Hace quince años, Internet y yo mismo

by Julen


superusuarioQuince años, ésta parece ser la edad oficial de la WWW, de acuerdo con el texto que en su día escribió el colega Tim Berners-Lee. Escuchemos al papá de la criatura y pongámonos serios por favor:

The WWW world consists of documents, and links. Indexes are special documents which, rather than being read, may be searched. The result of such a search is another («virtual») document containing links to the documents found. A simple protocol («HTTP») is used to allow a browser program to request a keyword search by a remote information server.
The web contains documents in many formats. Those documents which are hypertext, (real or virtual) contain links to other documents, or places within documents. All documents, whether real, virtual or indexes, look similar to the reader and are contained within the same addressing scheme.
To follow a link, a reader clicks with a mouse (or types in a number if he or she has no mouse). To search and index, a reader gives keywords (or other search criteria). These are the only operations necessary to access the entire world of data.

¿Qué os parece? Era el principio. Y hablando de principios (en doble sentido), lo que quería contar era otra cosa. Yo entonces todavía estaba empezando a buscarme las alubias con algún que otro primer trabajo mal pagado y cosas por el estilo. Y yéndome algo más allá de 15 años atrás y en un esfuerzo que lo suyo me ha costado, sitúo algunas de las escenas más escabrosas de mi primera experiencia laboral retribuida. Se ubican en los años 1988-89. Ahí es nada.

Entré a currar en una empresa gorda, Fabrelec (hoy Edesa, del Grupo Fagor), y allí encontré otro mundo. Recuerdo plantas de oficinas prácticamente vacías con mostradores desiertos de cristales traslúcidos que algún día habrían atendido a riadas de currelas. No era el caso entonces. Aquello tenía un cierto aire de escenario post-nuclear. Tristeza y ambiente gris, la empresa estaba de vuelta de un pasado más glorioso. Nunca supimos por qué entramos allí cuatro personas jóvenes para hacer descripción y valoración de puestos de trabajo. Oscuras motivaciones supongo.

Había unos poquitos ordenadores, de aquellos con pantalla verde. Recuerdo que el que más se usaba era el de un personaje que llevaba la contabilidad de algún que otro bar de la zona. La gente en las oficinas se dedicaba a sus papeles, fueran de poca o mucha importancia. Los papeles se movían porque para eso estab aquella gente allí. Teníamos un procesador de textos que se llamada Display Writer y un super Lotus como hoja de cálculo.

Yo tuve que patear uno de los talleres de la fábrica y hablar con gente de métodos y algún que otro jefecillo. De uno de ellos recuerdo la mejor descripción del just-in-time que he escuchado hasta la fecha. ¿El yastintain? Ah… tú dices lo de traer y enviar piezas en taxi, ¿no? In presionante, verdad. Pues allí estaba yo, recién estrenada mi vida laboral, alucinando con las costumbres locales de trabajo. Escaqueo curioso con el reloj, recuperando tiempo con el cafelito de después de comer, como dios manda. Hecha la ley, hecha la trampa.

Además, mis descripciones de puesto eran gloriosas. Kafkiano total, escuchaba a los operarios para apuntar lo que hacían. No había problema en que alguien te dijera que «previamente engomado, acoplaba el macho en la hembra del calderín» o cosas más truculentas. Todo muy serio, yo tomaba nota sin rechistar. Eran otros tiempos y por algo hubo que empezar.

Bueno, como estamos de medio vacaciones y este viernes 11 de vacaciones completas, no voy a aburrir más. Yo sólo quería recordar que vía Smart Mobs, parece que son 15 años que podemos decir que la WWW existe. Pues felicidades.

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