Desinvertir en TICs o la carrera de la rata

by Julen


Tenía pendiente leer el librito de Nicholas Carr que siguió a su famoso artículo It doesn’t matter (un extracto aquí) en Harvard Business School. En castellano está publicado en la colección Empresa Activa y tiene por título Las tecnologías de la información. ¿Son realmente una ventaja competitiva?. Puedes echar un vistazo a la versión original inglesa en Does it matter?

Al final ha caído y con él un montón de anotaciones sugerentes. La tesis central de N.Carr gira en torno a que las TICs en una empresa son condición necesaria pero no suficiente. No pueden generar ningún tipo de ventaja competitiva en tanto que representan cada vez más una infraestructura básica pero no diferencial. Es decir, que mejor te olvidas de ser quien va por delante probando lo último de lo último y te dedicas a explotar lo mejor que sepas aquello que ya está funcionando de forma más o menos normalizada en otras empresas.

La idea de que las TICs pueden destrozar tu negocio pero no tanto aportarte competitividad impacta. Hace poco escribía un post que titulaba «10 razones: los directivos contra las TICs«. Pues bien, no deja de ir en la misma línea. Los directivos se están defendiendo como pueden del ataque de las furibundas hordas salvadoras de la empresa: las tecnologías. Al igual que los usuarios tratamos en muchas ocasiones de defendernos del departamento de sistemas. Esto no es precisamente un campo de hermosa colaboración sino de unos contra otros y sálvese quien pueda.

¿Qué actitud puede tener cualquier ser pensante normal cuando cada dos por tres recibe una bofetada tecnológica que le anuncia que hay una nueva versión que debe implantar para olvidarse de la que compró hace tres años? Porque si el cambio fuera natural y no hubiera fricción en la nueva implantación no pasaría nada. Sin embargo, el caso es que la nueva versión te hará sufrir como en el peor de tus sueños. Pongamos que hablo del cambio en un ERP, por ejemplo. Échate a temblar.

Hay que protegerse y conseguir un buen nivel muscular con la tecnología. No nos podemos permitir el lujo de que nos falle. Pero no podemos pensar que ahí está la fuente de nuestra ventaja competitiva. Es la famosa idea de las TICs como el cuarto de baño de tu casa. Tampoco te aporta tanto pero… prueba a quitarlo y te darás cuenta de que no puedes vivir sin él.

Cuando un recurso llega a ser esencial para la competencia pero sin trascendencia para la estrategia, los riesgos que crea llegan a ser más importantes que las ventajas que proporciona. Hoy, ninguna compañía desarrolla su estrategia empesarial en torno del servicio eléctrico o ferroviario, pero una interrupación en el suministro de esos recursos, o un aumento repentino en su coste, puede ser devastador.

El lenguaje que maneja N.Carr es ambivalente. Hay un discurso evidente de valoración de las TICs como capa base de un negocio. Pero también lanza el discurso de «no te fíes, porque ya hemos cometido muchos desaguisados con las TICs». Mi interpretación es la de que debemos tender por el uso de estándares, por el uso de aplicaciones sencillas y gratuitas siempre que podamos. Debemos contener las ansias de estar a lo último. Porque pudiera ser que el síndrome que acompaña a muchas empresas es la carrera de la rata en versión tecnológica. Cuanto más invierten, más necesitan invertir de nuevo. Cuanto más despuntan tecnológicamente, más deben continuar con frenesí en la carrera.

Por otra parte, N.Carr maneja ideas de Don Tapscott o de Andrew McAfee para pensar en una nueva organización de las empresas. Si somos capaces de comprender la trascendencia de una información mucho más abierta y accesible, entonces la «fricción comercial» pierde valor como sustento de la organización actual. Los límites entre las organizaciones, si consiguiéramos eliminar ese tipo de fricciones, pueden quedar cuestionados. ¿Por qué pensar en una unidad empresarial si pudiéramos pensar en un inmenso nudo de relaciones entre partes autorreguladas por el mercado? Cada una de ellas se reconfigura para buscar un óptimo dentro de su ecosistema sin necesidad de generar capacidad en sí misma. Es muy similar a la idea de Thomas Malone en El futuro del trabajo. Vuelve a ser la idea de primar la calidad y cantidad de las conexiones frente al desarrollo endógeno de cada nodo. Es, en buena parte, el modelo Hollywood para crear una película: las personas se agrupan en un enorme proyecto y se disuelven al terminarlo para buscar otros ecosistemas.

Nicholas Carr plantea cuatro directrices para trabajar con las TICs en la empresa actual: seguir (no liderar), innovar sólo cuando los riesgos sean muy bajos, gastar menos y concentrarse en prevenir las vulnerabilidades más que en desarrollar las potencialidades. Una visión pragmática.

Si bien las TICs son una tecnología mucho menos revolucionaria que la electricidad, a pesar de eso, han generado una versión particularmente extrema de este fenómeno, que culminó en el fervor de los años noventa, cuando las visiones de utopías digitales llegaron a ser un lugar común. Con un celo casi religioso, los metafísicos de Internet prometían liberarnos del peso y limitaciones de nuestros cuerpos e introducirnos en el nuevo mundo purificador del ciberespacio.

Ya veis que se regodea con los profetas del ciberwonderworld. En fin, no está mal como contrapunto para poner los pies en la tierra. En este sentido, es lo que muchas veces pretendo cuando hablo aquí del escenario que observo en las empresas que piso día a día. Gente que la mayor parte de las veces quiere salir viva del farragoso mundo de las TICs. Gente que quiere evitar malos rollos, más que implantar la solución maravillosa a los problemas de su empresa.

Pero… también hay terreno para la utopía, ¿no? Y es que si no miráramos más allá de la realidad, perdería emoción el viaje.

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8 comentarios

Iñaki 26/12/2006 - 10:19

Comparto la visión de que las TICs son infraestructura y, en todo caso, la ventaja diferencial estará en lo que seamos capaces de hacer con ellas.

En el entorno que yo conozco, se dispone de una buena infraestructura TIC, pero sólo se le saca una pequeña parte de su rendimiento potencial, porque falla el esfuerzo de acercar, motivar, formar, ayudar a los usuarios para que obtengan más valor de las herramientas de que disponen.

Es algo parecido a lo que nos pasa con los teléfonos móviles, por ejemplo. Que sirven para un montón de cosas, seguramente algunas de ellas interesantes, pero la mayoría de los mortales los usamos apenas para hablar, y ello en las condiciones más básicas.

Por otra parte, la rapidez con la que evolucionan las TICs dificulta su «dominio» por parte de los usuarios, porque cuando empiezas a controlar una herramienta ya se sustituye por otra, con lo que «el beta permanente» se extiende también a nuestro conocimiento de las tecnologías que utilizamos.

De todas formas, lo importante es lo que tengamos que hacer con las TICs, para que no nos pase como aquel que sabía muchos idiomas pero no tenía nada que decir.

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Iñaki Arenaza 26/12/2006 - 12:52

Coincido plenamente con la visión de Iñaki de que las TICs son a día de hoy infraestructura que no aporta ni ventaja ni desventaja. Es como las usemos lo que nos da ventaja o no.

Y es que en más de una ocasión he visto ese curioso fenómeno de que se cree que tal o cual programa o tecnología iba a resolver todos los problemas de la empresa (u organización). Y en buena parte de los casos el problema no es tecnológico, sino social.

Y poner tecnología para resolver problemas sociales sólo sirve para una cosa en la mayoría de los casos: agravarlos.

Otro día hablaremos de esa otra curiosa enfermedad que se extiende como un reguero de pólvora cada vez más: la actualizacionitis.

Saludos. Iñaki.

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CARMEN_R_PURAS 26/12/2006 - 13:06

Cuando salen estos temas siempre me gusta hablar del significado de la palabra INGENIERÍA.

A las TIC les falta mucho de INGENIERÍA de la buena. INGENIERÍA es aplicar el INGENIO para, con el conocimiento profundo de la teoría de una ciencia o tecnología, aplicarlo a la resolución de problemas reales.

Para ello es imprescindible, por una parte conocer bien el problema, con sus distintos condicionantes y posibles soluciones, por otra conocer bien las posibilidades de la ciencia, y luego aplicarlas correctamente en la resolución.

De esa forma es fácil hacer inversiones correctas en la tecnología correcta.

¡Ahí es nada!

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jose 26/12/2006 - 23:48

Estoy muy de acuerdo con la visión acerca de las TIC´s, y precisamente yo soy de los que cree que hay que apostar por ella, pero medir la rentabilidad es muy complicado, y cuando tu proveedor te dice que actualizar la versión de tu ERP te va a costar lo mismo que el programa completo, la verdad es que te dan ganas de largarte al código libre y fichar a unos programadores excepcionales, sobre todo como cuando el proveedor te dice:»… tú lo que quieres es el software grátis…», pues quizás, quizás deba ser gratís, y las personas con su trabajo, sean lo que tenga valor.
PD:
Quizás no te lea siempre, pero me gusta este aire revolucionario.

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Rafa 27/12/2006 - 18:57

Y yo me lo tuve que leer en inglés…

Creo que el planteamiento de Carr es algo provocador, pero en el fondo la idea que trasmite es correcta (no el título).

Claro que IT importa, igual que importa el capital (euros) o tu capital humano (tus personas). Pero si no tienes un buen entorno, conocimiento o condiciones en que sacar provecho de estos factores, ninguno de ellos importa. Si tienes gente muy buena en una estructura que no permite la creatividad, «RRHH doesn´t matter». Si no sabes como invertir/mover tus flujos de caja, «capital doesn´t matter». Pero nadie se atrevería a decir esto, ¿no?. Todo esto son infraestructuras o condicionantes que la empresa necesita. El convertirlos en ventajas o no depende de su aprovechamiento. Las mismas personas no dan el mismo resultado en diferentes empresas y los mismos euros no rentan igual segun quién los gestione.

Iñaki, una vieja nota sobre las actualizaciones: http://www.lacoctelera.com/rgil/post/2005/09/28/nuevas-versiones-y-actualizaciones

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Miguel Galve 31/12/2006 - 01:08

El otro día me leí el libro y te cite desde mi blog no se si este el origén de tu entrada.

Aquí dejo el enlace a mi orientación resumida del libro:

http://miguelgalve.blogspot.com/2006/12/las-tecnologas-de-la-informacin.html

Y si estabáis pensando en leerlo ya no os hace falta con asiduidad.

Venga un saludo!!!

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Miguel Galve 31/12/2006 - 01:10

Ahora sí que desde aqui podéis acceder que el otro se me quedo a medias… venga un saludo

tecnologias de la información

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Julen 03/01/2007 - 05:46

Gracias a todos por las sugerencias. Iñakis, se ve que tenéis sintonía tocaya ;-).
Carmen, ¿no serás ingeniera? ja ja
Jose, gracias por los piropos.
Rafa, no hay problema, lo de los idiomas es cosa sana para entender el mundo con más perspectiva. Y sí, cada empresa es un mundo.
Miguel, gracias por el enlace.

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