Bauman, siempre Bauman

by Julen

Siempre ahí, a la vuelta del deseo. Ese objeto que se convierte en fetiche. Hasta que lo alcanzas y entonces pierde toda su magia. Era el simple poder de la atracción. Al cruzar la meta todo pierde su sentido y hay que volver a la línea de salida. Un Sísifo simple y recursivo. Otra vez más, aunque ya lo sabíamos, volvemos a caer. Y hay que levantarse. Los libros de autoayuda nos lo explican paso a paso. El manual de instrucciones lo tienes en esa estantería. Junto a la felicidad plena y a salvo de jefaturas tóxicas.

Bauman ya murió y su cuerpo se convirtió en lo que tantos otros. A pesar de todo. La historia sepultará sus huesos. Las letras quedarán dispersas entremezcladas entre miles de millones de bytes. El mundo sigue acelerando y el consumo es su motor. Las alertas siguen rugiendo a todo volumen. Nada, no hay manera, su ruido ensordecedor se confunde con otros que luchan por alcanzar su cuota de atención. Olvídalo.

El futuro es atronador. Las máquinas a pleno rendimiento. La maquinaria, bien engrasada, proporciona un altavoz a cada ser humano. No tienes otra opción. Tu identidad, dispersa en cientos y cientos de migajas dice quién eres. De la lógica logarítmica pasamos a la lógica exponencial. Big Data a mayor gloria del progreso. Lo sabemos todo. Aunque tú no lo sepas. Nosotros, en cambio, somos el futuro. Y el presente. No se te vaya a olvidar: también somos el presente.

Mientras, el confeti y la algarabía nos hacen disfrutar. La humanidad progresa a trompicones. Pero el regusto nos queda amargo. Alcanzado el progreso, ¿qué queda? Bauman ya no está aquí.

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