Brechas digitales y brechas de confianza

by Julen

Son muchas las iniciativas para tratar de reducir la brecha digital, tanto en la sociedad en general, como en las empresas. Comenzando por el famoso ordenador de 100 dólares del colega Nicholas Negroponte en el MIT y pasando por los múltiples congresos que se organizan en torno a esta cuestión. En éstos pueden abordarse aspectos de cualificación, aspectos de infraestructura básica de comunicaciones, disponibilidad de medios en centros sociales y de educación… La brecha digital es un asunto serio que está mereciendo atención y cuya solución requerirá una intervención desde diferentes disciplinas.

Pero antes, mucho antes, si nos referimos a las empresas en las que habitan los humanos, a veces descubrimos una brecha más dramática: la brecha de confianza. Montados en el caballo de la estrategia, del management, de la calidad, de los sistemas de gestión, nos hemos alejado de la realidad concreta de la persona que pasaba por allí. Las escalas retributivas se han disparado para mostrar más diferencias entre unas personas y otras. Y la consecuencia es una pérdida de confianza.

La brecha de confianza puede manifestarse de múltiples formas o incluso mantenerse en estado latente, como el herpes. Estar, está ahí, pero surge bajo diferentes formas e intensidades. Los síntomas de una considerable brecha de confianza son:

  • Las personas critican a todo lo que huela a jefe y los jefes critican a todo lo que sea parecido a un humano.
  • Las cosas hay que escribirlas porque las palabras se las lleva el viento.
  • Cuando en un grupo de diez personas una o dos infringen una norma, se regula para joder al conjunto del grupo, con medidas punitivas, en vez de tratar el tema con las personas concretas.
  • El acceso a la información está muy limitado… por si acaso.
  • Las trifulcas no son sólo entre la dirección y el resto, sino también surgen entre clientes y proveedores internos, entre la gente del taller y los de las oficinas, entre personas de ojos verdes y personas de ojos grises, entre los de sistemas de información y el resto del pueblo…
  • El sistema retributivo es complejo y refleja una malsana personalización ya que hay múltiples situaciones excepcionales cada una con una historia que la justifica, no vayas a pensar mal.
  • Las personas no toman iniciativa porque ven que otros tampoco lo hacen; funcionan como quien pidió quedarse tuerto como deseo si con ello dejaban ciego al vecino.
  • Los proyectos se mantienen en la medida en que se persiguen día a día; si se relaja el seguimiento, el proyecto se muere o cae en pérdidas notorias de tensión. «Menos mal que dejaron de jodernos».
  • Y, por supuesto, es el jefe decide quién accede a Internet y quién no. «Y tú no, porque lo digo yo».

Esta brecha de confianza provoca también brechas digitales, pero éstas son sólo uno de los síntomas de que algo peor está ocurriendo. Sanar una brecha de confianza es un trabajo duro, que requiere tiempo y probablemente cuestionar ciertos modelos mentales vigentes. Pero es un trabajo sugerente.

Creo que de estas cosas hay ideas interesantes en:

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5 comentarios

Telémaco 08/02/2006 - 20:38

Después de mucho meditar de cual era la causa raiz de todos los males que se observan en la mayoría de las empresas, de cual era la CAUSA, la madre de todas las causas, de que los equipos no funcionasen como equipos y que cada uno tirase para un lado,… llegue a la conclusión de que la causa era la desconfianza.

Y no sólo de los males de las empresas, también de los males de la sociedad. Pero esa es otra historia.

Así que opino que has vuelto a meter el dedo en la llaga… digo… en la brecha. Un articulo brillante.

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Julen 09/02/2006 - 07:52

Ahora estoy con un proyecto en la que me encuentro de bruces con este fenómeno de la desconfianza. Espero aprender un poco de las interioridades de este complejo submundo, cuando sacamos lo peor de cada casa.

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Joaquin 09/02/2006 - 08:47

Creo, que la confianza es básica, pero también creo que es un error considerar que el hombre es bueno por naturaleza, hay personas que les importa un higo todo esto y es muy difícil o jamás entrarán en el proceso de «tirar del carro» y los argumentos que has expuesto sólo serán sus escusas.

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Telémaco 09/02/2006 - 15:07

Joaquin támbien es un error considerar que el hombre es malo por naturaleza, hay personas que aman su profesion y que les encanta enfrentarse a retos y aproyectos y contribuir a sacarlos adelante y los argumentos que Julen ha expuesto provocan que acaben más quemados que la pipa de un indio y pasándose al lado oscuro.

Pienso que se debía sopesar un poco mejor, en cual de los dos tipos de persona deberían centrarse las políticas y normas empresariales.

¿Que es mejor hacer trabajar a los que no quieren trabajar y provocar que los que si quieren dejen de hacerlo, o lo contrario?

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Nice 09/02/2006 - 16:38

Un punto a valorar a la hora de tratar sobre la desconfianza es el tema de la VERDAD. O de la RAZON, que viene a ser lo mismo.
Partimos de un sistema social basado en la Verdad, y digo «la» porque solo hay una, y casualmente es la mía.
Esta visión parte de la RAZON, de que todo suceso o comportamiento tiene una razón, y nos afanamos en buscarla, hasta encontrar la buena. No nos paramos a pensar que cada uno tiene «su» verdad, que es tan buena como las otras, y no nos importa profundizar esas otras verdades.

Es más importante tener RAZÓN,(que para más coña es imposible, pues no hay manera de demostrarlo), que ser feliz. Y así nos va…

Mientras sigamos pensando que el otro es el malo, cuando ni me preocupo de entender cual es el motivo de su comportamiento tanto más sufrimiento cosecharemos.

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