Palabras atrincheradas

by Julen

No sé por qué, pero enseguida me di cuenta. Tenía delante de mí la pantalla, como tantas otras veces. Los dedos se movían ágiles por entre las teclas y las palabras se sucedían una tras otra. Una rutina más en mi hoja de servicio. Era sábado por la tarde y el día, lo reconozco, había sido intenso. Mucho más de lo normal. La lista de tareas era larga y cada cual requería su tiempo. No es que me sintiera especialmente presionado, pero no estaba preparado para semejante boicot.

Lo primero que sentí es que, aunque los dedos seguían el ritmo habitual entre las teclas, ciertas palabras no salían adelante. Daba igual que la escribiera una y otra vez, la pantalla no reflejaba lo que los dedos proponían. Hice la prueba típica: cerré el programa. Lo volví a iniciar. Llegué a apagar el equipo y lo volví a encender. Regresé al lugar en que lo había dejado y encontré un mensaje imposible: Palabras atrincheradas.

¿Palabras? ¿Desde cuándo las palabras podían tomar decisiones por sí mismas y desobedecer mi voluntad? Yo escribo palabras. No son las palabras las que me escriben a mí. Probé a desconectar el teclado externo que solía utilizar y volví al propio del ordenador portátil. Lo mismo. Entonces las palabras comenzaron a reorganizarse en el texto, saltando de una línea a otra. Se apretaban en ciertas zonas mientras que en otras provocaban evidentes vacíos. Todo sin aparente lógica.

Quise seguir escribiendo. Más por cabezonería que por convicción de que aquello fuera a cambiar. Intenté moverme rápido a las zonas más despejadas para ganar allí cierta ventaja táctica. Escribí en mayúsculas y marqué negritas en varios sitios. Sin embargo, las palabras atrincheradas no parecían inmutarse. Les seguí el juego durante casi media hora. Fue entonces cuando vino la enfermera y me dijo que ya había terminado la hora de ordenador en el psiquiátrico.

Imagen de 1234hadar en Pixabay.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.