El futuro del futuro

by Julen

Lo imagino pero no soy capaz de encontrarlo. El futuro se ha acercado tanto que no me queda otra que mirar más allá. Los proyectos del mañana han acabado recogidos en el refugio de lo inmediato. Por mucho que indago, no veo nada. El futuro se retuerce y grita desesperado. Sabe que le queda muy poco. Su destino, todo el mundo lo sabe, es la extinción. La humanidad del sigo XXI fue la que terminó con su poder.

Intento dibujarlo, garabateo algunos trazos sobre el papel. Sin embargo, no emerge figura alguna que me ayude a saber lo que viene después. Ridículo, me encuentro a mí mismo en una escena en la que aparento capacidad de pitonisa. Creo, estimo, pienso. Más allá de lo probable, me adentro en lo posible y entonces las certezas se derrumban. Los escombros lo cubren todo: tras el futuro, nada.

El presente se ha agigantado hasta límites increíbles. Su volumen, en el más amplio de sus sentidos, lo puede todo. Importa lo inmediato porque por ahí se escapa la vida , la que dicen es la de verdad. Un presente que es pura hipertrofia, afectado de una obesidad mórbida completamente desbocada. En ese presente habita el consumo rodeado de la cosmética más letal, la que proviene de nuestra emoción.

En fin, no quiero darle más vueltas. Será lo que tenga que ser. Es lo que hay. Las frases, martilleadas cada cierto tiempo, construyen una coraza frente al desasosiego. Intento abstraerme de tanto azote y replegarme para escapar. No me importa saber que es en vano. La actitud es lo que importa, me dijeron. Ellos, a quienes no hacía falta. Filosofía de garrafón.

Imagen de FelixMittermeier en Pixabay.

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