Uberización de la economía y valores del consumo colaborativo

by Julen

Go Circular! (zeronaut.be)El concepto lo leí ayer en el blog de Consumo Colaborativo: uberización de la economía. Para mí, por cierto y hasta donde llega mi humilde conocimiento, consumocolaborativo.com es el sitio referente en esta materia. Albert Cañigueral escribía el artículo ¿Quo vadis consumo colaborativo? En él se preguntaba por la deriva que está tomando todo este fenómeno, afectado en buena parte por la atención mediática que proyectos como Uber están acaparando. Como enseguida existe el riesgo de simplificar y quedarse con los titulares, Albert desgrana una buena colección de argumentos para entender que dentro de este movimiento hay mucho que matizar. Recomiendo su lectura sin lugar a dudas.

Por poco que sigáis las noticias del entorno del consumo y la economía colaborativa habréis visto que Uber es el “elephant in the room”. Acapara titulares y distorsiona el debate que se debe abrir acerca de los posibles beneficios y riesgos de una economía más colaborativa.

Pues sí, hay que hurgar más en lo que esta macrotendencia propone y distinguir entre unos y otros. Hay valores de por medio. No podemos meter en el mismo saco iniciativas desintermediadoras o reintermediadoras por el simple hecho de que ponen en contacto a dos partes que pueden hacer trueque o negocio al margen de la «economía tradicional». Es diferente Couchsurfing o TravBuddy que Airbnb, como lo son Avancar y Uber. Y es diferente la propuesta de Airbnb de la que hace Uber. Hay valores de por medio que conviene extraer de sus comportamientos y declaraciones. Y hay muchos matices en las propuestas de interacción con sus comunidades y cómo las construyen (o no). Leed a Albert en el artículo, que lo explica muy bien.

Para mí, como ya dejé entrever en un artículo anterior, hay un riesgo evidente: Economía colaborativa = capitalismo extremo. Uno de los grandes peligros es el econocismo en que puede caer la sociedad en su conjunto. Todo está sujeto a poseer un valor de mercado, cualquier recurso ocioso del que pudieras disponer. Da igual que exista una oferta profesional. Tu recurso ocioso puede acceder a un mercado que, preso de una histeria colectiva low cost, pudiera aceptarlo. ¿Para qué pagar más cuando tú me lo podrías dar por poco dinero o casi regalado?

Cuando la crisis aprieta la gente se busca la vida. Ha pasado, pasa y pasará. La economía sumergida hace su agosto. Y buena parte de ella ahora puede acabar disfrazada de «valores» propios del consumo colaborativo. Mientras, los listos de la clase montarán sus chiringuitos para facilitar estas nuevas transacciones. De por medio se quedarán con algo de pasta, la que puedan, y tira millas. En la mayoría de los casos recibirán  alabanzas como emprendedores modelo. Hasta que después se descubra, pasado el tiempo, que más que listo había mucho listillo. Creo que ya entendéis, ¿no?

El asunto es complejo porque, insisto, hay que mirar a los valores que se ponen sobre la mesa. Cien por cien de acuerdo con Albert. Me ha gustado tanto su artículo que no he podido más que dedicarle este post. El resumen: «tenemos que pasar de consumo colaborativo basado en la transacción a un consumo colaborativo que siente las bases de una transformación más profunda de la sociedad«. Amén.

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29 comentarios

Txetxu 11/12/2014 - 07:21

Julen revisa por favor el enlace al artículo de Cañigueral ( ¿Quo vadis consumo colaborativo?) 😉

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Julen 11/12/2014 - 07:37

Znks! Corregido. Algo me ha perseguido con este artículo porque ayer en Twitter olvidé meter el enlace. Será la edad… 🙂

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Pernan 11/12/2014 - 09:41

Muy bueno. Como dibujante profesional, como muchas dibujantes, hemos aguantado durante… ¡siempre! la competencia de quienes dibujan para el mercado desde su ocio. Es tema complicado. Jóvenes que en su casa familiar (viven en casa de sus padres, p. ej.) entran en el mercado con precios más bajos, y son talentosos y su trabajo está bien, pero no tienen que pagar alquiler de piso, como yo, y pueden bajar precios. Yo estoy a favor de que todo el mundo dibuje, claro, y animo a jóvenes y adultos a dibujar, siempre. El valor añadido, en mi caso, no es solo dibujar mejor y más barato. Tb es atención a cliente, etc. Molaría q taxis ofrecieran ‘algo más’ que Uber-coches, pero desde luego, los taxis q me tocan a mí, algunos son tela, tela…

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Julen 11/12/2014 - 11:44

Pisamos arenas movedizas y no queda otra, Pernan, que ir caso por caso. Lo «amateur» y lo profesional conviven en una delgadísima franja donde no es nada fácil posicionarse de manera global. Por eso, no hay otra. No vamos a poder juzgar la globalidad y lo genérico sino cómo se comporta cada cual en su caso particular.

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bub48 13/12/2014 - 00:56

El problema es que en el momento que la econm. colaborat. ha salido del armario, se ha hecho visible y por lo tanto popular, parece que a los propios defensores de aquella les ha entrado el «canguele» y han empezado a palpar sus vestimentas en busca de la pureza.

Lo que no comparto es que haya que depender de las supuestas o presuntas bondades de las plataformas.
La propia transicion estructural hacia un modelo basado en las relaciones horizontales es una revolucion y tal cambio de paradigma hace que afloren contradicciones y tensiones.

Empezemos por conseguir que funcione el «consumo colaborativo basado en la transacción» que a partir de ahi conseguiremos «un consumo colaborativo que siente las bases de una transformación más profunda de la sociedad»

Porque claro, nos podemos quedar en coachsurfing y esos pequenyos nichos de usuarios, pero en el momento en que se toquen las estructuras establecidas estas no se van a quedar quietas mirando…

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bub48 13/12/2014 - 01:00

Empecemos…leche

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Iván 13/12/2014 - 14:22

Parece claro que Uber y Airbnb no van a ser los únicos casos de choque entre la sharing economy y los modelos tradicionales de sus respectivos negocios. Temas muy complejos, el futuro nos irá dando las respuestas a todo esto.

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La opción de la economía colaborativa | KBidasoa 17/12/2014 - 07:37

[…] y simultáneamente una nueva forma de estar en el mundo. Sin embargo, el consumo colaborativo es también una oportunidad de caer en un “capitalismo extremo”. Depende de […]

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