Revuelto

by Julen

Me pasa en el estómago. Hace tiempo que sé que mi cuerpo somatiza ahí. No sé de qué forma le llega el mensaje pero lo cierto es que llega. A veces me sorprende la velocidad de la conexión. A veces sé que algo me inquieta porque el estómago envía las señales pertinentes. La cabeza, el corazón; quizán sean órganos sobrevalorados. Mi estómago es el termostato. Y cuando habla hay que hacerle caso.

Supongo que cada cual somatiza de forma diferente. Seguro que no soy el único. Me siento revuelto. Me lo digo porque es el estómago quien me lo ha dicho antes. Imagino a las neuronas corriendo todas hacia allí. Las imagino en una especie de manifestación en la que todas protestan y gritan. Se mueven como una auténtica turba. La policía, no obstante, tiene fórmulas químicas para disolver todo aquello. Pero quedan cicatrices. Casi siempre quedan.

Hay quien dice que tenemos que pensar desde las tripas. No quiero llegar a tanto. Siempre nos dijeron que tripas y estómago no son lo mismo. Sí, viven ahí, unas al lado del otro. Yo no distingo muy bien, la verdad. Cuando todo baja hacia ahí me da la sensación de que el cuerpo al completo se hace un ovillo en torno a esa zona central. Dan ganas de hacerse esfera y escapar así del dolor.

Los años pasan y el estómago continúa su labor de vigia. Nos conocemos lo suficiente como para tolerarnos. Él sabe que si dice algo, yo le hago caso. Estos días está revuelto. Él. Yo.

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