Empezamos #KostaMTB

by Julen

No sé muy bien si voy a ser capaz de pedalear la ruta tal como la tenemos diseñada. Hace un mes, el 16 de junio, de la forma más insospechada, al salir de la ducha, algo se contracturó a lo bestia en la zona del piramidal y la inserción sacroilíaca. Desde entonces arrastro un dolor que me trae por la calle de la amargura y se han sumado a la fiesta complicaciones añadidas en la rodilla izquierda. Lo hemos estado tratando mediante una combinación de drogas (en la primera fase), fisioterapia (ayer tuve la última sesión) y estiramientos. En fin, que pedalearé lo que pueda. Ya iremos viendo. La ruta es exigente y, más que nunca, o me la planteo suave suave o no habrá forma de terminarla. El cuerpo ya se irá explicando a lo largo del viaje. Lo que podamos hacer, lo haremos, y lo que no, pues no. Carpe diem.

Esta mañana pasadas un poco las 10:00 cogíamos el autobús que, previo transbordo en Oviedo, nos ha dejado a media tarde aquí en Luarca. Un calor del copón bendito. La ola de calor de los últimos días ha sido tremenda. Según leía, la previsión el lunes es de 45 grados en Bilbao. Menos mal que las previsiones por Asturias y Galicia son mucho más amables.

Hemos cumplido con el ritual de embalar las bicis para que viajen en su sitio, ahí en la bodega del autobús. Ya son unos cuantos viajes que comienzan así. La vuelta, en principio, también será en autobús, desde Badajoz, el próximo viernes 5 de agosto, con unos 1.800 kilómetros de por medio y 22.000 metros de desnivel acumulado en las piernas. Lo que viene a ser un paseo a por el pan en el que te lías un poco, vamos. Lo dicho, si se puede bien y, si no, también.

De camino a Luarca, el autobús hace una parada de una hora en Oviedo y se ha acercado Antonio, un amigo, a comer con Alberto y conmigo. Mil gracias por el detalle de la invitación. Eso sí, no ha podido ser uno de la Guía Michelín, queda para la siguiente. Bueno, tú por si acaso vete tomando notas cuando vayas a Islandia, que es territorio que siempre está en la lista de pedaleables.

La causalidad ha querido que aterricemos en Luarca justo en el día en que estaba prevista la reinauguración del museo del calamar gigante. Seguid leyendo, que el asunto tiene su aquel. El museo, originalmente instalado en el puerto, lo inauguraron en agosto de 2010, pero quedó arrasado por un temporal de mar allá en 2014. El museo, se decía, era único porque albergaba la mayor colección del planeta de architeuthis dux, o sea, el nombre científico de estos cefalópodos gigantes. Según parece, eran siete los ejemplares perfectamente conservados que habían llegado del mar Cantábrico. El edificio quedó destruido por el temporal y finalmente fueron reubicados, según parece, en el Museo del Mar Aquarium de Biarritz (Francia) y en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano de Estados Unidos. Todo aquello sucumbió a la fuerza del mar. Una buena lección para los humanos: hay que mirar mejor dónde te pones a edificar. No será la primera ni la última vez que sabemos de desastres así.

Pues bien, aunque parezca increíble, ocho años después de aquel temporal, aún quedan allá dentro los restos de lo que fue. Eso sí, parece que son «pequeños cefalópodos disecados en tarros de cristal rotos, calamares podridos y un montón de acuarios destrozados«. El caso es que una youtuber francesa grabó esto que podéis ver más abajo en febrero de este año y, claro, ha tenido cierta repercusión mediática.

Como decía, la casualidad ha querido que lleguemos un 15 de julio de 2022. Se reabre el museo, aunque en otro lugar y no exento de críticas. Ocupará el espacio de lo que fue una antigua discoteca, Villa Blanca, bastante lejos del puerto. Además, la estética de la nueva sede deja bastante que desear, la verdad. Por lo que he leído, habrá seis ejemplares completos en exposición, con siete espacios diferenciados dentro del museo y una maqueta central del kraken. Además, se proyectará de forma ininterrumpida el documental «Proyecto kraken: en busca del calamar gigante». En fin, esta es la curiosidad con la que empezamos nuestra ruta. Cosas del mar, que te da y te quita, porque para eso es una fuerza de la naturaleza.

Algo que destaca también en el pueblo son las casas de indianos, una constante en tierras cántabras y astures. Por otra parte, si hay que mencionar a un lugareño de renombre, ese sería Severo Ochoa, Premio Nobel de Medicina, que cuenta con su propio museo, que ahora, claro está, va a tener de nuevo competencia con el del calamar gigante.

Nosotros hemos subido hasta el cementerio, en el que reposan sus restos y los de su mujer, Carmen.

El cementerio está precioso, al lado del faro y con los acantilados al lado. Las gaviotas crían allí a su descendencia mientras vigilan para que no se te ocurra acercarte demasiado. La escena la completa, en el punto más alto, la capilla de Nuestra Señora la Blanca.

Un último detalle sobre Luarca para terminar este primer post: una constante de la ruta van a ser, no hay duda, los faros. Y, por supuesto, Luarca merecía, entre otras cosas, un paseo hasta el suyo, que queda junto al cementero y la capilla. Es el primero de una larga lista de los que iremos encontrando en el camino. Según se puede leer en la web de turismo de Luarca:

El faro de Luarca se encuentra situado en la Atalaya, en la punta Focicón, cerrando la ensenada del puerto por oriente, a unos trescientos metros de la villa de cuyo trazado urbano se puede decir que forma parte. Se encuentra dentro del conjunto formado por la capilla de la Atalaya, el cementerio y restos de la muralla defensiva del siglo XVI. Data de 1860 y consta de vivienda para el farero y torre que se inserta en ella por el lado oeste, posteriormente se añaden nuevas edificaciones en el lado este.

Para ambientar la ruta y no perder la costumbre de leer novela negra mientras pedaleamos, he pensado que lo mejor era elegir alguna que tuviera que ver con un faro. Es así como he dado con La mujer del faro, de Ann Rossman. La trama se sitúa en la isla Hamneskär, en Suecia. Allí está el faro Pater Noster, en un lugar inhóspito y bastante trágico. La autora escribió su obra en 2010, pero no ha sido hasta 2020 cuando el faro ha vuelto a cobrar vida de nuevo al convertirse en alojamiento hotelero con encanto. Si bien el edificio es de 1868, las autoridades parece que lo han mantenido en buen estado. Bueno, supongo que la historia de Ann Rossman no será tan plácida, ¿no?

Faro Pater Noster. Imagen tomada de https://www.traveler.es/experiencias/articulos/pater-noster-faro-mas-peligroso-suecia-hotel-boutique/19271

Mañana comenzamos y publicaremos la primera crónica, ya en ruta. Nos leemos 😉

Primera etapa ⏩

📷 Fotografías de la ruta cargadas en el álbum de Flickr.

📚 Lee todos los artículos relacionados con esta ruta.

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1 comentario

La mujer del faro, de Ann Rosman #NovelaNegra 56 – Consultoría artesana en red 27/09/2022 - 06:49

[…] era lo que escribía cuando comenzamos nuestra ruta por la costa desde Luarca hasta Lisboa en bici de montaña. Las circunstancias hicieron que no fuera capaz de cumplir con la previsión de lectura. Así que […]

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