El modelo de trabajo de las grandes consultoras y la inteligencia artificial

by Julen

Desde que me incorporé al mercado de trabajo —y ya ha llovido— siempre he escuchado que las grandes consultoras ofrecen un perverso modelo de trabajo a sus trabajadoras y trabajadores. Los modelos piramidales, basados en una extrema competencia interna por la cual solo unos pocos llegarán a ser socios, genera muchos daños colaterales. La presión se va cobrando víctimas. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo se supone que acepta el juego; pero eso no lo legitima. Supongo que se juega con la idea del éxito, ese que se asocia con ganar pasta a base de sacrificar otros aspectos de tu vida. Puedes echar mano de Pantomina Full para entenderlo. Es muy fácil.

Pues bien, recientemente la Administración ha llevado a cabo una «redada» en torno a las Big Four. Xataka ha publicado varios artículos en esta línea. Ayer mismo podíamos leer La «redada» a las Big Four no ha sido casual: Trabajo lleva un año utilizando un algoritmo para sus inspecciones.  El objetivo ha sido más que predecible: «encontrar irregularidades en sus jornadas laborales y las horas extras no retribuidas«. Vamos, el típico secreto a voces. ¿Y cómo se ha llevado a cabo esta operación? Aquí está la novedad: mediante una inteligencia artificial.

El problema de fondo tiene que ver con el exceso de horas dedicadas al trabajo. Bueno, eso y que no se paguen como correspondería. Así pues, es más que evidente que el caladero de las Big Four es de lo mejor para obtener unas buenas capturas. Si en algún sitio se incentiva el trabajo a destajo, el de las grandes consultoras es de manual. ¿Cómo concretarlo? Con datos, faltaría más.

De por medias anda el Algoritmo Max (Más algoritmos para menos horas extras), que es la pieza básica que detecta datos anómalos a partir de los cuales se puede deducir que algo no anda bien en cuanto a facturación y horas disponibles por parte de la plantilla.

El sistema incorpora un algoritmo para obtener indicios en función de distintas variables como el tamaño de la plantilla o el volumen de negocio. Es decir, es capaz de cruzar datos con la Agencia Tributaria para analizar los datos de facturación y contratación de personal. Un indicio claro puede ser si un mismo local está facturando mucho más que el año anterior y tiene el mismo personal.

El matiz es importante: no se necesita que medie una denuncia previa. El algoritmo, en este sentido, también trabaja a destajo, valga el paralelismo. El objetivo es buscar desviaciones a partir de ciertas variables. Después llegará, sí o sí, el momento en que los humanos, los inspectores de turno, se pongan manos a la obra. Es importante que sea así. No se trata de que el algoritmo decida, sino de que intervenga en un momento inicial para detectar que algo no se está haciendo bien. Vamos, lo que todos sabíamos, pero puesto en datos.

Se va a incorporar una regla algorítmica que permita obtener indicios en función de una serie de variables, como el tamaño de la plantilla, la cifra de negocio o el volumen, de forma que puedan aportar datos de horas extra no declaradas. Esta información permitirá extender actas automatizadas cuando se sobrepase en una empresa el límite de horas extra que la plantilla podría realizar en función del número de contratos vigentes.

Un último apunte. Soy consciente de que el asunto de cuantificar el tiempo dedicado al trabajo es complejo. Los límites entre el ámbito profesional y el personal no son siempre tan fáciles de separar. Ahora bien, como he dicho varias veces, todo el mundo en el sector de la consultoría sabe que el modelo de trabajo de estas grandes consultores se basa en meter horas y horas. Así pues, bienvenido el Algoritmo Max. Un saludo desde la consultoría artesana 😉

Imagen de www_slon_pics en Pixabay.

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