12- Burgohondo-El Barco de Ávila #TransIberiaMTB

by Julen

Collado Viejo

La Posada Real de El Linar del Zaire bien merece un comentario. El edificio enseguida sugiere lo que fue antaño: una escuela. Si bien el interior ha sido acondicionado para su uso actual como hotel, los techos tan altos y la disposición de las habitaciones recuerda aquel pasado. La denominación «Zaire» no tiene que ver con ese país africano sino con una palabra árabe de la época en que los musulmanes ocupaban la zona y que hace alusión a los lugares donde escondían las provisiones de cereal. Respecto a la gente que atiende en el hotel, muy simpáticos y agradables. Nada que ver con lo de ayer.

Junto al hotel se encuentra la colegiata-abadía de Santa María, del sigo XII. Me he acercado a la entrada y un párroco (lo he sabido luego) africano vestido de colores chillones donde predominaba el verde y el amarillo me ha explicado con todo detalle cada una de las dependencias: la iglesia, la sacristía, la capilla del Santísimo, la capilla de oración dedicada a San Antonio de Padua, el coro y el claustro, con su escudo del Real Madrid incluido. La abadía acoge a una congregación de párrocos que se reparten las siete parroquias de «las Navas» que dependen de ella. Luego me he acercado también a la ermita de San Roque, para terminar el periplo por edificios religiosos de la tarde.

Burgohondo tiene fama por sus melocotones y como quiera que mi madre colecciona dedales la elección ha sido fácil a la hora de comprar uno: deme el de los melocotones. Cumplidas las obligaciones con el patrimonio histórico artístico y con los regalos, ha habido tiempo para una Coca-Cola en una de las plazas mientras los lugareños veían con pasión una corrida de toros en la tele a todo volumen. Una cena con el típico entrecot de carne de ternera de Ávila precedido de una parrillada de verduras ha servido para terminar el día. Que no todo es pedalear en este viaje. 

Como la etapa de hoy era la más dura de todas, de acuerdo con la valoración del autor de la ruta, Antonio Maíllo, la he empezado con truco. De entrada le había recortado unos siete kilómetros porque he dormido en Burgohondo y no en Navaluenga y además, la primera parte de la dura subida al Collado Viejo la hacía por la carretera de Villanueva de Ávila que luego conectaba con el trazado original de la ruta. En total eran 800 metros de desnivel desde el puente sobre el Alberche hasta la cumbre. De ellos casi los primeros 400 han sido, por tanto, por carretera. Y a decir verdad, muy a gusto, con buen ritmo y cadencia. Pero…

Ha sido dejar la carretera y llegar el bajonazo. Joder, qué solo eran unos llevaderos 400 metros de desnivel. Pero, claro, ¡por qué tipo de caminos! Excepto la primera parte, con todo metido pero subiendo montado, la subida se ha hecho muy dura. En ningún momento encontraba el golpe de pedal adecuado y me sentía torpe como nunca antes. Sitios por los que debía ir montado los he tenido que hacer a pie. En fin, el sitio no merecía el cabreo conmigo mismo y mi falta de pericia sobre la bici. Para mayor fastidio tanto ganado vacuno traía una consecuencia: moscas de todas las clases revoloteando alrededor de mi sudor. Cabronas. Con perdón.

Arriba una fuente estupenda, unas vacas todas juntitas y buenas vistas con el pueblo de Serranillos al fondo. La bajada ha traído un susto por mirar el GPS cuando vas a toda pastilla. Julen, más suave y más atención. En un santiamén estaba en Serranillos. Otra vez a subir por carretera y otra vez de nuevo a gusto. Un canal de agua a la orilla derecha del asfalto refresca la subida. Antes de coronar el puerto se coge una pista a la derecha bastante entretenida que termina por llegar al Puerto del Pico, un lugar especial, con unas vistas espectaculares. La contraseña de la wifi del bar: uncafeconvistas. Bien elegida.

Toca subir de nuevo por una pista que al tomar un desvío a la izquierda empeora claramente. Muchísimas vacas y sus correspondientes moscones. Y un calor del copón. Y de nuevo torpe con la bici. Se toma un cordel y vuelvo a pasar más rato andando que montado. Hoy no es el día. Llevo 50 kilómetros, 1.600 metros de desnivel acumulado, más de cuatro horas rodando y mucho tiempo de mosqueo conmigo mismo. Así que analizo la situación y decido usar la carretera que va paralela a la ruta justo un poco antes del Parador Nacional de Gredos. Quedan 40 kilómetros y los voy a hacer por carretera. Otro día tocarán senderos y tramos técnicos.

Lo malo de la carretera es que aquí no hay tanta sombra como cuando pedaleas por el monte. Bueno, de hecho, a estas horas del día no hay sombra. Nada. Los 38 grados son para mí solo y mi pedaleo. Paro en varias fuentes y al final decido comer algo antes de llegar a Barco de Ávila. Es en Aliseda de Tormes donde encuentro un barito con unas tapas que me alegran la parte final de la etapa de hoy.

He llegado poco antes de las 4 de la tarde al hotel donde me hospedo. Directo a la ducha para quitarme una buena capa de polvo de encima y con la autoestima un poco tocada. Cierto que los caminos eran de los de no perder la concentración en ningún momento y que no permitían un respiro pero eso no evita que me ponga a pensar en algo que ya le comenté a Ángel: a lo mejor otro año de estos me pasó al cicloturismo de carreteritas…


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3 comentarios

Antonio Maillo 27/07/2016 - 16:20

Hola Julen, soy Antonio Maillo. Hoy he podido dedicar un rato al correo y he visto tus crónicas. Geniales!! Enhorabuena por tus andanzas, capacidades físicas y por tus relatos cargados de optimismo y buen humor.
Coincide que creo que hoy llegas a Miranda del Castañar. Yo nací en ese pueblo hace muchos años. En una de sus viejas casas de la ronda de la muralla. Tiene todo él un rico paseo en el que te parecerá que estás en los tiempos de lanzas, espadas y caballeros. Ojo, no te aparezca alguno. Aunque mejor que sea una dama rica y bella, jejeje.
Disfruta del viaje. Voy a seguir lleyéndote, así que cuenta.
Y dos cosas. Una, si estoy a tiempo y puedes alójate en Casa Manoli, ahí en mi pueblo. Te tratará bien y te dará un rato de curiosa charla.
La segunda: como veo que las trialeras no son lo tuyo, EVITA LA BAJADA A MONSAGRO POR TRACK. Hay una estupenda carretera que te lleva directo. Aunque para los que nos gusta ese terreno, es una maravilla (durísima, eso si) de camino serpenteante.
Buen camino, aventurero de las dos ruedas!!

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Julen 28/07/2016 - 20:22

No hubiera estado mal elegir Casa Manoli. Lo dejaremos para una segunda ocasión, jeje. La bajada a Monsagro ya la conocía porque estuve hace unos años por esta zona. Como hoy la etapa era de «recuperación» he decidido subir hasta el santuario en la cima de la Peña de Francia jajaja. Muchas gracias por esta estupenda ruta que has diseñado. Hubiera estado mejor hacerla en mayo o junio pero las vacaciones las tenemos cuando podemos… Espero que no te piten mucho los oídos cuando me acuerdo de quien diseño los pasos técnicos o directamente imposibles para los torpes como yo. Los insultos son con todo el cariño del mundo jajajaja. En serio, gracias por la ruta. A ver si la puedo terminar.

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13- El Barco de Ávila-Miranda del Castañar #TransIberiaMTB | Consultoría artesana en red 05/08/2016 - 17:16

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