Palabras en rebeldía

by Julen

Cuentan que todo comenzó por una prohibición. Una de tantas, una más en un párrafo cualquiera. No llegaba ni a tres renglones; se diría que inocentes y banales. Las palabras fluían por el texto sin más ambición que la de tomar un poco el fresco. Ya se sabe que necesitan pasear, dar una vuelta, encontrarse con conocidas y amigas. Cada cual encerrada en su mundo pierden sentido.

El caso es que alguien dijo no. Bueno, todas sabían que «no» era otra palabra aunque nunca tuvieron claro si era de su bando. No era extraño que se la encontraran línea arriba, línea abajo. Solo había que recorrer un poco de mundo para dar con ella. Tan digna como las demás, a veces convenía situarla en su contexto. «No es no». No podías deducir alegremente significados. Había que rebuscar alrededor para saber qué quería decir.

Sin embargo, en aquella ocasión enseguida se dieron cuenta de la imposición. Aquella palabra lo ocupaba todo. Servía de arma para humillar al resto. Tan breve y tan intensa, puesta en manos de gente inexperta, enseguida se dieron cuenta del desastre al que conducía aquel sinsentido. Buscaron argumentos, trajeron palabras de todos los rincones. Incluso recurrieron a metáforas y rimas, a declaraciones de paz y a toda clase de oraciones, explicativas y especificativas. Llegaron verbos, conjunciones, adverbios. Todo fue inútil.

Las puertas, una tras otra, se iban cerrando. Sin saber muy bien cómo y sin tener claro quién estaba detrás de semejante atropello, la situación empeoró. Hubo sentadas, gritos de libertad y resistencia no violenta. Acudieron palabras de otros lugares pero no hubo forma. Tras muchas discusiones, se votó por la insumisión. Finalmente las declararon en rebeldía. Fue el principio del fin.

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