Big Data: la profesión ante el desprestigio de las malas prácticas

by Julen

«Han descubierto los datos que Google recopila sobre ti en las apps «Mensajes» y «Teléfono». Son tantos que han anunciado cambios«. De esta forma titulaba su artículo Antonio Vallejo en Genbeta. ¿Por qué será que no nos sorprende? En absoluto. Es, sencillamente, una muesca más en la mochila de las malas prácticas respecto a la recopilación masiva de datos. La app de mensajes está instalada, según se explica, en unos mil millones de dispositivos. Sí, has leído bien: mil millones de dispositivos. Ahí es nada la broma de los datos recopilados por Google.

Por otra parte, el argumento de por qué se lleva a cabo esta recopilación masiva de datos es la de siempre: motivos técnicos.

Google afirma que los mensajes de texto encriptados se recopilan para la detección de errores de secuenciación de mensajes. También asegura que los números de teléfono se obtienen para mejorar los patrones de expresión regular y reconocimiento de OTP (One Time Passwords) a través de RCS.

Es por nuestro bien, para que recibamos cada vez un mejor servicio. Necesitan esos datos para trabajar sobre ellos y devolvernos prestaciones maravillosas. Mientras, el dato personal, como claro subproducto del proceso, representa, sin embargo, el maná para continuar con sus negocios y hace caja. Google toma nota de que estas prácticas exigen informar a las personas usuarias.

La compañía ya está al tanto de toda la información recogida en el estudio, y ha respondido afirmando que tienen planes para notificar a los usuarios acerca de sus políticas de privacidad sobre estas aplicaciones.

Por supuesto, llegará una notificación: un cambio en la política de privacidad. ¿Cuántas personas la leerán, tomarán conciencia y obrarán en consecuencia? Efectivamente, el 0,0000001% de quienes la reciban. Así está montado el chiringuito. Primero me pillan, luego me explico, después te lo notifico. Todo para continuar igual y que nada cambie: gatopardismo en estado puro. Al final, continúa la tropelía pero con las personas usuarias debidamente informadas. El que no hace sino crecer y crecer. La vigilancia masiva es una realidad. Podemos o no meter la cabeza bajo tierra para no enterarnos, pero ahí está.

Mañana tengo clase con las chicas y chicos de primero de Business Data Analytics, el grado de Mondragon Unibertsitatea en el que imparto clases. Han tenido que realizar una tarea identificando algunos aspectos que consideran relevantes para su profesión en el futuro. Uno de los que se ha puesto sobre la mesa es el que tiene que ver con el (des)prestigio de su profesión en tanto puedan llegar a convertirse en el brazo ejecutor de estas malas prácticas con los datos.

Paloma Llaneza en una charla TEDx muy interesante que titulaba «Eres un dato andante» explicaba aquello de que «el mejor dato es el que no recoges». Me temo que la situación actual está en las antípodas: por defecto, se trata de recoger. Cuantos más datos, mejor. Y si directa o indirectamente me ayudan a saber quién eres, qué haces, por qué, cuándo y cómo, entonces no hay duda alguna. Porque tú y yo somos la base del negocio. Nada de insights colectivos a partir de datos anonimizados. El volumen de datos sobre ti y sobre mí es tal que da igual anonimizar o no. Sabemos que eres tú. Google lo sabe, por supuesto. Todo por nuestro bien, como siempre. Hagan juego, señores.

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