Los bolos, a katxete

by Julen

El único deporte que conectaba con mi abuelo eran los bolos a katxete. Su juego coincidía con las fiestas de los barrios, del nuestro y de los de alrededor. Porque era un deporte de barrio. Urioste tenía su carrejo, como lo tenían Gorostiza, Sanfuentes, Ugarte, Gorostiza o Durañona. Pero para mí, los bolos a katxete significaban ir con mi abuelo al antiguo carrejo de Urioste por las fiestas de San Bernabé o cuando había algún desafío.

El carrejo viejo ya no existe. Hoy es un aparcamiento. El pasado, como tantas otras veces, queda sepultado por el supuesto progreso. Era un lugar que no se destinaba en exclusiva al juego de bolos. Yo lo veía como ese lugar normal que de vez en cuando se volvía especial. Eso sí, requería una pequeña infraestructura porque había que mojar los bolos. Esa era la forma de jugar. Los mayores se ponían muy serios y parecían profesionales.

Una bola grande y seis bolas más pequeñas formando una uve más o menos abierta. A partir de ahí tocaba demostrar fuerza y habilidad. En la familia teníamos a nuestro campeón de referencia: el primo Ino. Y como quiera que este deporte solo se practicaba en unos pocos barrios de la zona, era, por supusto, un campeón de categoría mundial.

Hoy se sigue jugando a bolos a katxete. Los carrejos ya no están en mitad de una plaza sin asfaltar. Ahora todo rueda algo más ordenado. Mi recuerdo es de bullicio, incluso con apuestas de por medio. Mi recuerdo es aquel carrejo antiguo por el que pasábamos cuando íbamos a hacer hierba a Guyarzo o al Callejo. Un lugar como otro cualaquiera que, sin embargo, de vez en cuando se vestía de gala. Era el día de la partido de bolos a katxete.

La imagen está tomada del Centro de Documentación y Divulgación de Encartaciones TRUEBA.

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