Sobre la obsesión empresarial por crecer

by Julen

Si buscas en Google «por qué una empresa tiene que crecer» encontrarás tal cantidad de argumentos que al final parece que no hay alternativa. O creces, o desapareces.

El crecimiento es esencial para las pequeñas empresas. Sin él, un negocio se estancaría y cerraría lentamente.

Pues va a ser que no, aunque no me cierro en banda y reconozco que el concepto de «crecimiento» admite una amplia variedad de registros. Quizá aquí radique lo sustancial: ¿qué entendemos por crecimiento? Hace ya mucho tiempo que un colega de profesión, muy vinculado a las cooperativas de MONDRAGON, me dijo que muchas organizaciones crecen, pero que no son capaces de desarrollarse adecuadamente. Crecimiento y desarrollo no son sinónimos.

Si vamos a las cifras, el crecimiento es evidente que va a encontrar sus grandes referencias: la cifra de facturación, la plantilla, el número de centros de trabajo o los márgenes. Más delicados pueden resultar otros elementos cualitativos: el crecimiento en mercado geográficos, en la gama de producto o en otros sectores de actividad. Crecer tiene que ver con la ambición. Crecer es un símbolo de estatus. Se quiere crecer en ingresos, en la cilindrada del vehículo que se conduce, en los metros cuadrados de la vivienda. Las evidencias del crecimiento suelen ser evidencias del éxito. Un éxito que la mayor parte de las veces viaja de la mano de la testosterona.

Todo este discurso bebe de una convicción: no hay techo. Más y más. Siempre es posible ir más allá de donde estamos: producir más, vender más o conseguir mejores márgenes de rentabilidad. Crecer es, en parte, inherente a la naturaleza humana, sobre todo a esa parte competitiva de la que nos han dotado (se supone).

Sin embargo, hay otro crecimiento natural. Crecemos en edad y en experiencia. Ahora bien, enseguida nos damos cuenta de que, como personas, no asistimos a un progreso continuo. Nuestro crecimiento —al menos con el estado actual de la ciencia— se detiene. No solo eso, sino que nuestra fisiología comienza la cuesta abajo. Nuestro cuerpo se deteriora. No somos capaces de hacer lo que hacíamos. Es ley de vida. Nacemos, crecemos y luego, por fin, morimos. No hay plan B.

Mi carácter siempre ha sido retraído. Mis inseguridades viajan conmigo desde hace mucho tiempo y sé que estoy mucho más a gusto conmigo mismo sin hacer crecer mi proyecto empresarial. A fin de cuentas, yo en realidad ni me siento empresario, ni emprendedor y cada vez compro menos de todo ese discurso. Yo me busqué la vida porque no encontraba mi lugar en el ecosistema laboral tradicional. Abandoné el barco en cuanto pude. ¿Como las ratas? Pudiera ser.

De verdad pienso que una empresa debe reflexionar sobre su (no) crecimiento. Insisto en que no lo miremos en términos absolutos. A lo mejor la reflexión sobre el desarrollo de la empresa se da la mano con cierto tipo de crecimiento. Por ejemplo, yo siempre pensé que si podía hacer que otras personas que se dedicaban profesionalmente a la consultoría pudieran desarrollarse con mi ayuda, eso me haría feliz. De hecho, siempre me ha parecido que una variable a manejar es la facturación que entregamos a quienes forman parte de nuestro ecosistema. Claro que para eso tienes que tachar la palabra competidor de la lista. Y ya sé que no es fácil.

¿Cómo se gestiona una empresa que decide no crecer en términos tradicionales?

El crecimiento es esencial para las pequeñas empresas. Sin él, un negocio se estancaría y cerraría lentamente.

¿De verdad? Yo voto por una dimensión humana de las organizaciones.

Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay.

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1 comentario

Ángel+Alba 11/07/2022 - 20:10

Que bien me llega este post Julen. Justo estoy en esta reflexión en Innolandia. He hecho incluso una lista de motivaciones, donde hay 2 fundamentales para mi:

1) Crecer y contratar me obligaria a cambiar mi rol: del barro de los proyectos a hacer mas coordinación o acciones comerciales para cubrir la estructura fija.

2) Crecer genera mas estrés. Mas personas que dependen de ti, mas conflictos, mas presión por cubrir las nominas a final de mes…

Creo que el modelo de red productiva, bien estructurado tiene mucho mas sentido. Y si, yo mido el % de ingresos en los participa mi red: el curso pasado un 46% 😀

Pero es un tema muy muy personal, que admite muchos matices.

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