06 Cañete – Torrebaja #EspañaVaciadaMTB

by Julen

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Cuento primero lo que sucedió ayer por la tarde. Agobiado, con un siniestro crujido en el pedalier, llegué a Cañete pensando qué hacer con la bici. No es broma quedarse tirado en la España Vaciada… en plenos días de Semana Santa. Pero, ¿qué hacer si no hay ningún servicio relacionado con la bici entre Cuenca y Teruel? No es así exactamente…

Al llegar, después de comer en un bar de la Plaza Mayor, me fui hasta una gasolinera de la que vimos un cartel indicador junto a nuestro hostal. Mi idea era manguear la bici, limpiarla bien y engrasar, hasta donde pudiera, la zona del pedalier.

Ya en la gasolinera pregunté a la señora que la atendía. Me dijo que no había manguera, solo un punto de agua que podía emplear. Pues nada, hacemos lo que podemos. Mientras me pongo manos a la obra, veo que junto a la zona donde me acabo de ubicar, hay una silla con un par de agujas de costura largas y unas telas. Charlo con la señora. Le cuento que mi madre hace punto de cruz y me responde que ella también. Continuamos de cháchara. Se me ocurre preguntarle si alguien en el pueblo arregla bicis. Claro, Luis. Misión a corto plazo: localizar a Luis. Pero, claro, es Jueves Santo.

Ella no tiene el teléfono, pero sí la chica que regenta el hostal en que nos alojamos. Le llamo, pero no contesta. Por si acaso, le mando un WhatsApp:

Hola, me ha dado tu tfno Sandra, del hostal La Toba, donde estoy alojado. Estoy en ruta con la bici y tengo un problema de crujido que parece proceder del pedalier (se supone que me habían cambiado rodamientos hace 2 semanas). En el pueblo me han dado tu referencia. Es jueves santo y lo mismo ni estás en el pueblo o aunque estés, no estás disponible. Simplemente quería apurar esta opción por si acaso. Si me puedes echar un cable, superagradecido. Si no, no pasa nada.

Al de poco me contesta: que me suba a la Plaza Mayor y que nos vamos para su taller a ver qué se puede hacer. Y así fue como me pasé una hora larga hablando de Orbea, Ibon Zugasti, la Cape Epic, la Titan Desert, los rodamientos y muchas cosas más. Increíble que en la España Vaciada haya aterrizado en Jueves Santo en un pueblo donde hay un hombre con un taller de bicis más o menos como hobby. No sé hasta dónde habremos solucionado el problema. Estoy escribiendo esto a las once de la noche del jueves. Mañana lo sabremos. Tengo el compromiso de informarle a Luis sobre el asunto.

Contado este pequeño milagro de Jueves Santo, no sabía muy bien si estaba en la obligación de procesionar por los favores recibidos. Finalmente pudo la opción B y en vez de salir a las 21h en la procesión de Jesús de Nazaret, la Dolorosa y La Cruz, optamos por degustar de nuevo los platos típicos de caza de la zona: por ejemplo un lomo de ciervo asado y marinado con una salsa de trufa negra. Dura es la vida del cicloturista.

Vamos con asuntos de la etapa de hoy. Por supuesto, incluimos apartado introductorio de carácter cultural. De nada.

Cañete tiene por hijo predilecto a Álvaro de Luna y de ahí que celebren todos los años desde 1999 (sin pandemia mediante) la Alvarada. Cosas de desenfreno medieval, ya sabéis. El hombre pasó por el patíbulo para terminar sus días allá por 1453 tras una vida de esas de película. Cañete celebra estas jornadas los últimos días de julio o los primeros de agosto. Nosotros hemos llegado en Jueves Santo y, claro, hay otro plan. El caso es que parece que ha renacido cierta devoción. Por lo que he leído respecto al año pasado:

Por primera vez en su historia tendrá Nazarenos, fieles seguidores de la tradición religiosa que vestidos con túnica, capuz, cíngulo y escudo, saldrán portando sus pasos, sobre todo a su Virgen Dolorosa y a su Jesús Nazareno, obra maravillosa del imaginero Tomás Marqués Amat, una pieza única y valiosa que mantiene el espíritu de un pueblo, orgulloso de su Semana Santa.

Además de esto que os cuento, el pueblo cuenta en la actualidad con una exposición del artista Luis Zafrilla. Son esculturas de dos dimensiones, a escala real, con un soporte de acero que sostiene la obra pictórica y que la integra en el paisaje. Espectacular, no cabe duda.

Ya puestos en ruta, hoy hemos pedaleado hasta Torrebaja y mañana volveremos de nuevo a Cañete. Es un bucle que al principio no teníamos previsto, pero las cosas vienen como vienen. En la ida seguiremos el track de Montañas Vacías mientras que la vuelta será de invención propia.

Como de costumbre en esta ruta, a las nueve de la mañana estábamos dando pedales. La etapa de hoy la hemos comenzado deshaciendo los kilómetros que quedan hasta Campillos-Sierra, si bien hemos empleado en este caso el asfalto. Ayer lo hicimos en buena parte por una pista.En Campillos-Sierra hemos cogido el Camino a la Ermita de la Virgen de Altarejos que nos ha dejado en Huerta del Marquesado en el kilómetro 16. Era una pista muy agradable.

Aquí en Huerta del Marquesado también expone su obra Luis Zafrilla.

Poco más adelante nos hemos acercado hasta el pueblo de Laguna del Marquesado siguiendo la CM-2106 y finalmente hasta su Reserva Natural, el lugar propiamente dicho en que se encuentra la laguna. Estamos en plena Serranía de Cuenca y esta es, por lo que he leído, una de las lagunas de mayor belleza paisajística. Se trata de un humedal cárstico similar al que ha hado origen a las lagunas de Ruidera, por donde pedalearemos dentro de unos días.

La laguna, que ocupa una extensión de 372 hectáreas, se encuentra en la cuenca del río Júcar y se ha formado por el represamiento del Arroyo del Soto. Estamos a 1.360 metros de altitud.

Tiene una profundidad máxima de 5,45 m., con aguas dulces y permanentes, de tipo carbonatado-cálcico-magnésico, constituyendo uno de los escasos ejemplos en Europa occidental de humedal cárstico formado por barrera travertínica o tobácea, de formación similar a la del conjunto del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera o Laguna de Taravilla o de la Parra en el Parque Natural del Alto Tajo.

En el pueblo hemos visto acampados a un par de chicos de Barcelona que estaban haciendo la ruta de Montañas Vacías y a los que ya vimos ayer. Además, había otra pareja de cicloturistas en la plaza, frente a la iglesia,preparándose para iniciar ruta. Camino de Zafrilla, en unas cuestas de consideración, los hemos alcanzado. Como no llevamos prisa, hemos ido a su paso algún tiempo charlando sobre «cosas de cicloturismo», que es lo que procede. Luego los hemos vuelto a ver ya en Zafrilla.

Más adelante, en el kilómetro 32, llegamos a Zafrilla, punto de partida oficial de Montañas Vacías. Buena parte de lo que habíamos subido se baja. Los horizontes son amplios. Hacemos una parada técnica en un bar que queda a la entrada del pueblo y que está a rebosar de guiños a la caza mayor con cornamenta por doquier. Nosotros a lo nuestro: medio bocadillo de tortilla de jamón por barba, un clásico.

Comienza aquí una parte de la ruta en la que no nos vamos a encontrar un pueblo hasta Alobras, 38 kilómetros después de Zafrilla. Se sale por el Camino de la Rocha, que enseguida nos ofrece una bajada tremenda por un cañón protegido por unos impresionantes roquedos. Por abajo discurre el río Zafrilla.

Ahí le andamos pedaleando cuando nos encontramos a un chico con su bici de gravel sentado descansando a la sombra de un árbol. Charlamos un rato con él y decide venirse con nosotros hasta Alobras. Sí, es evidente: somos unos cuantos los que estamos pedaleando por Montañas Vacías. De hecho, antes de llegar a Alobras nos encontramos con otros tres chicos. La pista que venía de Zafrilla va a dar finalmente con la carretera que va hacia Arroyofrío y Toril. La seguimos unos cuantos kilómetros con el Arroyo del Agua a la derecha para dejarla en un cruce que tomamos hacia la derecha, en ligera subida, hacia Alobras. Vemos una señal de Montañas Vacías y nos plantamos en el pueblo tras una bajada fulgurante.

Hoy la etapa se alargaba más allá de los 90 kilómetros. Así que hemos parado en el pueblo. Tenía bar y estaba abierto. Allí nuestro compañero de gravel, Rubén, ha decidido tomar ruta hacia Teruel capital. Nosotros hemos seguido hacia nuestro final de etapa en Torrebaja. A la salida de Alobras se coge una pista que primero llanea pero que luego baja hasta El Cuervo, donde se veía mucho coche. Viernes Santo es Viernes Santo.

Dejamos atrás el pueblo y tras atravesar Castielfabib cogemos un caminito entre manzanos que paralelo al río Ebrón nos lleva primero hasta Los Santos y luego ya, sobre la misma N-420, hasta Torrebaja, donde dormiremos hoy.

Por cierto, ha desaparecido el crujido del pedalier en la bici, aunque siento una pequeña holgura. Pero, vamos, yo encantado si no es más que eso, por supuesto.

Kilómetros totales hasta esta etapa: 483,31.

Metros de desnivel acumulado hasta esta etapa: 8.451.

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📷 Fotografías de la ruta.

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