Cero papeles: algo hemos mejorado

by Julen

Hace ya bastante tiempo que he minimizado el uso de papel. De momento es impensable pensar en prescindir de él al completo porque no depende solo de mí. A mi alrededor se dan circunstancias que me obligan a aceptar el papel como soporte para la información. Pienso por ejemplo en los patrones de punto de cruz que le imprimo a mi madre para que dé rienda suelta a sus pequeñas (o grandes) obras de arte. Por cierto, a lo mejor algún día deberíamos dedicarle un post porque no veáis el nivel al que está llegando. Si hay gente mayor de por medio y su costumbre es tirar de papel, me temo que no hay posibilidad real de cambio.

Al margen de situaciones concretas de carácter personal, luego está la Administración Pública. A pesar de esas promesas que no cesan sobre la administración electrónica, hoy es el día en que encuentras más de un ejemplo en el que el formato de entrega es el papel. Sin ir más lejos, cuando recibí la segunda vacuna contra la covid, recibí el típico documento con firma y sello que certificaba el asunto. En aquel momento ni se me ocurrió pedir a quien me atendió si me podía dar algo que no fuese papel. Lo mismo me miraba como las vacas al tren. Ella estaba allí para imprimir papel tras papel y entregar a la ciudadanía su certificado.

Por supuesto, al llegar a casa hubo que digitalizarlo. De hecho, ahora mismo dispongo del documento en papel —lo tengo aquí delante mientras escribo el post— y de su versión digitalizada, que es la que en realidad procuro almacenar bien para tenerla a mano cuando haga falta. Bueno, sí, ya sé que este primer documento no es el que nos sirve, sino que para eso está la tramitación electrónica del certificado covid digital de la UE. Este segundo sí que ha seguido el canal digital, pero el original que me entregó la sanidad pública llegó, por defecto, en papel.

Otra buena pelea que he desplegado ha sido, por ejemplo, con quienes llevan la administración de la comunidad del piso en el que vivimos. Lo que me ha costado que enviaran en soporte digital las actas y toda la documentación asociada. Claro que todavía hoy es el día en que envían las dos versiones, papel y digital. El papel va directamente a reciclar, pero sigue llegando. En el banco —en mi caso, Laboral Kutxa— también he tenido que pegarme unas cuantas discusiones para que todos esos papeles que hay que firmar cuando contratas un servicio no me llegaran en papel, sino en su versión digital.

¿Qué mensaje quiero transmitir? Que hay que anticiparse y preguntar por la versión digital de lo que alguien, por defecto, quiere entregarte de primeras en formato papel. Esto, por supuesto, si tu decisión es tender al mínimo de papel. Lo ideal es que no tengas que digitalizar, sino que venga en origen digitalizado. A partir de ahí, si no lo has conseguido, en la actualidad dispones de aplicaciones sencillas a través del smartphone para transformar el formato papel en digital. Yo lo hago a través de la carga de documentos de Dropbox, pero puedes usar Office Lens, CamScanner, AdobeScan u otras más especializadas como Receipt Lens para facturas y gastos.

Usar el móvil para este traslado del papel a digital me parece una estupenda opción. Hace realidad el concepto que maneja Roger Bartra: las prótesis culturales, esas que conforman nuestro exocerebro y de las que hablábamos este pasado lunes. Sí, de repente vemos ampliado nuestro equipamiento de serie como humanos para añadir algunas funcionalidades especialmente útiles a través de ese aparato que casi siempre nos acompaña, el móvil. Entiendes lo de prótesis, ¿verdad?

De todas formas, conviene prestar atención al impacto medioambiental que supone este tránsito del papel a lo digital. Menos papel, menos necesidad de materia prima física, pero habrá que mirar los consumos energéticos que rodean la cuestión y la huella de carbono que generamos, ¿no? Desde luego que, por comodidad, para la forma en que vivo ahora mismo, apuesto por la digitalización para sustituir al papel en el 99% de los casos, pero demasiadas veces leo que hay un impacto no precisamente positivo en el planeta. ¿Otra contradicción más a la saca?

No tengo claro hasta dónde voy a llegar. Insisto en que mucho depende del contexto, de la gente que te rodea y de los soportes disponibles para una digitalización responsable. A mi alrededor, en mi despacho, con el paso del tiempo cada vez voy reduciendo el volumen de papel. Lo que mantengo proviene muchas veces del por si acaso. Pero en 5S ya sabemos que el por si acaso es un mal consejero. ¿Cómo te organizas?, ¿tú también tienes cada vez menos papel a tu alrededor? Desde mi punto de vista, este proceso «papel → digital» tiene mucho que ver con nuestra productividad personal, ¿no te parece? 

Imagen de lyperzyt en Pixabay.

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