7- Paseo por Hermigua

by Julen

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La tarde se fue en gestiones para organizar la vuelta anticipada a la península. Finalmente no cogeré el barco a La Palma y en cambio pasado mañana viernes vuelvo a Tenerife en el primero de la mañana. De Los Cristianos a Santa Cruz en guagua y luego ya veré cómo subo a La Laguna, donde dormiré antes de coger el sábado el avión de vuelta a Bilbao.

Agulo es un pueblo con cierto aire melancólico. A la sombra de los tremendos riscos que lo empequeñecen, es un conjunto de callejuelas empedradas con gran cantidad de casas terreras tradicionales. Si Hermigua se reparte por un barranco abierto al mar y soleado en su vertiente izquierda, Agulo es una caída brutal hasta el mar con las casas agarradas como lapas al terreno.

Lloviznaba algo por la mañana para hacer el día aún más triste. Callejeando con la bici me he acercado al barrio más apartado del pueblo donde la carretera baja hasta la ermita de San Marcos y se topa con el mar. Plataneras en terrazas con el imponente Teide enfrente.

De ahí vuelta para Hermigua. Primero hemos bajado hasta el antiguo pescante por donde sacaban los plátanos a comercializar. Hoy sólo quedan las tremendas columnas que lo soportaban. En su lugar unas piscinas naturales de esas tan típicas de estas islas invitan al chapuzón. La carretera está cortada a vehículos de motor por desprendimientos… desde siempre (o casi). De allí hacia el centro para parar en alguna de las numerosas dulcerías de la calle principal. Vaya bizcocho integral que ha caído.

Con fuerzas recobradas hemos seguido subiendo para rodar por los barrios altos. Allá debajo de El Cedro quedan los roques de Petra y de Pedro. Y junto a ellos casitas y más casitas a veces pegadas a la carretera y otras en lugares imposibles.

Sube que te sube, el paseo me ha llevado hasta la ermita de San Juan donde hay un mirador espectacular del valle de Hermigua. Dos lugareños departían con la señora que atendía el bar. A su lado un perro de los de dar pánico por alguna de esas extrañas manías que tienen contra esa cosa excitante que para ellos debe de ser un ciclista.

Toda esta parte izquierda del barranco dispone de varias pistas asfaltadas (llamarlo carreteras es excesivo) que conforman un recorrido panorámico fantástico con el Teide a lo lejos, las montañas enfrente y las plataneras abajo, escalonadas en terrazas. Hay que subir, pero merece la pena el paseo.

De nuevo vuelta hacia Agulo con obligada parada a comer en El Silbo. Muy a gusto y muy rica la comida. La carne con salsa de mango estaba exquisita. Un rato tranquilo hasta que ha empezado a llegar gente y más gente con los decibelios desbocados. A otra cosa mariposa. En apenas quince minutos ya estábamos en Agulo.

En resumen, he salido con la intención de pasear de verdad. Pero en los treinta kilómetros suave suave que he digerido ya se han acumulado más de 800 metros de desnivel. No hay forma de evitarlo. En los siete días que llevo pedaleando y a falta del último, que será mañana, ya suman unos 10.000 metros. No está mal. Sarna con gusto no pica.

Hasta mañana.

Distancia recorrida: 31 km. Desnivel acumulado: 841 m. Tiempo de pedaleo: 3 h 01 min.

Más información: Todas las crónicas de la ruta publicadas hasta ahora
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7 comentarios

6- De Vallehermoso a Agulo por El Cedro | Consultoría artesana en red 29/07/2015 - 17:53

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8- Última etapa: De Agulo a San Sebastián por la Encherada | Consultoría artesana en red 30/07/2015 - 16:28

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