Etapa 11: Albarracín – Teruel – Zaragoza

by Julen

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Fin de fiesta. Dejamos la ruta sin concluir para retomarla en una ocasión posterior. No creo que se mueva mucho de donde está ahora, ¿no? Así que tiempo habrá de volver a pedalear por estas tierras.

La tarde en Albarracín trajó un buen tormentón. Tanto viento tuvo su desahogo a última hora del día. Cuando su fuerza amainó un poco, los nubarrones cubrieron las murallas y descargaron con fuerza. Menos mal que antes ya me había dedicado a callejear por sus empinadas cuestas. Cierto que es un pueblo realmente encantador. Eso sí, tomado definitivamente por el progreso del turismo. Visitas guiadas aquí y allá, tascas con sus platos típicos de la zona, artesanos por doquier. Todo en busca de una autenticidad que cumpla la función de reclamo para el turista. Ejem…

Las murallas rodean el pueblo en una especie de imposible al quedar a merced de la revuelta a la que obligan el río y las escarpadas laderas. La plaza mayor, la catedral y las casas palaciegas se estrujan unas contra otras para poder contarse sus confidencias. Supongo que será por la noche cuando ya solo quedan los lugareños y quienes hacemos noche en el pueblo. Curioso que me costara encontrar un sitio abierto para cenar cuando a mediodía la ofera bullía por doquier. Oferta y demanda, es lo que hay.

A las nueve el desayuno. Ni recuerdo cuándo fue que un alma madrugadora como la mía cometió este exceso. No importa. Bajo de paseo hasta Teruel para no ponerme a peores con el pretibial anterior. O sea que no hay ninguna prisa. Carreterita hasta Cella con viento a favor, excepto el tramo final. Y desde Cella pistas agrícolas primero, con su pequeño atasco en forma de rebaño de ovejas, y luego las rectas de la vía verde de Ojos Negros para terminar entrando en Teruel por la vega del río Alfambra.

#Renfe como otras veces, una mierda, no puedo marchar mañana xq no hay sitio para bici, vergonzoso; marcho hoy 17:45 a Zaragoza #rsscid

— Julen Iturbe-Ormaetx (@juleniturbe) abril 11, 2012

Mi idea: alojarme en algún hotelito y pasar la tarde por Teruel para degustar su explosión de arte mudéjar. Pero lo primero es lo primero: sacar el billete de tren para el menda y su bici. Pues va a ser que no. El tren de mañana a las 11:15 no admite más bicis. Se supone, según el tipo que expide los billetes y cumple con el reglamento, que ya vienen tres bicis en ese tren. ¡Tres bicis es todo lo que admite un tren de media distancia de Renfe! Impresionante. Y no hay tu tía, ni que le digas arre ni que le digas so al de los billetes. El reglamento es el reglamento. Me lo da hasta por escrito. Esto es lo que hay en esta parte del mundo: mucha vía verde y luego no hay manera de meter una bici en un puto tren. La única opción posible es coger otro tren que sale hoy mismo a las 17:45. Zaragoza será el inesperado final de etapa.

Como quiera que tengo tiempo para pedalear por Teruel y hacer fotos, soy agraciado con la suerte de asistir al segundo desaguisado del día. El lugar: la oficina de turismo. Me refiero a la municipal, la que supongo que es la principal, justo al lado de la plaza del Torico. Pues aquí no sellan el salvoconducto. Eso es en la «otra» oficina de turismo, la de la Comunidad Autónoma. En la municipal no tienen sello; eso solo queda para la otra. Toma estupidez de reparto de competencias. Lo sentimos, pero solo hay un sello. Deben salir a precio de oro.

Bueno, el asunto es que la estancia aquí en Zaragoza me ha servido para verme de nuevo con Roberto Abizanda, Alfonso Romay y Fernando Tricas, buenos amigos desde hace tiempo. No hay mal que por bien no venga. Y esto ha incluido, por cierto, unas migas de campeonato.

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2 comentarios

fernand0 12/04/2012 - 09:24

¡Un placer! 🙂

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Julen 12/04/2012 - 11:27

A ver si no pasa tanto tiempo para la próxima 🙂

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