El viaje al economato

by Julen

Quizá fuera uno de los momentos más emocionantes de nuestras pequeñas vidas. Mi abuelo trabajaba en la Balco. Bueno, sí, además de en casa con los animales, la huerta y lo que hiciera falta. La Balco siempre fue una especie de totem sagrado. Era una de las grandes fábricas de la margen izquierda. En realidad su nombre era Babcock & Wilcox, pero, como sucedió con otros muchos nombres anglosajones de minas y fábricas, su nombre se adaptó a los usos locales.

El economato quedaba a un par de kilómetros de casa, por la carretera que subía al Alto Alday y luego bajaba hacia la vega en la que vivían las grandes fábricas. Un poco antes de llegar, en el barrio de Galindo, a la derecha de la carretera, quedaba el economato. Apenas si alcanzo a recordar otra cosa que no sea su entrada. Lo demás, por supuesto, lo relleno con mi imaginación. Tan real como todo lo demás.

La emoción del viaje tenía que ver con que mi abuelo preparaba las cestañas y nos íbamos allí, dentro de cada una de ellas, mi hermana y yo. La excursión, por tanto, era completa: mi madre, mi abuelo, mi hermana y yo. La burra nos llevaba y nos traía. Los niños, montados en ella; los adultos, a pie. El centro comercial no era sino unas cuantas estanterías con productos básicos a precios contenidos. Allí conducía aquel peregrinaje.

Veo las cestañas, veo a mi abuelo apretando las cinchas a la panza de la burra. Me veo arriba. Sé que mi hermana está al otro lado. Teníamos que ser dos porque había que balancear el peso. El animal de carga cumplía con su función. Para eso formaba parte de la familia. Siempre fue necesario. Os reconozco que el viaje al economato se queda prendido en mi memoria en forma de una nebulosa de aire mágico, casi irreal.

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2 comentarios

Nick 28/03/2021 - 08:09

Qué bueno!, yo también recuerdo el economato de la Firestone. Y en otro pueblo, un señor me dejaba montar la burra para llevarla a beber al río cuando caía la tarde.
Los que nacimos en la primera mitad de los 60 conservamos recuerdos infantiles de otro mundo que se extinguió en los primeros 70. Esa convivencia entre el rural y la industria pesada, el caserío y la fábrica, los tomates de casa y el humo y el hollín…

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Julen 03/04/2021 - 12:28

Estamos mayores 😉

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