Mi vida vale (mucho) más que mi trabajo

by Julen

Sí, en algún momento de la película alguien nos llegó a convencer (no sabemos muy bien por qué ni cómo) de que somos, en gran parte, lo que trabajamos. El argumento es lógico: en una sociedad en la que hay que trabajar para ganarse el sustento económico, lo que hagas en esa parte de tu vida es relevente para saber qué clase de persona eres. Cada cual tiene que decidir. Bueno, «tiene que decidir» si dispone de las circunstancias precisas: formación, lugar y momento adecuado, oportunidades, salud, genes, escala social, etc. Porque, claro, no todo el mundo tiene la suerte que, en general, tenemos tú y yo. No hay que olvidarlo: cuando nacimos nos tocó la lotería del (supuesto) primer mundo.

Lo cierto es que gran parte de nuestro estatus social proviene del trabajo que tenemos. Si has emprendido y tu proyecto ha salido adelante te ganarás un prestigio. Si alcanzas puestos directivos verán en ti alguien que ha peleado por crecer profesionalmente. Si llegas a la cima recibirás reconocimiento público y serás referencia para otras personas. Todo esto depende de lo que la sociedad estime como «éxito».

Esto del éxito tiene muchas aristas. La primera y para mí la más importante es la que tiene que ver el tiempo. Me explico. Cuando hablamos de éxito, ¿nos referimos al momento inmediato, a algo que aguanta el paso de unos años o lo fijamos con una referencia temporal mucho más a largo plazo? ¿El éxito de hoy puede convertirse en un fracaso colosal para quienes vengan detrás de nosotras al mundo? La sostenibilidad es un concepto que quizá antes no se tuvo en cuenta lo suficiente. Hoy gana puntos aunque no está claro que la batalla esté ganada porque sigue habiendo mucho dirigente de éxito que no se compromete como debiera (por decirlo suave).

Las referencias de éxito social tienen muchísimo que ver con las referencias de éxito en el campo profesional. En un mundo de selfies y followers enseguida nacen ídolos. Cada cual en su ámbito. Luego, comenzamos a atacar en tromba con dos de nuestros sesgos congnitivos preferidos:

  • Arrastre: como mucha gente dice que es un referente, yo también.
  • Efecto halo: como es una persona de éxito en lo profesional lo es también en general.

Hoy los modelos de éxito, tan contaminados por el bombardeo mediático, hay que ponerlos en cuarentena y observarlos con rigor. Carlo M. Cipolla ya nos advirtió de que la estupidez humana se reparte por igual en cualquier colectivo social. Y nos dijo, además, que acostumbramos a infravalorar su poder. No quiero decir que quienes tengan éxito profesional según los estándares vigentes sean estúpidos, pero entre esa gente también los habrá. Convendría no obsesionarse con que ahí está el santo grial.

Decía al principio que nos han convencido de que el tiempo dedicado al trabajo es muy importante. Aunque Paul Lafargue escribiera su derecho a la pereza, no nos engañemos, el trabajo dignifica. ¿Hasta qué punto? ¿En qué condiciones? Somos cada vez más irrelevantes. Me refiero a los humanos. Amazon desplaza su atención al cliente del humano a la inteligencia artificial. ¿El trabajo dignifica?

Es evidente que consume gran parte del tiempo del que disponemos en nuestras vidas. Pero hay que mantener una prudente distancia crítica y no comprar sin más las narrativas de vidas consagradas al trabajo (que las habrá fantásticas). Mi vida es mucho más que mi vida de trabajo. Aunque a veces nos lo intenten borrar de la mente. Disfruta de tu trabajo pero ten cuidado, porque por aquí, según parece, solo pasamos una vez. Y no hay segunda oportunidad ni bola extra. Tú decides qué lugar quieres que ocupe el trabajo en tu vida.

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2 comentarios

M Gloria 18/03/2020 - 12:01

Me ha gustado tu artículo. Me hace reflexionar eso de «alguien nos llegó a convencer» y «nos lo intenten borrar de la mente». En cierto modo vivimos inmersos en «esta sopa» y en ese caldo es difícil distinguir lo que es nuestro propio y lo que hemos absorbido de lo que nos rodea. Aún en esa difícil distinción, yo estoy de acuerdo con «mi vida es mucho más que mi vida de trabajo», pero no en el sentido de que están separadas y en compartimentos estancos. Para mí ( en mi caso y porque lo elijo y practico) mi trabajo es la expresión mía, de mi ser, de hacer algo que pueda ser útil, por tanto, el éxito no está fuera, está dentro de mí. Amigo, gracias por tus planteamientos, siempre interesantes

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Julen 20/03/2020 - 07:37

Dices bien, Gloria, no es tanto que sean compartimentos estancos. Hoy es imposible. El problema es cuando alguien nos convenció de que nuestra autoestima tenía que ver, sobre todo, con la/el profesional que somos y con la persona que somos.

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