Transparentar salarios: fantástica decisión

by Julen

Siempre me ha parecido que la transparencia es el gran recurso para generar confianza. También es verdad que el argumento no es plano. De hecho, la lectura de La sociedad de la transparencia, de Byung-Chul Han, y otros textos críticos con el concepto, siempre es bienvenida. Porque la instrumentalización de la transparencia, me temo, se ha quedado a vivir en nuestra sociedad. No es transparencia porque sí; es transparencia con un fin. Sin embargo, soy de los que piensa que mejor más transparencia que menos.

Hace un tiempo leía esta noticia: Por qué un restaurante español ha decidido publicar el sueldo de sus empleados en la carta. Explicaba el caso de gRILLAERA, un local de hamburguesas con sedes en Algeciras y Málaga, que incluye en su carta información sobre los salarios que paga. No solo eso, porque también incluyen datos respecto a la plantilla y el tipo de contratos que emplean. La iniciativa se presenta como una forma de contribuir a dignificar el sector. Puedes ver un ejemplo en esta carta del local que tienen en Algeciras.

Como decía, transparentar datos incrementa la probabilidad de que nos fiemos de un determinado servicio que recibimos. ¿Un ejemplo? ¿Por qué pagamos un determinado precio por asistir a un espectáculo? ¿Me podrías detallar los costes que estoy contribuyendo a compensar con lo que estoy pagando? El concepto es simple y, creo, potente. Frente a una caja negra, el detalle de saber cuánto pago y por qué. Por supuesto que esta práctica debería ir acompañada de auditorías que certificaran que, efectivamente, lo que se dice es la verdad. En época de fake news ya veo a más de una organización poniendo en marcha su particular máquina de washing en materia de datos públicos.

Sabemos que en Noruega, por ejemplo, el salario de cualquier persona es un dato público. Es cuestión cultural, no cabe duda, pero insisto en que para mí es un mecanismo básico para generar confianza. Además, en esta época en la que hay mil ojos que pueden estar mirándote, cada vez es más difícil mantener en secreto esto de los dineros. Eso sí, las prácticas opacas asociadas a los chanchullos en paraísos fiscales siguen estando a la orden del día. Hay personas e instituciones que insisten en ocultar un dinero que, claro está, consiguen mediante el robo, sea este legal, alegal o plenamente ilícito. Aquí hablo de un salario normal y de un contrato normal. Si es que esto sigue existiendo.

Pues eso, no sé qué tal será la calidad de su comida, pero se agradece la iniciativa, desde luego. Siguiendo con esta línea de responsabilidad social, quizá no estaría de más que se plantearan alternativas éticas en el reparto a domicilio. Desconozco si en Málaga o Algeciras hay algún servicio de estas características, pero estaría bien que, de la misma que se preocupan por la dignificación del sector hostelero, lo hagan también por el de las repartidoras y repartidores que, a fin de cuentas, forman parte de su modelo de negocio. Pues eso, gRILLAERA, un buen ejemplo, con posibilidades de mejora, ¿no?

Imagen de Nattanan Kanchanaprat en Pixabay.

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1 comentario

Venan 10/10/2022 - 11:02

Estaría bien que se publicaran también las condiciones laborales no salariales, es decir, horarios, turnos y en su caso, horas extras sí o no y en su caso, cuántas y a qué precio, y finalmente beneficios sociales. El salario es una base, pero hay una serie de circunstancias además que determinan si hayan una buena política de gestión de las personas.

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