Balance de la #TransMurciana

by Julen

No cabe duda de que la opción de irnos a Murcia a pedalear tenía que ver en parte con asegurarnos el buen tiempo. Han sido catorce días en los que apenas he visto caer unas pocas gotas en Calasparra y otras pocas menos en la capital. El resto ha sido sol y muchos días por encima de los treinta grados a partir de última hora de la mañana. Claro que cuando preguntabas a las gentes del lugar, los argumentos cambian. Demasiado tiempo sin llover. El desierto avanza. Triste realidad.

Etapa1

Ha sido éste un viaje minimalista por lo que a equipaje se refiere. No necesitaba ropa de abrigo. Las perneras y el corta viento solo los usé un día y los manguitos en algunos momentos a primera hora de la mañana. Pero ni sacar el chubasquero. Ir con tan poco equipaje me gusta. Da alegría al pedaleo y posibilidad de portear la bici sin problemas cuando hace falta. Claro que obliga a la rutina de lavar diariamente ropa, además de aplicar criterios de 5S con cierta compulsión. No importa, la rutina también sirve para pensar. Richard Sennett lo explica muy bien en El Artesano cuando habla de la repetición que acompaña, por ejemplo, a quien aprende a tocar el violín. Es una rutina enriquecedora.

El minimalismo también lo he aplicado a la tecnología. Solo he llevado una cámara de fotos digital y el smartphone. Más que suficiente. El post de cada una de las etapas lo he escrito con el smartphone. A veces dictando el texto y otras escribiéndolo directamente en el teclado. Me he sentido cómodo así. Cada día, al finalizar la etapa, normalmente a primera hora de la tarde, escribía el post.

Etapa4

La ruta en Murcia proporciona bastante variedad. La costa a través del sendero GR92 nos ha dejado vistas espectaculares. Atrapar la luz del amanecer sobre un mar en calma con una cala desierta a tus pies no tiene nombre. Las ramblas nos conducen a la aridez y a formas caprichosas del terreno producto de la erosión. El pino carrasco es la sombra que se disfruta en cuanto ganas algo de altura. El pantano de Algeciras es un regalo para la vista. El río Segura ofrece un corredor verde entre juncos que hacen de autopista para pedalear. La bajada junto al río Alhárabe hacia Moratalla te sorprende con sus inmensos paredones de roca. En fin, variedad. Alberto ha añadido unos cuantos detalles más en este comentario.

Etapa 6

Murcia es también una región que para quienes venimos de un entorno urbano nos devuelve en buena medida a lo básico de la vida. Desayunar una tostada de pan con aceite, tomate y sal puede representar ese carácter. Es similar a Andalucía. En ese desayuno, muchas veces compartido en un bar de pueblo con hombrones que amanecen pegados a un carajillo, se resume parte de esa simplicidad a la que aludo. Aunque también es cierto que la vida junto al invernadero o en el campo obliga a elevar las defensas.

Hemos visto personas de muy diversas procedencias. Desde quienes en sus años dorados han venido del norte de Europa a buscar la placidez de la vida mediterránea hasta las más variadas necesidades de un futuro mejor que el que existe en sus lugares de origen. Rumanas, magrebíes, ecuatorianos o gente del África subsahariana. Mientras leía Identidades Asesinas, de Amin Maalouf, cada día podía experimentar la complejidad de un mundo mestizo. Supuesto primer mundo y tercer mundo. ¿Amigos o enemigos? ¿Convivencia y enriquecimiento o más bien lucha encubierta? No sé, esa mezcla de culturas, de etnias y de religiones parece un polvorín cuando la crisis -sistémica, dicen- aprieta las tuercas de la supervivencia.

Etapa 7

Los plásticos en los invernaderos protegen los cultivos, impactan en el paisaje. Eficiencia en los cultivos que esconde historias personales de migraciones y familias descompuestas. Durante el viaje tuve la ocasión de leer Las olvidadas de los invernaderos, un artículo de El País sobre la prostitución en los invernaderos de Almería. La crudeza elevada a la enésima potencia. De vez en cuando la ruta te obsequiaba con plásticos rotos esparcidos por el viento y afeando el paisaje. Plásticos rotos. Vidas rotas. Y entre tanto el humor de un tal Luis Godoy que dejaba su móvil para quien necesite «platico» en los «ivernaderos». Una sonrisa de defensa y seguimos ruta.

Hemos pedaleado junto a la Semana Santa. La sentimos en Lorca explicada por una chavalita del Paso Azul y allí mismo también la sentimos en la procesión del encuentro. Escuchamos el atronador sonido de la tamborada en Mula. Vimos a las chicas de Bullas portando su paso en Viernes Santo y hasta a un par de niños jugando a procesionar con su artesanal cruz a cuestas. Pasión y fiesta, devoción y alegría. Porque también vimos cómo estaba la plaza del ayuntamiento de Caravaca de la Cruz el sábado santo por la mañana. Noche de fiesta, de alcohol, de risas. Y también vimos la Fiesta de la Primavera en la capital.

Etapa 9

Pedalear por esta ruta es tomar contacto con la piedra. Caminos pedregosos, canteras, grijo. Piedras por todas partes. Así que no es extrañar el riesgo de pinchar o de sufrir algún llantazo. Catorce días y cerca de 1.100 kilómetros me han dado para romper un radio, pinchar dos veces y comprobar que tenía que cambiar obligatoriamente la cubierta trasera. Incidencias mecánicas con la suerte de encontrar siempre gente amable en tiendas de bicis dispuestas a desfazer el entuerto.

La vegetación guarda relación directa con la altura a la que pedaleas. Abajo el secano, la aridez, la erosión, las ramblas. Pero también, si hay agua, la vega, la hortaliza, variedades de lechuga, de alcachofa; o sea, la huerta murciana. Y junto a algunos ríos, el naranjo y el limonero. Luego llega el cultivo de frutales, de almendros o de melocotonales. Líneas de árboles que respetan las distancias. Lo mismo que pasa con la vid. Y cuando la sierra aparece, ahí está el pino carrasco.

Etapa 10

Ha sido un viaje con una reunión de trabajo. En Murcia capital pasamos la tarde con los buenos amigos de Regenera Consciencia, un colectivo que publicó en su día un Manifiesto que proporciona una clara idea de sus intenciones. En junio estaremos de nuevo allí para una conferencia y un taller sobre empresa abierta. Pero además sirvió para descubrir la mirada de un pintor murciano en busca de su arte.

Etapa 13

Y no puedo terminar este post de balance de la ruta sin acordarme de Alberto y de Ángel. Siete días con Alberto dando pedales de buen humor y sin ningún roce es un lujo. Ya le conozco lo suficiente como para estar tranquilo de que una ruta en bici con él es una experiencia bien agradable. Y si además tiene la ocasión de disfrutar de calas como las que hemos conocido, mejor que mejor. Y Ángel se animó a acompañarme dos etapas en un viaje relámpago desde su Gandía natal. Todo un detalle. Jóvenes, un placer 🙂

Si os apetece ver todas las fotografías de la ruta, ya las he retocado y están todas subidas al álbum de Flickr de la TransMurciana. También podéis echar un vistazo a los tweets que hemos compartido.

Dejo aquí enlazadas todas las etapas:

  1. Lo Pagán – La Unión: 85,82 km.
  2. La Unión – Puerto de Mazarrón: 65,41 km.
  3. Puerto de Mazarrón – Águilas: 48,25 km.
  4. Águilas – Lorca: 58,07 km.
  5. Lorca – Caravaca de la Cruz: 79,49 km.
  6. Caravaca de la Cruz – El Sabinar: 89,14 km.
  7. El Sabinar – Bullas: 110,08 km.
  8. Bullas – Totana: 93,59 km.
  9. Totana – Archena: 93,82 km.
  10. Archena – Calasparra: 68,54 km.
  11. Calasparra – Jumilla: 71,20 km.
  12. Jumilla – Fortuna: 105,52 km.
  13. Fortuna – Murcia: 43,03 km.
  14. Murcia – Lo Pagán: 81,77 km.

Hasta la próxima ruta #rssuave 🙂

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6 comentarios

Iván 27/04/2014 - 10:06

Otro gran pedaleo RSS Julen, y van…. 🙂 . Enhorabuena por los caminos recorridos. Fantásticas reflexiones de viaje condensadas en un post. Buena sorpresa que andes con la lectura de Maalouf, es uno de los escritores que tengo de referencia, me gusta su mirada y sus encuentros entre Oriente y Occidente. La agricultura intensiva tiene muchas cosas detrás, desde el poder de las cadenas de supermercados que compran a los inmigrantes que muchas veces trabajan con unas historias humanas detrás dramáticas. Por esos motivos estuve un tiempo por esa zona del sur de Islandia, tanto estudiando como trabajando, para ver algunas de las cosas que se esconden tras los tomates y pimientos que vemos al ir a hacer la compra. Buen regreso a Bilbao.

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Julen 27/04/2014 - 10:22

Pues sí, es una zona muy peculiar toda la que tiene que ver con los invernaderos y la agricultura intensiva. Mucho se debe esconder debajo de esos plásticos, para lo bueno y para lo no tan bueno.
De todas formas, la región de Murcia desde luego tiene su encanto por la variedad que te proporciona. Eso sí, ya estamos pensando en nuevos viajes 🙂
Que te vaya bien por BCN, yo ya estoy aquí en Bilbao, en el mismo centro del sur de Islandia jajajajaja
Abrazos.

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Ángel 27/04/2014 - 20:27

Después de haber vivido un par de etapas de la #transmurciana, y probar esta nueva experiencia de viajar en bici, repetiremos.
Como siempre, un placer caballero.
Hasta la próxima!!

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Julen 28/04/2014 - 05:59

Cuidado, Ángel, que esto de rutear en bici de montaña engancha 🙂
Nos vemos en la siguiente, jejeje.

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Identidad(es) como motor de la empresa social | Consultoría artesana en red 28/04/2014 - 06:18

[…] ya he comentado en el post anterior, durante el reciente viaje en bici de montaña por Murcia he leído Identidades Asesinas, de Amin Maalouf. Fue una recomendación de Asier Gallastegi. Lo he […]

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Alberto 28/04/2014 - 09:45

¿Qué más decir? Simplemente que como otras veces me he divertido mucho. Además, siempre está bien dejar a Julen que me prepare las rutas porque disfruta un montón haciéndolo…., jaja

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