La nueva normalidad

by Julen

Siempre ha sido un concepto resbaladizo. Depende de quién lo afirme, del momento concreto, de lo que venía antes y de las expectativas para el futuro. En nuestra zona de confort, ahí la normalidad es el refugio y la puerta de entrada a la seguridad, real o ficticia. Importa que seamos capaces de convencernos de que nos movemos dentro de los cauces. Aunque no distingamos los límites, sabemos que están ahí.

Vivimos en una constante mutación de la normalidad. Pasa el tiempo, cambiamos nosotros y cambia el contexto. Los hilos del guionista son inexcrutables. Nadie hasta ahora ha sido capaz de predecir el futuro, aunque también es cierto que las profecías suelen tender a autocumplirse. Así que la normalidad va y viene, plena de certezas, pero a sabiendas de que morirá joven, reemplazada por nuevas costumbres.

¿Qué representan dos meses en la historia de la normalidad?, ¿qué representa un año? El tiempo, además, juega en forma de cronos y de kairós. No es una dimensión única por mucho que la precisión de nuestros aparatos nos diga lo contrario. El tiempo se dilata y se contrae. Los días se convierten en rutina predecible. La nueva normalidad era esto, quién nos lo iba a decir. Íbamos a transitar por una pandemia y ninguna inteligencia artificial nos avisó.

Mañana será diferente. Las cifras nos volverán a engañar para recuperar el sentido. Cada cual se refugia en sus mentiras más íntimas y recoge sus pertenencias, las pliega y se fagocita en su mundo interior. Nuevos estándares para una nueva forma de entender lo que somos y cómo vivimos. La normalidad engaña al guionista. Él mismo no sabía que la siguiente escena pasaba por dimitir. No hay guion. Solo una nueva normalidad.

Imagen de Florian Berger en Pixabay.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.