Emprender en primera persona del plural

by Julen

No queda otra. No hay otra persona a la que recurrir ni tampoco puede concebirse como un acto individual. Emprender exige personas, en plural. Y emprender exige que parta de nosotras, de nosotros. Siendo algo tan obvio, ¿cuál sin embargo es el modelo más extendido? El que «exige» que emprendas. Es decir, uno cuyo imperativo es externo y que se dirige normalmente a la responsabilidad de la persona respecto a su futuro individual.

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En esta sociedad contemporánea en la que el empleo se nos ha escurrido entre las manos, el mensaje de las instituciones es simple: ¡emprende! Nunca antes hubo tantos recursos a disposición de este asunto. Las «ayudas al emprendedor» son la bandera que enarbola la Administración Pública para decir que sí, que hay futuro y que este depende de ti.

Comento lo anterior porque este miércoles participo con una ponencia en la XXX Semana de la Empresa, unas jornadas que organiza la Facultad de Economía, Empresa y Turismo de la Universidad de La Laguna a través de su Cátedra de Jóvenes Emprendedores. Me han pedido que hable de «la emprendeduría colectiva, una apuesta de futuro«. Y dándole vueltas a los contenidos, llegaba hasta el punto sobre el que os hablaba: me temo que el mensaje actual es el de «emprende, tú, emprende porque no te queda otra». «Tú» en singular. ¿Recordáis esa idea de la «start-up of you»?

Frente a tasas de fracaso alto en esto de emprender seguro que un buen predictor éxito es que la necesidad salga de dentro y que el viaje lo sea desde una óptica de corresponsabilidad. Me explico. Emprender, depende cómo lo entendamos, quizá no sea una competencia que venga de serie en el humano. Lo que sí viene de serie es el hecho de afrontar los problemas que a cada cual se nos aparecen. Con mejores o peores armas, sabemos que no queda sino analizarlos y resolverlos. Y a otra cosa, mariposa. Pero cuando «emprender» se empeña en convertirse en eso de «constituir empresas» o de «generar el propio sustento económico», entonces el asunto se complica mucho.

Emprender colectivamente debiera ser la única manera de hacerlo. No digo que la iniciativa individual no sea encomiable. Pero siempre debería pensarse en colaboración con otras personas o entidades. No me preocupa tanto que una persona se ponga sola a emprender mientras entienda que su propuesta va a pasar sí o sí por cooperar con otros agentes de su cadena de valor y por incorporar los puntos de vista de sus grupos de interés. Siempre va a ser una emprenduría colectiva, pero no tiene por qué ser una emprendeduría ligada a una empresa pluripersonal.

Ya, seguro que habéis adivinado por dónde voy. Lo que importa es la red y el alcance del proyecto que emprendemos. La red es una forma mucho más flexible y resiliente de entender lo colectivo. Emprender colectivamente pasa por reconocer que necesitamos a otra gente para que nuestros proyectos salgan adelante. Después, la forma concreta en que se plasma esa necesidad creo que hoy admite diversas maneras.

Así pues lo que importa es terminar con esa megafonía que demasiadas veces las administraciones han puesto a todo volumen. No hay que apelar tanto a la responsabilidad individual de emprender para labrarse el futuro profesional. Importa concienciar sobre la responsabilidad colectiva que tenemos de situar nuestros proyectos junto a otros, todos necesarios. Y no hay por qué insistir tanto en que a nuestro alrededor hay competidores a los que vencer, sino que todos (competidores y nosotros) compartimos una responsabilidad colectiva de rango universal: dejar un planeta mejor a quienes nos suceden. Simple y poderoso.

Enlace para inscripciones en la XXX Semana de la Empresa.

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18 comentarios

Álvaro Andoin 20/04/2015 - 10:43

Pues qué bien que hay voces como la tuya que compensan el megáfono Julen. Por ahí iba el otro día cuando decía que para emprender hace falta toda la tribu. Ver y vivir a la tribu de emprendedores con las mismas necesidades y deseos que los tuyos te ayuda a relativizar los tuyos.

Sentarse en esa silla pequeña y ver a la tribu como una parte de ti requiere un complejo cambio de marco mental-emocional (generosidad vs. escasez) así como de espacios-redes virtuales y físicos. No se hace en dos días y menos desde el miedo. Pero no queda otra que seguir.

Me gusta la idea de ir solo con otros pero sólo si bajamos la idea a la práctica.

Un abrazo y gracias por recordarnos estas cosas.

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Julen 21/04/2015 - 08:24

A mí lo que me interesa de todo esto, Álvaro, es que entendamos que los demás son fuente, sobre todo, de colaboración. Quiero decir que frente a la idea de «ganar», de «competir», de ofrecer algo mejor que el resto, me interesa más la idea de que quiénes otros se entusiasman con ideas parecidas a las mías. A lo mejor soy muy ingenuo pero siempre pienso que quien se dedica a asuntos similares es alguien con quien tengo mucho en común. En cambio, eso mismo visto desde el lado empresarial clásico, es la competencia. No sé si me explico, pero es el asunto de confrontar cooperación con competencia.

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Álvaro Andoin 27/04/2015 - 10:55

Te explicas perfectamente Julen. Cuando vibras-sientes-piensas eso, lo estoy describiendo como si tuviera forma jeje, lo irradias. Suena un poco al metaliza pero creo que se transmite con la actitud. Hay que tener un poco de fe y la fe no se explica sólo con palabras. 🙂

Un abrazo.

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Amalio Rey 20/04/2015 - 15:55

Muy pertinente tu post. Totalmente de acuerdo. Por cierto, vas a tener que cambiar tu idea de 2da residencia en el Hierro y mudarte para Tenerife. Se nota que te quieren mucho por alli 🙂

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Julen 21/04/2015 - 08:21

Tampoco importa si pasa a ser la primera residencia :-))))

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Juanjo Brizuela 20/04/2015 - 19:30

Interesante… a ver qué tal te va x esa zona del sur-sur ,-)

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Julen 21/04/2015 - 08:20

Aquí estamos, Juanjo, poniendo toda la carne en el asador, todo sea por el sur del sur 🙂

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