaran a una barbacoa para cenar. Un lujo conocer a esta pareja, María del Espino y Gary, y su familia y amigos. Una curiosa historia la de cómo han llegado a ser lo que son.

Coincidimos también con José Antonio, veterinario, con quien encontramos dos referencias en común. Conocía al propietario de las vacas de las que os hablé hace unos días en Valsalobre y con el que estuvimos hablando acerca de los buitres. La segunda es que fue su padre quien precisamente le compró las ovejas al padre de nuestro amigo Rai.

También conocimos la existencia de la Cooperativa Nuestra Señora del Espino, creada en 1957, dedicada al vino con denominación de origen La Manchuela. Según parece, por aquí las vendimias suelen ser algo más tardías de lo habitual.

En la actualidad, la cooperativa cuenta con más de 100 socios, quienes cultivan aproximadamente unas 1.200 hectáreas en El Peral y pueblos limítrofes. Su objeto es la elaboración de vino y productos derivados, así como la prestación de servicios y suministros a los socios. El objetivo es claro: mejora económica, social y técnica de sus socios y del municipio. La cooperativa trabaja por el fomento de la actividad económica y la fijación de la población al medio rural, así como su promoción y desarrollo.

Así pues, estamos en La Manchuela, una comarca en las estribaciones más meridionales del sistema Ibérico, en transición entre la serranía de Cuenca y la Mancha, y con una idiosincrasia bastante propia. Por ejemplo, ayer según veníamos desde Cuenca hacia El Peral, Alberto me comentó que vio mucho pino (rodeno y negral, por lo que he leído) lo que ha dado pie a cierta pujanza de la industria maderera y resinera.

La comarca incluye municipios, por cierto, de las provincias de Cuenca y Albacete, pero también de la de Valencia. De hecho, Utiel y Requena serían los municipios con mayor población en la comarca.

Bueno, vamos con la ruta. Salimos por la vega del río Valdemembra en ligero descenso y por unas pistas muy tranquilas en dirección a Villanueva de la Jara. Es zona de cultivo de cereal y también de viñedos. Llegamos al pueblo, que presume de un estupendo rollo a la entrada.

Atravesamos el pueblo pasando por su espectacular iglesia y por la plaza del ayuntamiento. Se ven casonas señoriales y, en general, edificios que dan fe de que aquí se disfrutó de cierta riqueza en su día.

Rai, apunta por si acaso, 29 de julio: Ojete calor. Vaya jolgorio habrá por aquí, ¿no?

Seguimos por las amplias llanuras que ofrece La Manchuela, con algunas zonas de cultivo de lino. En un momento dado perdemos el track y toca afrontar un tramo de barranquismo con la bici. No siempre acierta uno con la mejor ruta…

Cruzamos el río Júcar dejando atrás Ribera de San Hermenegildo y entrando en El Picazo. Seguimos dirección helipuerto hasta comenzar una primera subidita. Huy huy, la rodilla.

En la parte alta llaneamos de nuevo entre el cereal y los almendros. Por el camino que llevamos vemos hileras de hormigas que cruzan de un lado a otro. Como quiera que parte de la familia de Alberto se ha interesado últimamente por estos animalitos, grabamos una escena para documentar el hallazgo.

Dejamos Sisante a la izquierda en dirección sur y afrontamos otra pequeña subida, esta vez por un breve tramo de carretera hacia el parque eólico de Cerro Palo. Pues es el palo definitivo. No tiene sentido que siga de pedaleo. La rodilla izquierda ha vuelto a dictar sentencia, como lo hizo hace cuatro años en el Alentejo portugués. Eso sí, ni tan mal, que aquí he podido hacer diez de las catorce etapas y entonces solo pude hacer la primera.

Bajamos hacia Vara de Rey para nuestro avituallamiento sólido habitual. Allí reorganizamos todo. Quedamos en vernos en Villarrobledo, nuestro final de etapa previsto. Yo me voy en taxi y Alberto en bici.

Respecto a lo que nos queda de ruta, Alberto seguirá de pedaleo con las tres jornadas que quedan (la última, que era de conexión hasta Albacete, la descartamos) y yo mañana me acercaré a por el coche a Guadalajara, desde donde me vendré a Ruidera, el final previsto de la etapa 11 y le acompañaré como apoyo logístico estos días.

En fin, contento con lo que he podido pedalear. Ahora otra vez toca visitar medicina deportiva y empezar a recuperar la rodilla. Siempre nos quedarán las infiltraciones de ácido hialuronico. Mañana nos volvemos a leer si os apetece.

Kilómetros totales hasta esta etapa: 749,82.

Metros de desnivel acumulado hasta esta etapa: 12.027.

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📷 Fotografías de la ruta.

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