Cuando la digitalización te sobrepasa

by Julen

No sé muy bien cómo ocurrió, pero durante unos escasos meses de mi vida profesional llegué a ocupar el cargo de Director de Sistemas en una empresa. Ojo, con dos mil personas, varios negocios y unas cuantas plantas industriales. Hubo una pequeña crisis de gestión (por llamarlo de alguna manera) y hasta que seleccionamos a la persona adecuada para esa responsabilidad, ocupe ese puesto de trabajo. Por supuesto, no tenía cualificación suficiente en la materia, pero estoy seguro de que mi actitud hizo que alguien desde la dirección general y luego desde el consejo rector, le diera el visto bueno a semejante decisión. Insisto, no creo que llegara ni a tres meses, pero sí: fui Director de Sistemas de Información.

Quizá por mis limitados conocimientos, siempre he sentido que una organización que quiera gestionar de forma proactiva su digitalización necesita llevarlo a cabo desde un enfoque coral. El tsunami que tenemos encima es de semejante complejidad y fuerza que no hay humano capaz de manejar los hilos al completo. Así pues, no hay duda de que los puestos de CIO, CDO y CTO están de moda. Por supuesto, todo esto va en inglés, porque la tontería es la tontería: Chief Information Officer, Chief Data Officer y Chief Technology Officer. Lo interesante del asunto es que a lo mejor esta sobreabundancia de puestos relacionados con la digitalización ya nos coloca tras la pista buena: hace falta equipo.

En 2022 las organizaciones compiten en sectores afectados en mayor o menor medida por la digitalización. No hay manera de obviarla, otra cosa es la estrategia que quieras adoptar. Sí, se puede ser más proactivo o más reactivo, se puede liderar o, mejor aún, llegar a ser el segundo de la clase, que nunca está de más copiar en este tipo de exámenes. El caso es que, a día de hoy, y es lo que quería comentar en este artículo, muchas organizaciones viven sobrepasadas por la tecnología. No la gestionan, simplemente sobreviven. Saben que no pueden esconder la cabeza bajo tierra, pero saben que su capacidad de gestión es limitada.

En ayuda de esta locura ha llegado el ejército de salvación en forma de herramientas ágiles. Los entendidos en la materia nos explican que los ciclos de gestión son diferentes y que tenemos que aplicar eso que los japoneses inventaron hace más de medio siglo: el enfoque lean. Antes lo llamábamos producción ajustada, pero ya os digo que el inglés marca territorio. Hoy scrum y compañía son la moda en la gestión de los proyectos relacionados con la tecnología. Total, la teoría lo aguanta todo.

Estoy convencido de que muchas direcciones generales de grandes empresas se sienten sobrepasadas. Son personas que no pueden estar al tanto de las evoluciones tecnológicas. No tienen 30 horas al día para este asunto. Así que necesitan delegar en alguien que les transmita confianza. Puede que sea una persona o, mejor aún, que esta persona se apoye por detrás en un equipo que, mediante las necesarias antenas tecnológicas, analice cómo de rápido y en qué dirección llega el tsunami.

Así que no queda otra que volver a esa serie de posts que dije que iba a escribir y que, la verdad, no creáis que me sale fácil. Me refiero a la serie que estoy dedicando a la didáctica de la tecnología. Nosotras, las personas humanas, necesitamos entender las cosas, necesitamos encontrar relaciones de causa-efecto. Nosotras no podemos decidir a partir de correlaciones. Eso es para los algoritmos, esos pequeños monstruos que a veces se convierten en algortimos.

¿Vives sobrepasado por la digitalización? No te preocupes, somos multitud. A lo mejor multitud silenciosa, eso sí, porque puede llegar a dar vergüenza confesarlo, pero créeme, no estás solo, no estás sola. Por aquí, entre tú y yo, muchas direcciones generales hacen aguas. Es la parte del circo necesaria para que, por ejemplo, las grandes consultoras sigan haciendo caja a base de proyectos cuyos presupuestos admiten varios ceros a la derecha sin mayores problemas. ¿Cómo vas a decir que no a la tierra prometida? Hay que seguir corriendo. Ya lo hizo antes Forrest Gump, ¿no? Una leve discapacidad intelectual puede ser el mejor acicate para no parar. ¿Cruel? Pues así nos lo están vistiendo en esta hermosa cárcel de cristal que es la digitalización. De cristal, pero cárcel al fin y al cabo.

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1 comentario

Venan 21/02/2022 - 12:41

Cuando yo era instalador de software en las empresas cliente habitualmente el responsable de informática era el responsable financiero. Ese era el lugar por donde la tecnología entraba en la organización, por el dinero y la relación con los bancos. Normalmente es la persona con la que yo trataba y luego ya entrábamos en la estructura organizativa y entraban a formar parte del equipo los ingenieros en temas relacionados con producción, los de RRHH para la formación y gestión de nóminas, primas, … y en pocos casos, la gente de comercial y logística. En aquel momento los «asesores» éramos las empresas de informática con las que habían contratado los servicios y funcionaba mucho el «boca-oreja» unos se contaban a otros cómo les iba con el servicio. Los informáticos éramos muy pocos y dado el nivel de especialización había pocos que eran capaces de verlo como un «todo», en cuanto salían de su especialización, los técnicos se «perdían».
En muchos casos, la ganancia de la venta del hardware daba tanto margen que el software casi se regalaba y el servicio, por supuesto, estaba incluido. Luego pasamos a depender del margen en el software y cobrar lo justo por el servicio y ahora está todo muy ajustado en hard y soft y todo depende del servicio. Finalmente el capital humano y su aplicación es lo que prevalece. Horas/persona traducida a euros. En eso hemos quedado. Conseguir externalizar ese capital humano e incorporarlo como outsourcing en las organizaciones en las que se vende el servicio para que éstas no tengan que crecer en ese propio capital humano.

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